BoletinJul2011 Ryk Neethling/Flickr

El Señor nos ha bendecido de tal manera que ya las capillas no son adecuadas para recibir la cantidad de personas que quieren asistir. ¿Qué hacemos?

Esta nota no es para sugerir soluciones al respecto. Es más bien para tener presente algunos puntos básicos para que la Iglesia Cristiana Gracia y Amor se mantenga y crezca en la razón de su ser. Somos una iglesia cristiana; somos de la doctrina bíblica antigua que a cada rato se ve cuestionada, por errores tanto antiguos como modernos. ¿Cuál, pues, debe ser nuestro enfoque al buscar resolver complicaciones y oportunidades de espacio y de programa?

1. La Biblia es nuestra guía absoluta. Pero, como bien sabemos, no siempre la Biblia ofrece soluciones detalladas para todo problema, sino principios para guiar la toma de decisiones. Siendo así, somos llamados a seguir en el recuerdo y la aplicación de todo lo que la Biblia dice, tomando en cuenta una parte en relación con otra parte, dejando que la Biblia sea su propio intérprete. Esto implica mucho esfuerzo tanto en privado como en las reuniones de la iglesia para recibir instrucción y motivación según el Espíritu de Cristo.

2. La iglesia existe como cuerpo de Cristo creado por Dios para sí, para publicar sus alabanzas, Isaías 43:21. Nada debe impedir su desarrollo y su constancia en culto a Dios y en mutua edificación los miembros los unos de los otros. Nada debe impedir el anuncio del evangelio al mundo. Nada debe desviarle de su santidad de vida, todo para Dios, todo en Cristo, todo por el Espíritu Santo.

3. El fin viene. Sí, nos referimos al día del juicio final. Las decisiones tomadas en el momento deben tener en cuenta este porvenir. Lo importante es la venida del reino en la venida del Rey. Cada individuo, cada comunidad, cada nación recibirá según sus obras – si fueron o fueron no para adelantar al máximo el programa de Dios – obras juzgadas según la totalidad del conjunto de la verdad dada a conocer en la Biblia. Entendemos una obra es buena o no, sólo en la medida de ser hecha en Cristo, Efesios 2:10.

En una palabra, que nuestra reflexión sobre el bienestar de la iglesia tenga su centro en el evangelio de Dios, el evangelio de Cristo Jesús. Por estas buenas nuevas somos recreados y transformados para entender, querer y hacer la voluntad de Dios. El que la hace permanece para siempre.


 

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