TulipOct2015 Mark Freeth/Flickr

Los siguientes puntos son pilares sin las cuales las demás doctrinas resultan deficientes o erróneas.

1. La depravación total, o sea la corrupción radical de la raza humana. Todo ser humano (menos Jesucristo) fue de tal manera afectado por la caída de Adán que ninguno ahora puede entender, querer, o hacer ningún bien espiritual que agrade a Dios. Es más bien esclavo del mal, muerto en sus pecados.

2. La elección incondicional. Dios, de pura gracia, sin ver mérito ninguno en nadie, resolvió salvar a algunos (muchos), según su propio beneplácito solamente.

3. La redención limitada, o definida o eficaz. Jesucristo fue enviado por el Padre para rescatar a quienes Él escogió, y Cristo en la cruz en verdad pagó todo y logró todo lo necesario para que estos escogidos fueran necesariamente reconciliados y sin condenación ante Dios.

4. La gracia irresistible o eficaz. Dios, por su Espíritu, vivifica a los pecadores escogidos por quienes Cristo murió, para que, así nacidos de nuevo, crean en Cristo Jesús, y reciban por medio de esta sola fe, todo lo que Cristo mereció a favor de ellos. Ninguno de estos escogidos puede resistir finalmente esta obra regeneradora de gracia omnipotente.

5. La preservación y la perseverancia y de los santos. Dios guarda a los suyos, los cuales son escogidos, redimidos, y llamados, de tal forma que ellos, pese a luchas y caídas, sin embargo continúen en la gracia de arrepentirse y creer, y en la santidad de vida según la ley de Dios hasta el fin. Ninguno de estos se perderá.

A estos cinco puntos, agregamos otro, el de lo que la Biblia enseña en cuanto a su propia naturaleza. Se declara ser Palabra de Dios, y como tal, no tiene necesidad de otra confirmación sino sólo su propia autoridad. La Biblia es autoridad porque por ella Dios mismo habla, y su voz no necesita de otros apoyos o defensas. Siendo ella la revelación de Jesucristo, siendo Jesucristo en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y la inteligencia, y siendo Jesucristo la culminación de la revelación de Dios y de la redención, no hay más revelación especial en nuestros tiempos sino solamente la Biblia.

Sin las doctrinas anteriores, no hay cristianismo consistente. Sin ellas, toda presentación de la verdad resulta deficiente o desviada. Sólo con ellas como pilares, Dios recibe toda su merecida honra por todo lo que es, hace, ha hecho, o hará. Sin ella siempre habrá idolatría latente en el pensamiento del ser humano; siempre habrá en el hombre una falsa confianza en sí mismo, y siempre en alguna medida ilegal se servirá a sí mismo.

Como Iglesia Cristiana Gracia y Amor, profesamos estas doctrinas. Reconocemos, sin embargo, que nos hace mucha falta pensar y vivir más y mejor de acuerdo con lo que ellas implican para todo pensamiento y vivencia.

Como creemos estas doctrinas porque la Biblia las enseña, nos vemos comprometidos a un continuo repaso de toda la Biblia. Investigamos las Escrituras para entender, para recordar, para apreciar, y para ser motivados por el Espíritu Santo a obedecer la voluntad de Dios. Esta voluntad, la verdad, pues, es lo que encontramos en y por medio de la Biblia. Ella interpreta las demás revelaciones generales de Dios sobre el mundo y la vida.

Estas doctrinas pilares no son opcionales. Lo más importante en la vida no es nuestro comportamiento o la resolución de problemas, sino la honra de Dios, razonando nosotros según su Palabra, motivados por amor a Él, y confiando en Él por todo, mediante Jesucristo, único Redentor.

No somos la única iglesia verdadera en Bogotá y en Colombia; hay otras varias, pero si bien no somos la única y si muy probablemente no la mejor, sin embargo, sin las seis doctrinas mencionadas, no podemos ser nunca todo lo que Dios quiere que seamos. Reconocemos que no todo cristiano cree todas estas doctrinas en toda su pureza, y pese a esto, sí puede ser cristiano, y quizás cristiano más fiel que algunos que las creen. Pero en ambos casos, son estas verdades que aplanen el camino para nosotros “ser perfectos” como lo es nuestro Padre que está en los cielos. No podemos contentarnos con el error como si fuera algo inocente; no podemos contentarnos con ser indiferentes como si Dios estuviera satisfecho con una mezcla del error con la verdad.

Gracias a Dios por el repaso de estos pilares que nuestro pastor, el hermano Augusto, nos presenta estas semanas en la Escuela Dominical. Esforcémonos al máximo para asimilarlos y vivirlos en todo y siempre. La Iglesia Cristiana Gracia y Amor por la gracia de Dios goza de este privilegio especial. Que dentro de 50, 100, y más años siga testificando y practicando la verdad. No hay verdad completa sin ellos.

Nuevamente, advertimos que estas doctrinas no son cuestiones periféricas. No, no son solo preferencias personales o indiferentes. Son cuestiones básicas sobre la realidad de Dios y del mundo en que vivimos bajo su gobierno y su voluntad. Rechazar o querer modificar estas doctrinas es en alguna medida un rechazo de la realidad de Dios como único, soberano, absoluto, infinito, eterno, e inmutable en todas sus maravillosas virtudes y obras.

¿Necesita más repaso de lo anterior? Seguramente. Lea, estudie, aprenda, pues de un autor como Edwin Palmer, DOCTRINAS CLAVES. O, LA PRESESTINACIÓN, por Lorraine Boettner. O, LA VOZ DE AUTORIDAD, por Jorge Marston. Haga repaso frecuente de “Esto Creemos”, la confesión de fe bautista de 1689. Es el resumen de lo que nuestra Iglesia Cristiana Gracia y Amor cree, basado en la Biblia. Pero, sobre todo, lea la Biblia, y verá que ella, sí, enseña estas verdades.

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