BoletinNov2014 Art4TheGlryOfGod by Sharon/Flickr

El evangelio que Jesús proclamó era siempre un llamado al discipulado, un llamado a seguirle en obediencia sumisa,

no era únicamente una invitación a tomar una decisión o hacer una oración o asistir a un culto cada domingo en la mañana. El mensaje de Jesús liberaba a la gente de la esclavitud del pecado, y al mismo tiempo confrontaba y condenaba a la hipocresía. Era una oferta de vida eterna y perdón para los pecadores arrepentidos, pero al mismo tiempo una reprimenda a las personas aparentemente religiosas, cuyas vidas estaban desprovistas de una justicia verdadera. Este mensaje advertía a los pecadores de que debían abandonar el pecado y adoptar la justicia de Dios.

Las palabras de nuestro Señor eran invariablemente acompañadas con avisos a aquellos que pudieran verse tentados a tomar la salvación y el seguirle a Él a la ligera. Él enseñaba que el precio por seguirle es alto, que el camino es estrecho y pocos pueden encontrarlo, (Vea Lucas 14:25-33; Lucas 9:57-62; Mateo 10:37). Él dijo que muchos de los que le llaman Señor serán apartados de poder entrar en el reino de los cielos (Mateo 7:13-23).

Sin embargo, la mayoría de los evangélicos de hoy en día ignoran estos avisos. La postura prevaleciente de que la fe salvadora es recibir salud, dinero y amor, y todo lo material, continúa creciendo cada vez más, mientras que al mismo tiempo, el retrato de Cristo en predicaciones y testimonios se vuelve borroso. Cualquiera que afirma ser cristiano puede encontrarse con evangélicos dispuestos a aceptar una profesión de fe, ya sea que se vean evidencias en la vida de la persona de compromiso con Cristo o no. De esta manera, la fe ha llegado a ser un mero ejercicio intelectual. En lugar de llamar a hombres y mujeres a rendirse a Cristo, los evangélicos modernos sólo les piden que acepten algunos hechos básicos acerca de Él.

Este entendimiento superficial de la salvación y el evangelio, conocido como "fácil creencia", está en severo contraste con lo que la Biblia enseña. Diciéndolo de forma sencilla, el evangelio llama a una fe que presupone que el pecador debe arrepentirse de su pecado y ceder ante la autoridad de Cristo. Esto, en pocas palabras, es lo que generalmente se denomina como el señorío de Cristo en la salvación.

Pero, ¿qué caracteriza a alguien en quien Cristo ha tomado el lugar prominente del Señorío?

Primero, Hay fe en Cristo y arrepentimiento, no solo fe, sino fe y arrepentimiento (Vea Hechos 2:28, 17:30, 20:21, 2 Pedro 3:9). Algunos desean que Cristo les salve de las consecuencias eternas del pecado, sin tener que apartarse del pecado aquí y ahora. Quieren un salvador, pero no un Gobernador, pero jamás puede ser así. El arrepentimiento consiste en apartarse del pecado (Vea Hechos 3:19; Lucas 24:47), lo cual no consiste en una obra humana, sino en la gracia divina conferida (Vea Hechos 11:18; 2 Timoteo 2:25). Es un cambio del corazón, pero el arrepentimiento genuino resultará también en un cambio de conducta (Vea Lucas 3:8; Hechos 26:18-20).

Segundo, Entiende y reconoce que la salvación de principio a fin, es totalmente obra de Dios. La Biblia enseña que aquellos que creen, son salvos independientemente de sus propios esfuerzos (Vea Tito 3:5, Juan 1:12-13). Incluso la fe es un regalo de Dios, no una obra humana (Vea Efesios 2:1-5, 8-9). Por lo tanto, la fe real no puede ser defectuosa o efímera, sino que permanece para siempre, porque proviene de Dios (Vea Filipenses 1:6; cf. Hebreos 11). Por el contrario, "la creencia fácil" enseña que la fe puede que no perdure y que un cristiano verdadero puede dejar de creer por completo.

Tercero, Sigue a Jesús, (Vea Juan 10:27-28), En otras palabras, todo cristiano verdadero sigue a Jesús. La fe implica un compromiso personal con Cristo (2 Corintios 5:15). Pero, "la creencia fácil" enseña que la fe consiste simplemente en estar convencido o dar crédito a la verdad del evangelio, sin incluir un compromiso personal con Cristo.

¿Cómo le va con el examen hasta aquí? ¿Hay más características? Sí, en el próximo boletín habrá más.


 

 

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