BoletinDic2013 Simon Brown/Flickr

"Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti". Isaías 60:1

"Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación". Malaquías 4:2

Estos dos pasajes no hablan directamente de la encarnación del Hijo de Dios, pero, sí, como toda la Biblia hace, hablan del Mesías y su salvación. Sabemos que para salvarnos se hizo hombre y vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido. Lo que los dos textos prometen, ya se cumplió. El Verbo ya se hizo carne, y habitó entre nosotros. ¡Feliz Navidad!

Para su lectura extra navideña, lea los capítulos del 59 al 66 de Isaías. ¿Cuántas veces encuentra la palabra "justicia" o la idea de justicia en estos capítulos, especialmente en el 59? ¡Cómo nos hace falta la justicia en nuestros tiempos y nuestra nación! El capítulo 59 es una imputación de cargos al pueblo impío Israel. Lo leemos, y nos sentimos implicados. Pero, fíjese en las palabras de misericordia y de salvación, por ejemplo, 59:16-21. "Sobre ti amanecerá Jehová", 60:2.

Luego, el capítulo 60 de manera especial detalla la prosperidad de la bendición de Dios mediante el Salvador, el Redentor. Haga la lista de lo que Dios promete. Siga en lo mismo con el capítulo 61. Jesucristo en la tierra citó los primeros dos versículos de este capítulo refiriéndolos a sí mismo. "Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos". ¡Feliz Navidad!

¡Con razón somos llamados a adorar al Señor! Es Él el que quita las tinieblas, y conduce a la justicia, 60:21, "Y tu pueblo, todos ellos serán justos...obra de mis manos".

La Navidad nos llena de gozo porque proclama que Dios salva. "Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos", 59:10. Pero escuchamos el grito: "Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti", 60:1. Desde afuera vino; de Dios vino. No fue por algo que hicimos para merecerlo, sino porque era "de la buena voluntad de Dios", 61:2. Dios "vio que no había hombre, y se maravilló, que no había quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia", 59:16. La justicia de Cristo, es decir, la que nos fue regalada en el momento de creer en Él. "Mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia", 60:10, dice Dios. La salvación es de Jehová. Miremoslo a Él. "Jehová será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria", 60:19.

Fíjese que en estos capítulos de Isaías, la luz, el Sol de justicia, es la que nacerá sobre los que temen al Señor. Viene de afuera; no es una luz que encontramos dentro de nosotros. "En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia,... como a novia adornada con sus joyas... Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones", 61:10,11. Dios es el que lo hace. "Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra", 62:11. Sí, es su obra, no la nuestra. Y así, somos llamados "Pueblo Santo, Redimidos de Jehová", 62:12.

La Navidad es para pensar en Cristo: "¿Quién es éste que viene con vestidos rojos? ¿Éste hermoso en su vestido que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia grande para salvar." Dice este Cristo: "Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé, que no había quién sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira", 63:1,5. Él solo salva. Siga leyendo el resto del capítulo 63, y después, el 64, para ver que Israel, rebelde, no miraba a sí mismo, sino a Dios, esperaban en Dios, 64:4, clamaban a Dios, 64:1-3, pero Dios les hace recordar la enormidad de su pecado, 65:1-7. Sin embargo, ¡misericordia divina! "... No lo destruiré todo. Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra...", 65:8-9. Dios así quiso y así hizo pese a la indignidad de su pueblo odioso. Aún hay esperanza para el peor de los pecadores que invoque el nombre del Señor. "No habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia... El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos... Porque un niño nos es nacido, hijo es dado... y se llamará su nombre Príncipe de paz... El celo de Jehová de los ejércitos hará esto", Isaías 9:1, 2, 6, 7.

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