La historia de Mefiboset

Mefiboset era un niño que lo tenía todo, y de repente  perdió todo. Esa sí que va a ser una lección para nosotros, ya verán. (imagen: classroomclipart)

 

 

 

Versículo para memorizar:

Efesios 2:6

Y juntamente con él, nos resucitó y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

 

La historia de Mefi-Boset

Mis amados niños, nuevamente con ustedes desde la selva que Dios creó. Ustedes tenían una tareíta, ¿la hicieron? Pero antes, vamos a despertarnos, colóquense de pie, muevan los piecitos que Dios les dio, ahora las lindas manitas, ahora la boquita, muevan ahora la naricita, los ojitos, vamos a saltar como un grillito, nuevamente, otra vez. Ahora vamos a dormir como un perezosito, zzzz. Ahora no sentamos juiciecitos. Nuevamente de pie, vamos a orar y para ello haremos nuestra frase para estar quieticos, ella no hace parte de la oración, pero nos puede ayudar a estar bien quieticos, oremos: “Padre Celestial, nos acercamos a tu recinto sagrado por medio de nuestro único Mediador, nuestro Señor Jesucristo, a quien tú enviaste para dar su vida por pecadores como nosotros. Te rogamos que nos ayudes en este día de manera especial para que aprendamos más de ti. Ayúdanos a estar atentos, pero te rogamos que no nos dejes ser solo oidores de tu Palabra, sino que hagas que la podamos colocar en práctica. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Ahora sí vamos con la tareíta, ¿cuál era? Memorizar el versículo, ¿pueden repetirlo conmigo? “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. Gn. 5:24 Volvamos a repetirlo: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. Gn. 5:24. ¿Se aprendieron el corito de los primeros cinco libros de la Biblia? Cantemos: ¡cantaremos todos juntos, los libros de Moisés, los libros de Moisés son los libros de la Ley. Son Génesis, y Éxodo, Levítico y Números, y por fin Deuteronomio que encierra la ley! Nuevamente: ¡cantaremos todos juntos, los libros de Moisés, los libros de Moisés son los libros de la Ley. Son Génesis, y Éxodo, Levítico y Numeros, y por fin Deuteronomio que encierra la ley!

Ahora vamos a aprender la segunda parte. Ese grupito es conocido como los libros históricos, son: Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, 1 y 2 de Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester. Son doce libros. Escuchen: ¡Cantaremos todos juntos los libros históricos, ellos narran la historia del pueblo de Dios. De Josué, de Jueces y la historia de Rut; dos libros de Samuel, dos libros de Reyes, dos libros de Crónicas que cuentan historias, y después el libro de Esdras, Nehemías y Ester! Lo voy a repetir: !Cantaremos todos juntos los libros históricos, ellos narran la historia del pueblo de Dios. De Josué, de Jueces y la historia de Rut; dos libros de Samuel, dos libros de Reyes, dos libros de Crónicas que cuentan historias, y después el libro de Esdras, Nehemías y Ester! Después ustedes con sus papitos lo cantan.

Nuevamente de pie. Antes del versículo y la historia vamos a decir nuestra frase, para movernos un poquito, ustedes ya saben qué hacer en tanto que hablo, vamos: ¡Dios es grande. Dios es bueno. Dios me ama. Dios me cuida. Gracias Dios porque me amas, gracias Dios porque me cuidas! Pueden sentarse.

Para hoy escogí una historia que está en el segundo libro de Samuel capítulo 9, es la historia de Mefi-Boset. pero es necesario que además de 2 S. 9, con sus papitos lean los siguientes pasajes bíblicos, 1 S. 18:1-5; 20:11-17; 2 Sm. 4:4; 5:6-10. El versículo para memorizar, no está en estos pasajes, está en Ef. 2:6, dice: “Y juntamente con Él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. Ef. 2:6 ¿Recuerdan que ayer hablamos que Enoc no llegó bueno a este mundo? ¿Recuerdan que fue necesario que Dios le diera nueva vida para que él pudiera andar con Dios? Esa nueva vida se llama resurrección espiritual. Cuando no conocemos aun al Señor, por estar muertos espiritualmente hacemos muchas cosas malas y lo peor sin ningún temor de Dios. Decimos que amamos a Dios, pero no obedecemos su Palabra, eso es lo mismo que odiarlo. En realidad, niños, todos merecemos el infierno por ese odio para con Él, pero Dios, por la obra de Cristo en favor de pecadores como nosotros, en cambio de enviarnos para el inferno, a muchos, nos da esa nueva vida de manera que no merecemos, y desde ya tenemos asegurada una silla en el cielo. A esto se le llama gracia, y la historia de hoy tiene que ver con eso. Vamos a repetir el versículo. “Y juntamente con Él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. Ef. 2:6

Antes de contar la historia de Mefi-Boset, vamos a practicar otro jueguito digital y cantar: Estiren las manitas moviendo los cinco deditos que Dios les dio, digan: “Cinco niños, felices están.” Luego con el dedito índice hacen un círculo y luego una curva en la carita, como pintando una boquita sonriendo, y digan: “Sonrisas bonitas, sus rostros tendrán”. Luego con la misma manita hacen señal de quedar de pie los cinco deditos, y digan: “se paran contentos para cantar”. Muy bien ahí paraditos cantemos la segunda parte de los libros: ¡Cantaremos todos juntos los libros históricos, ellos narran la historia del pueblo de Dios. De Josué, de Jueces y la historia de Rut; dos libros de Samuel, dos libros de Reyes, dos libros de Crónicas que cuentan historias, y después el libro de Esdras, Nehemías y Ester! Ahí paraditos con la manita estirada cierren sus deditos en forma de puño hacia abajo, y dicen: “Se sientan quieticos para escuchar la historia del libro de Dios” Todos sentaditos. El padre de Mefi-Boset se llamó Jonatán. Como él fue un verdadero adorador de Dios buscó colocarle a su hijito un nombre con buen significado espiritual. ¿Saben que significa Mefi-Boset? significa: “El que destruye la vergüenza” que quiere decir el que destruye los ídolos, porque los ídolos son una vergüenza. Amados niños, rendirle culto a los seres creados, a las imágenes, en cambio de ser algo santo, es una vergüenza delante de Dios, ya que Él abomina que las personas le rindan culto a las criaturas y a las imágenes por ser la violación del primer y segundo mandamiento de su ley. Después de saber el significado del nombre, ahora si vamos con la historia. ¿Ustedes han escuchado que David venció al gigante Goliat? Pues luego de vencer a Goliat, Dios colocó en el corazón de Jonatán, hijo del rey Saúl, y en el de David un profundo amor fraternal. Desde ese momento, conforme a la voluntad de Dios, cada uno buscó hacer lo mejor por el otro. Pero algo aconteció que podría haber acabado con tal amistad. Saúl, el rey, al escuchar que elogiaban más a David que a él, dejó que su corazón le gobernara con envidia contra el fiel David, y desde ahí con un odio infernal buscó la muerte del inocente David. Saúl buscó que todos sintieran odio por David, y hasta quiso herir con su lanza a su propio hijo Jonatán porque habló en favor de David. Después de ello Jonatán se encuentra con David, ambos tristes por la actitud de Saúl, hacen un pacto, Jonatán le dice que cuando Dios haya cortado todos los enemigos de David, que no dejara que el nombre de Jonatán fuese cortado de la casa de David, es decir, que David al ser rey tuviera misericordia de los descendientes de Jonatán. Luego se despiden, y David huye para que Saúl no lo mate. Después de un tiempo hubo una guerra entre los israelitas y los filisteos, tristemente en esa guerra, en la que vencieron los filisteos, murieron Saúl, Jonatán y otros dos hijos del rey. Cuando llegó la noticia a la casa de Jonatán, la señora que cuidaba a Mefi-Boset, hijo de Jonatán, para evitar que los filisteos lo mataran, de prisa tomó al niño, de solo cinco añitos y huyó, pero en el afán de salvar al niño, este se le cayó, ¿saben que pasó? Mefi-Boset quedó cojo, lisiado de los dos pies, quedó inválido. ¿No les parce muy doloroso?

En un abrir y cerrar de ojos quedó sin padre, lisiado, sin hogar y pobre. Antes lo tenía todo, ahora no tenía nada. ¿Pero qué pasó con David? Muerto Saúl, los de Judá lo hicieron rey, pero solo después de la muerte del is-Boset, hijo de Saúl, que gobernaba sobre la otra parte de Israel, fue que todo Israel nombró como rey a David. Lugo David subió a Jerusalén, pero la ciudad estaba en manos de unos hombres malos llamados jebuseos. Ellos menospreciaron a David, y dijeron que hasta los ciegos y los cojos echarían a David, es decir, que David no podría tomarse la ciudad. Mas finalmente David venció a los jebuseos, y como sentencia decreto: “ciego ni cojo no entrará en la casa”. Cuando David afirmó su reino, entonces recordó su pacto con Jonatán. Quiero que sepan que era costumbre de la época, que los reyes mandaran matar a todos los familiares del rey anterior, ¿saben por qué? Para evitar que alguno de ellos, los cuales se sentían con el derecho de ser reyes, llegase a querer apoderarse del reino. Es lógico pensar que Mefi-Boset, por ser nieto de Saúl y además hijo del que debía ser rey, Jonatán, pero ahora ya muerto, se sintiese con el derecho de querer ser rey, algo que lo llevaba a odiar a David. ¿y que hizo David al recordar el pacto? Preguntó si había algún descendiente de su muy amado amigo para hacer misericordia. Un siervo de Saúl, de nombre Siba, le habló de Mefi-Boset y le dio la ubicación. Entonces el rey lo mandó llevar. ¿Se pueden imaginar el susto de Mefi-Boset? Sin duda que el solo pensó en que el rey lo iría a juzgar y matar, y esto se sabe porque cuando llegó a la presencia del rey, y se postró delante del rey, David percibió el miedo del hijo de Jonatán. Al ver el pánico de Mefi-Boset le dijo: No tengas temor’’ ¿pero solo le dijo eso? ¡No! En cambio de matarlo, le dijo que por amor a Jonatán le devolvería las tierras que le correspondían al rey Saúl, y que además a partir de ahora comería en la mesa del rey como uno de sus hijos. ¡Qué noticiononon! ¿Merecía Mefi-Boset tamaño regalo? ¿Recuerdan también que David había decretado que ni ciego ni cojo entrarían en su casa? ¿Por qué David, entonces permitía que Mefi-Boset, que era cojo, entrara? Para David fue de mayor importancia el pacto hecho con su mejor amigo que el decreto de que los ciegos ni los cojos entrarían en su casa. Mefiboset, no estaba en la casa del rey porque lo mereciera, ni porque físicamente estuviera calificado, estaba por pura gracia, recibió un regalo que no merecía. Así, todos nosotros no merecemos entrar a la casa celestial del Señor para comer en su mesa. Por todo lo que hacemos lo que merecemos es la condenación eterna, pues Dios decretó que la paga del pecado es la muerte. Pero porque el Padre celestial hizo un pacto con su Hijo en la eternidad, y el Hijo vino a este mundo para cargar los pecados y pagar el precio en la cruz por pecadores como nosotros, es que el Padre envía a su Santo Espíritu para buscarnos y llevarnos, y estando ahora en su presencia anunciarnos que Él nos tiene preparada una herencia eterna, y que desde ya, aunque aún estemos en la tierra, nos hizo sentar nada más ni nada menos que con Cristo Jesús, su Hijo en los lugares celestiales. Y todo por pura gracia.

Para terminar, les ruego que nos coloquemos de pie, vamos a orar y a repetir el corito de los libros. Los pies juntos están, cruzo los dedos de mis manos. Bajo la cabeza con atención. Cierro mis ojitos para la oración: “Padre celestial, te damos muchas gracias por la historia que hoy nos has permitido reflexionar. Aprendimos que como Mefi-Boset no merecemos entrar en tu reino, pero que por el pacto eterno que hiciste con tu Hijo en la eternidad, así como David lo hizo con Jonatán, es que tú nos llamas y no haces sentar con tu Hijo amado en los lugares celestiales. Te pido que a todo niño que está escuchando esta enseñanza y que aún no te conoce, que está lejos de ti, lo salves para que puedan disfrutar de tu eternidad, y a aquellos que ya has llamado que los sigas haciendo, conforme a tu promesa, cada vez mejores. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén. Ahora vamos a cantar: ¡Cantaremos todos juntos los libros históricos, ellos narran la historia del pueblo de Dios. De Josué, de Jueces y la historia de Rut; dos libros de Samuel, dos libros de Reyes, dos libros de Crónicas que cuentan historias, y después el libro de Esdras, Nehemías y Ester!

No olviden memorizar el versículo y las dos estrofas de los libros de la Biblia. Mi Señor los bendiga.

 

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