Camilo el Rey

Camilo el Rey


Objetivo: que los niños entiendan que todo aquel que es llamado por Dios es glorificado por el Señor, dándole el privilegio de ser hijo de Dios, sacerdote y rey.

Textos: Ro. 8:30; Ap. 5:10; 1 P. 2:9-10

1. Jony era el mejor deportista de la cuadra. Tenía habilidad para jugar futbol, basquetbol, volibol, montar en patines, correr, etc. Era realmente bueno para todos los deportes. Esto le traía bastante admiración, pero tristemente la admiración sirvió solo para estimular su orgullo. Él llegó a considerarse el insuperable, el necesario, y miraba a los demás niños como inferiores.

2. En la misma cuadra había un niño en silla de ruedas, su salud nunca fue buena, ya había pasado por muchas operaciones. Su familia era pobre y debido a su continuo deterioro de salud no había podido estudiar como los otros niños. El nombre del niño era Camilo. Mas a pesar de su mal estado de salud, su pobreza y los pocos amigos que tenía, difícilmente se veía al niño lamentarse de su estado, casi siempre tenía una riza a flor de labios.

3. Un día Jony pasó por su lado y al mirarlo y compararse con él se sintió lo máximo, así que lo miró como alguien insignificante. Camilo lo miró sonriente y con su voz entrecortada le dijo: “Dios te bendiga” Jony no respondió nada, pero las palabras de Camilo le quedaron grabadas en su mente.

4. la señora Sofía, una señora muy adinerada, decidió homenajear a los niños. Organizó una reunión especial para que en determinado día los niños se sintieran muy privilegiados. Cuando los niños llegaran a su casa recibirían dulces, galletas, jugos, de almuerzo un delicioso arroz con pollo y un regalo para cada uno. Todo estaba muy bien organizado para que los niños se sintieran contentos. Todas las sillas estaban bien arregladas, pero al frente de la sala doña Sofía colocó una silla muy bonita en forma de un trono de rey. Cuando los niños llegaron, ella les dijo: “Niños pueden escoger donde sentarse” Jony que se creía lo máximo, el más importante de todos los niños fue y rápidamente se sentó en la silla de rey, y pensó: “Esta debe ser para mí, ¿quién es más importante que yo entre estos niños?” Cuando ya todos los niños estaban sentados, doña Sofía prudentemente se acercó a Jony y le dijo suavemente: “Niño, esa silla es para un hijo de Rey, para un príncipe” Jony la miró desconcertado y se paró avergonzado, pero el resto de niños no lo notó. Entonces ella dijo a todos los niños: “Niños, cuando Dios llama a un niño, a un joven o a un adulto, Él le cambia su corazón orgulloso por uno humilde, y al recibir ese corazón humilde, el ahora cristiano, se mira así mismo como nada y se postra delante de su Señor, reconociendo su bajeza. Es ahí cuando el Señor lo exalta por encima de los demás. Gratuitamente lo adopta como hijo de Dios con todos los derechos de un príncipe, le da una herencia incalculable, le hace sacerdote y rey para que anuncie sus virtudes. Y aunque en esta vida no se ve lo que ha de ser, cuando muera su alma va instantáneamente para estar con su Señor, y cuando regrese le dará un cuerpo glorificado, como el de Él, y lo colocará a su derecha para juzgar juntamente con su Señor a los ángeles y seres humanos que van para el infierno, luego coronado de gloria permanecerá para siempre gozoso con Él. Quizá ustedes se pregunten: “¿Para quién es esa silla?” La respuesta es: para el niño más importante que conozco, uno que no es superado por ninguno”.

5. Todos los niños miraron a Jony, pero él, aunque en algún momento por su orgullo llegó a pensar que doña Sofía hablaba de él, recordó que ella le dijo que la silla estaba reservada para el hijo del Rey, para un príncipe. Él miró para todo lado, pero no vio a ninguno con apariencia de importante, no vió a ninguno como superior a él. Todos los niños estaban seguros que la silla estaba reservada para Jony, por ello un compañero le dijo: “Eres tú”.

6. Doña Sofía dijo: “yo era arrogante, orgullosa, me creía la mujer más importante, porque tenía algunas cositas, pero ese príncipe me enseñó el camino humilde del reino de su Padre y al conocerle comprendí que aunque por mi maldad merecía el infierno eterno, Él envió su Hijo Jesucristo para cargar mis pecados, recibir el castigo eterno por mí y resucitar por mí para que el Espíritu Santo aplicara dicha salvación haciéndome nacer de nuevo. Tengo entonces el honor de presentar al niño que para mí es el más importante: a Camilo. Por favor ayuden a Camilo a pasar aquí al frente” Camilo estaba en la parte de atrás en su silla de ruedas y algunos niños lo condujeron al frente y le ayudaron a sentarse en la silla especial. Pero Jony, enojado dijo para sí: ¿este es el príncipe? No puede ser… no puede ser.

7. Doña Sofía continuando con su homenaje a Camilo, dijo: “ustedes quizá no puedan ver en él un niño que pueda hacer grandes cosas, pero ha sufrido con humildad y valentía su enfermedad. Quizá ustedes no ven ninguna riqueza en él, pero me ha enriquecido con la sabiduría que Dios le dio. Un día también él fue rebelde con Dios, pero él escucho la Palabra de Dios y se humilló y se arrepintió de sus pecados, creyó en Jesús como su substituto y Dios le dio el privilegio de adoptarlo como su hijo. Ahora, según las Escrituras él es sacerdote y rey del Dios altísimo y por ello él me anunció las virtudes de su Dios. Sí, este niño fue al que Dios utilizó para que yo conociera al Señor, y repito, por ello lo considero el más importante. Niños, el que se humilla delante de su Dios verdaderamente, Él lo exalta. Si ustedes se arrepienten de sus pecados y van a Jesús, no solo son perdonados, no solo son limpiados, no solo son librados del infierno, son también adoptados como hijos, y hechos reyes y sacerdotes, ¿no quieren ustedes también esos preciosos y eternos privilegios?”

8. La fiesta continuó, todos los niños recibieron sus regalitos, pero el más impactado por todos fue Jony; nunca había sido tan humillado, pero tampoco nunca había escuchado en lo que consiste la verdadera exaltación. Al mirar su regalo y recordar la gloria que tenía de los hombres, dijo: “¿y de que me sirve tener todo aquí, de tener la gloria de todos si no tengo la de Dios?” Acercándose a Camilo le dijo, ya no con la arrogancia de antes: “Camilo, yo deseo también saber lo que le enseñó a doña Sofía, yo también quiero conocer el Camino”. Desde ese día Jony y Camilo se hicieron amigos, y Camilo le enseñó todo lo que Jesús hizo por su pueblo. Finalmente Jony un día se arrepintió entregando todas sus cargas al Señor creyendo que él es fiel para perdonar y limpiar con su sangre a todo aquel que se acerca a Él. Y luego dijo para Dios: “Aunque Camilo externamente a los ojos de los hombres no tiene valor, lo que tú le has dado lo hace el más grande todos. En verdad doña Sofía no se equivocó, este niño es un príncipe, es un rey”.

César Triana

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