Boletín enero 2019 

Esta nota de año nuevo es para todos, pero especialmente para los jóvenes. Es cuestión de obedecer lo que ya saben, pero para ello, es cuestión de recibir enseñanza y motivación directamente de Dios. Nos hace falta recibirlas continuamente de día en día siempre. (Foto: Maltz Evans/Flickr)

 

El año nuevo y el libro de Lamentaciones


Claro que empezamos el año celebrando. “Hasta aquí nos ha traído el Señor”. Por delante está otro año de vida en el mundo maravilloso que Dios hizo y sostiene. Celebremos, pues, pero con sobriedad, recordando los muchos fracasos del año que ya pasó. Celebremos leyendo Lamentaciones. Su autor, Jeremías el profeta, escribió también el libro de profecía que lleva su nombre, y lo escribió con el intento de evitar lo que Lamentaciones lamenta. Veía lo que vendría si Israel no se arrepentía.

"Pasó la siega, terminó el verano, Y nosotros no hemos sido salvados. Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado; Ando enlutado, el espanto se ha apoderado de mí.”

Con gran dificultad llegamos a entender cómo y para qué vivir. Resistimos comprender que Dios es Dios, y Romanos 11:36:
“Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”.

Esta nota de año nuevo es para todos, pero especialmente para los jóvenes. Es cuestión de obedecer lo que ya saben, pero para ello, es cuestión de recibir enseñanza y motivación directamente de Dios. Nos hace falta recibirlas continuamente de día en día siempre. Pues, así somos; así nos hizo Dios. Proveyó ayuda para conocer y vivir la VERDAD. Nos advierte del engaño y de la debilidad de nuestra manera natural de pensar. El mundo confía en su propia inteligencia – y fracasa. Viendo esto, no obstante, hacemos como el mundo hace – y fracasamos.

El asunto no es ser grandes eruditos en Biblia, pero, sí, de escuchar la voz de Dios: la Biblia. Escucharla con frecuencia, prestar atención, aprender a pensar según ella presenta el mundo y la vida. No es asunto de salir del mundo o de no disfrutar lo legítimo y maravilloso del mundo de Dios, sino de que Dios nos hace recordar cómo disfrutarlo – y de por qué disfrutarlo.

¿Cómo es que tú, apreciado joven, te atreves a vivir tal como el mundo vive cuando ves y sientes las consecuencias de vivir así? Vuelve a escuchar la voz de Dios, por si acaso Dios así te abra los ojos para entender a tiempo. Joven, sométete a sus padres, a tus pastores, y a tus profesores (en cuanto hablen según la Palabra de Dios). Dios, el Dios que te hizo, este Dios te dice que es prohibido negar a tus padres. Dios castiga la desobediencia. Mira el mundo y tiembla – a tiempo. Escucha la voz de Dios (la Biblia) por si acaso Dios te enseñe a tiempo a salir del camino de fracaso. Dios resiste al orgulloso. Dios lo hace. Podría parecer que en el camino del mundo uno se logra salir con la suya. ¡Qué engaño! Lo del momento (lo cual quizás dure años, e incluso hasta la muerte) desaparece en el instante cuando Dios cumple su justicia. Dios, Sí, cumple. Cumple a su tiempo. Dios, sí, sabe; Dios, sí, manda; y sanciona. Dios siempre se sale con la suya; de su control no sale nada.

Lee, lee, lee la Biblia para recordar esto, y lee, lee, por si acaso Dios tenga compasión de ti para rescatarte, para hacerte cambiar de rumbo, de salvarte de ti mismo. ¡Qué bueno que fueras ayuda para rescatar también a tus amigos! Ellos necesitan lo que ya sabes, el ejemplo de un amigo que es amigo en verdad porque comparte la verdad que ya sabes. Tú sabes que Dios es, que Dios manda, que Dios es bueno, sabio, poderoso, único, y verdadero. Tú sabes que la ley de Dios es buena y que rige; que Jesucristo vino como único Salvador. Desobedecerle es sufrir; es no disfrutar nunca de lo bueno según Dios el Creador lo explica. Aun el libro de Lamentaciones incluye palabras de aliento y de salvación. Lee Lamentaciones, y busca las buenas promesas de Dios. Además, deléitate con una lectura de Isaías capítulo 54.

 

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