Historia de Enoc

Imaginemos una conversación entre Enoc y Adán, sí, Adán, el primer hombre, ¿de qué hablarían? (imagen: Phillip Martin)

 

 

Pasaje central:

Génesis 5:18-24

 

La historia de Enoc

Hola mis amados niños, nuevamente con ustedes desde la selva amazónica. Quiero acompañarlos en este periodo en donde les toca estar en casa todo el tiempo, juntamente con sus papitos y otros familiares, ah, también con sus mascoticas. Hemos venido escuchando la historia del abuelo Joao y Julio, si Dios quiere la vamos a terminar, pero quiero en este periodo, si Dios me ayuda, diariamente estar con ustedes realizando algunas actividades, ¿les parece?

Para iniciar, quiero que se coloquen de pie. Vamos a despertarnos. Vamos a mover los pies que Dios nos dio, eso muy bien. Ahora las manos que Dios nos dio, juntamente con los pies, muy bien. Ahora también la boquita que Dios nos dio, sin dejar de mover las manos ni los pies. Ahora también la nariz que Dios nos dio, sin dejar de mover los pies, las manos ni la boca. Ahora también los ojitos que Dios nos dio, ¿alguno puede mover también las orejitas? Ahora vamos a saltar como un grillito dando una palmada arriba, vamos, una vez más, otra vez. Ahora coloquen las manitas en señal de estar durmiendo, vamos a dormir como un perezositooo zzzzz. ¡Nada de eso! Vamos a sentarnos quieticos.

Como ya están bien despierticos, ahora nuevamente nos colocamos de pie, vamos a orar, pero para poder estar quieticos quiero que hagan lo que les digo: “Mis pies juntos están. Junten los piecitos. Cruzo los dedos de mis manos. Bajo la cabeza con atención y cierro mis ojitos para la oración” Todos quieticos. Padre celestial, sabemos que tú estás aquí con nosotros, como lo estás en todo lugar, porque tú llenas el cielo y la tierra, en ti vivimos y en ti somos. Te agradecemos porque nos permites reunirnos en familia, para aprender o afirmar algo de ti. Ayúdanos a conocerte para que podamos andar conforme a tu voluntad. Te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro único Señor y Salvador. Amén.

Niños, ¿ustedes ya saben los nombres de los libros de la Biblia en orden? La Biblia, que es el único libro inspirado por Dios, es una Biblioteca, ¿Una biblioteca? ¡Sí! En ese libro hay muchos libros, ¿Sabes cuántos? 66 libros. ¿Sabías que la Biblia está dividida en dos grandes partes? Esas dos partes se llaman Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento tiene 39 libros y el Nuevo Testamento tiene 27. Mas también cada Testamento está dividido en partecitas. ¿También? ¡Sí! Y desde hoy vamos a ir aprendiendo los nombres de los libros, de acuerdo con esas divisiones pequeñas, ¿les parece? Pero, ¿saben cómo lo vamos a hacer? Lo vamos a hacer cantando. ¿Sabías que cuando aprendemos algo cantando, queda más difícil de olvidar? Vamos con los primeros 5 libros, ellos son conocidos como los libros de la ley, también son llamados el Pentateuco. ¿Pentateuco, y que es eso? Quiere decir 5 volúmenes. Ellos fueron escritos por Moisés en el desierto. Ellos son Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Ahora escuchen: ¡cantaremos todos juntos, los libros de Moisés, los libros de Moisés son los libros de la Ley. Son Génesis, y Éxodo, Levítico y Números, y por fin Deuteronomio que encierra la ley! De pie nuevamente, vamos a cantar juntos, repitan conmigo: ¡cantaremos todos juntos, los libros de Moisés, los libros de Moisés son los libros de la Ley. Son Génesis, y Éxodo, Levítico y Numeros, y por fin Deuteronomio que encierra la ley! Muy bien.
Ahora abran los bracitos y digan: “Dios es grande” Abran nuevamente los bracitos, y digan: “Dios es bueno”. Coloquen sus dos manitas en su pechito y digan: “Dios me ama”. Ahora coloquen sus manitas como arrullando un bebé, y digan: “Dios me cuida”. Ahora coloque sus manitas en señal de agradecimiento y luego en el pechito, y digan: “Gracias Dios porque me amas”. Y finalmente nuevamente las manitas en señal de gratitud y luego como arrullando un bebé, digan: “Gracias Dios porque me cuidas”. Ahora vamos a hacerlo de corrido: “Dios es grande. Dios es bueno. Dios me ama. Dios me cuida. Gracias Dios porque en amas. Gracias Dios porque me cuidas” Muy bien, ahora nos podemos sentar.

Ahora vamos a seleccionar una historia de uno de esos cinco libros y un versículo para memorizar. Escogí la historia de Enoc. Él vivió mucho antes del diluvio. El nombre de Enoc significa iniciado, consagrado. Su historia está en Gn. 5:18-24, díganle a sus papitos que se las lean, o si ya saben leer, léanla ustedes mismos. El versículo para memorizar es el 24, dice: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. Gn. 5:24 ¿vamos a repetirlo? “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” Gn. 5:24. Niños, cuando la Biblia dice que Enoc caminó con Dios significa que él era muy obediente a Dios, que hacia lo que Dios le decía. Pero, ¿él llegó a este mundo siendo obediente? No, nadie llega a este mundo haciendo lo bueno. Dios dice que no hay justo ni aun uno. ¿Entonces cómo él llegó a ser tan obediente? Para que un niño, un joven, un adulto llegue a ser obediente a Dios, necesita que alguien perfecto, el Mesías, cumpla todas las exigencias de Dios por él, necesita que Dios aplique toda la obra del Mesías hecha en su favor, es decir, que le quite ese espíritu malo conque llega este mundo y le dé un espíritu nuevo, que Dios mismo lo una al Mesías, ya que separado de Él no podemos hacer nada bueno. Mas para que en Enoc se cumpliese todo ello, era absolutamente necesario que escuchara la Palabra de Dios, ya que para ser nueva criaturas, para estar unidos al Mesías, Dios el Espíritu Santo solo opera por medio de la Palabra Dios.

En la época de Enoc, aun no estaba escrita la Biblia, que es la única revelación especial para hoy, por ello la forma de escuchar la Palabra de Dios tenía que ser hablando Dios directamente y por medio de lo que ya había revelado y hecho a otros. Por un lado, Dios sí habló con Enoc directamente, pero por otro él tuvo muchos testigos como sus padres, sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, y hasta el privilegio de contar con Adán aún vivo. Si ustedes quisieran conocer el origen, y estuviera aún vivo Adán, ¿no es verdad que le buscaríamos para que nos contara cómo aconteció todo? Entonces vamos a hacer una cosa, vamos a imaginarnos a Enoc visitando al padre Adán para saber el origen de las cosas. De pie, todos caminando con Enoc a la casa del padre Adán. Listo llegamos. Con mucha reverencia Enoc saluda a Adán: “padre Adán, buenas tardes” Adán le responde: “Buenas tardes hijito, que alegría tenerte por aquí. ¿Cuál es el motivo de tu visita Enoc?” Responde Enoc: “padre Adán, yo quisiera saber lo que pasó desde el principio”.

Imaginemos a Adán, mirando hacia el cielo, sobando su cara con sus manos, tal vez un poco incómodo por la pregunta o también contento porque contando su historia Dios podía usarla para beneficiar a Enoc. Pensemos en su posible respuesta: “Hijito, cuando Dios me hizo, me dio un cuerpo perfecto, una inteligencia perfecta, y un espíritu vivo. Yo tenía perfecta comunión con Dios, en mí no había ningún tipo de miedo al encontrarme con Él, pues en mí no había pecado. Él me colocó en el lindo jardín del Edén, allí había toda clase de árboles de frutos deliciosos de los cuales yo comía con todo gusto, aunque trabajar para mí no era un cansancio, como hoy. Me dijo que si yo quería permanecer en el estado en que me creó, debía guardar un mandamiento, no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que lo hiciera moriría”. Niños, la muerte de la que está hablando Adán, significa que inicialmente el moriría espiritualmente, es decir que perdería toda su santidad y por tanto su comunión con Dios, luego su alma saldría del cuerpo, eso es muerte física, y si moría físicamente estando espiritualmente muerto, su alma iría a un lugar de tormento. Terrible, ¿no les parece? Pero Vamos a seguir escuchando. “Luego el Señor me hizo dormir, sacó de mí una costilla y de ella hizo a mi ayuda idónea, a Eva. Los dos éramos muy felices, hasta que un día Satanás, poseyendo la serpiente, le habló a Eva, le hizo creer que el prohibir comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, era una táctica de Dios para mantenernos ciegos de algo maravilloso que podríamos llegar a ser si comíamos. Le dijo que si comíamos, nuestros ojos se abrirían, que conoceríamos el bien y el mal que entonces seríamos como Dios.

Si, le hizo creer a mi esposa que Dios no era bueno. Mi esposa en ese momento deseó tener conocimiento y codició del fruto y comió. Luego fue a donde yo estaba, y con sus argumentos finalmente le hice caso. En ese instante experimentamos una mudanza en nuestra alma, apareció la vergüenza, cosimos hojas de higuera para hacernos delantales, cuando Dios se presentó en el jardín, sentimos un pánico mortal, también cuando Dios nos preguntó sobre el comer del fruto, de inmediato me defendí diciendo que la mujer que Él me dio por compañera, me dio y yo comí, es decir, le eché la culpa a Dios; también Eva se justificó diciendo que la serpiente la había engañado. Ninguno de los dos quiso reconocer directamente que habíamos pecado. De verdad no éramos los mismos, nos habíamos vuelto malos, muy malos. Ahora solo esperábamos la muerte física, pero antes de escuchar que eso acontecería, oímos de los labios de Dios sobre la promesa de que un hijo de mujer vencería a la serpiente, y después cuando solo esperábamos castigo, Dios mostró su gracia, su favor que no merecemos. Él quitó nuestros delantales, mató unos animales puros y perfectos, los despojó de su piel y con ella nos vistió. Ahí notamos que algo nuevo había acontecido dentro de nosotros, que Dios nos había reconciliado nuevamente con Él. Ahí aprendimos que para que alguien pueda ser reconciliado con Dios es absolutamente necesario que alguien perfecto y puro muera por el imperfecto”. Niños los sacrificios del Antiguo Testamento eran un tipo de Cristo. Todos los que los ofrecían de la manera correcta, estaban mostrando, no que el animal fuese su Salvador, sino que ellos estaban colocando toda la confianza en el futuro cordero de Dios quien cargaría todos sus pecados.

No sabemos a qué edad Enoc conoció al Señor, en qué momento Dios lo hizo una nueva criatura, pero sí sabemos que Él tuvo, como todo aquel que va para el cielo, que colocar su confianza en la única persona en quien hay salvación, en Cristo Jesús. Enoc no sabía el nombre, pero Dios lo unió a Él para que pudiera obedecer, para que pudiera caminar con Dios. ¿Quieren saber otra cosa? Dios le mostró a Enoc la venida del Señor para venir a juzgar a los engañadores, léanlo en Jd. 14 y 15. Además de ello, Dios le dio el privilegio de no ver la muerte como los demás, y al igual que a Elías, lo llevó en vida como enseña Hb. 11:5. Ahora te quiero preguntar, ¿si Jesús viniera hoy te llevaría para el cielo como lo hizo con Enoc?

Bien niños, para terminar, coloquémonos de pie. Vamos a orar, y luego a cantar el corito de los libros.

Los pies juntos están. Cruzo los dedos de mis manos. Bajo la cabeza con atención. Cierro mis ojitos para la oración. “Padre Santo, te damos gracias por este tiempito que nos has permitido meditar un poco sobre tu santa palabra. Te pido que a los niños que aún no son salvos, les des el privilegio de conocerte como lo hiciste con Enoc, y que aquellos que ya te conocen sean fortalecidos por ti para que puedan caminar contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amen. Ahora vamos a cantar: ¡cantaremos todos juntos, los libros de Moisés, los libros de Moisés son los libros de la Ley. Son Génesis, y Éxodo, Levítico y Números, y por fin Deuteronomio que encierra la ley!

Mi Señor será propicio con cada uno de ustedes.

 

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