BoletinEne2013 Lindalawen/Flickr

La prioridad número uno del año debe ser nuestro conocimiento de Dios y nuestra comunión con Él.

Dios se da a conocer en sus tres personas en toda página de la Biblia. De Apocalipsis 3:1-7, hemos sido exhortados últimamente en cuanto a recuperar nuestro primer amor. Esto tiene que ver con reinstalar al Dios trino como objeto de todos nuestros afectos, y también tiene que ver con avivar el fuego de nuestra pasión por Él y su reino. Debemos conocer a Dios de manera especial en su evangelio. Lea otra vez el libro de A. W. Pink, Los atributos de Dios.

Número dos, algo que reclama nuestra asidua atención es la familia, el amor por su cónyuge y por sus hijos, una insistencia consigo mismo de cumplir los votos de compromiso y de fortalecer su servicio y sumisión el uno al otro, y de formar a los hijos en el temor del Señor y la fe del evangelio. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud, dice Dios dos veces por medio del profeta Malaquías (2:15,16).

Y, ¿qué de la iglesia? De la reseña de la iglesia de Éfeso, Apocalipsis 3:1-7, fuimos recordados de cómo de fácil y con qué rapidez la iglesia se aparta del modelo que Dios estableció para la que ha de ser esposa de su Hijo. Esto le sucedió a aquella iglesia pese a haber gozado de pastores excelentes. Cristo se entregó a sí mismo por ella para santificarla y para presentársela a sí mismo una iglesia sin mancha, Efesios 5:25-27. La iglesia existe para vivir en unión con Cristo, rindiendo amor y culto a Dios, y existe para ser comunidad de edificación de los miembros los unos de los otros, y para buscar a los perdidos escogidos desde antes del fundamento del mundo para ser de Cristo. ¡A integrarse más cada miembro! ¿De ninguna manera puede usted (si no lo hace ya) asistir aunque sea a veces a los cultos de oración los miércoles y los domingos a los cultos por la tarde?

Otra cosa que hay que programar son las buenas obras en general en el mundo. Si no las programamos, probablemente no las haremos en la medida que debemos.

Claro, para todo lo anterior, debemos anotar en la agenda qué lectura de la Biblia y qué estudios bíblicos-teológicos pensamos adelantar. ¡Qué escuchemos directa y abundantemente de la Biblia la voz de Dios!

Con cierta alarma vemos que algunos que nos acompañaban, incluso algunos que son miembros de la iglesia, ya no lo hacen. Sabemos que algunos de estos están asistiendo a otras iglesias y que están bien en su amor por el Señor, pero tememos que otros "han negado su primero amor", que se han vuelto indiferentes y negligentes en cuanto a servir al Dios "que juzgará a los vivos y a los muertos" en el día de la venida de Cristo. Ya para ellos el evangelio parece no tener mucho valor, o quizás lo toman como una seguridad falsa en cuanto a su verdadero estado delante de Dios.

"Velen y oren para que no caigan en tentación".

El Señor es muy bueno, y sus misericordias han sido muy abundantes. A Él las gracias, las alabanzas, y la honra. Que sigamos adelante en la comisión que tenemos de Él de ser su pueblo, siendo Él nuestro Dios. En su presencia hay plenitud de gozo. Tesoros guardados en el cielo son seguros para siempre.


 

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