La bondad - 2

En la comunidad Yabi-Paraná hubo un tiempo cuando sus habitantes pezcaban envenenando el rio, y cuando el rio empezó a morir, ellos empezaron a sentir hambre. Un día llegó un barco con provisiones, gratis, para todos, ¿será esto bondad? (imagen: classroomclipart.com)

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Versículos clave:
Gálatas 5:22-23
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 

Efesios 4:28
El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

 

La bondad, 2° parte

1. “Niños, muy buenos días”, saludó la profesora Josefina. “Buenos días profesora Josefina” respondieron los niños. “¿Alguno de ustedes me quiere recordar sobre lo que hablamos de la bondad en la clase pasada?” preguntó la profesora. Dianita, una niña muy esforzada, a la que ni la profesora ni los papás tenían que estarle diciendo: “¡Diana, haga las tareas. Diana, estudie!”, respondió: “Bondad es una parte del fruto del Espíritu Santo, que se evidencia cuando la persona hace el bien que la Biblia dice para que el nombre de Dios sea glorificado.” Todos los niños, admirados, miraban a Dianita. Ella no hablaba mucho, pero cuando lo hacía, enseñaba. La profesora dijo: “Dianita muy bien. Ahora, ¿hay algún niño que nos quiera recordar los versículos que hablan sobre el fruto del Espíritu Santo?” En ese momento la mayoría de los niños levantaron la mano. La profesora, dijo: “Que bueno, entonces todos vamos a decirlo: mas el fruto del Espíritu Santo es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley. Gal. 5:22-23”. “Excelente”, dijo la profesora. “¿Ustedes recuerdan que dijimos que no siempre que una persona hace algo por alguien, indica que está practicando la verdadera bondad?” pregunto la profesora. Mateo levantó la mano, dijo: “profesora Josefina, usted nos enseñó la historia de una niña llamada Violeta. Nos dijo que ella, cuando daba cosas a otros, no lo estaba haciendo con la verdadera bondad, porque lo estaba haciendo para que Dios le perdonara sus pecados, para que Dios la dejara entrar al cielo. Que no era verdadera bondad por que la salvación no es por obras, es un regalo de Dios.” La profesora dijo: “Gracias Mateo. Efectivamente, la salvación es un regalo de Dios, gracias a que Jesucristo cumplió todas las exigencias de Dios en favor de pecadores como nosotros. Bueno, hoy vamos a escuchar otra historia para continuar aprendiendo que no es verdadera bondad, ¿están listos?” Los niños respondieron: “Sííí”.

2. Dijo la profesora: “En una comunidad llamada Yavi-Parana, las cosas no estaban nada fácil. Debido a que tiempo atrás los habitantes del caño donde ellos vivían, para coger el pescado echaban barbasco, una fruta que al ser comida por el pescado los mata, ahora el río era pobre, difícilmente se cogía un pescadito. Por otro lado, las frutas también eran escasas, pues tenían la costumbre de tumbar los árboles para coger la fruta en cambio de subir para recolectarlos. Cada vez les tocaba ir más lejos para conseguir las frutas. La comida de ellos era quiñapira con casabe. ¿Y qué es quiñapira? La quiñapira es un caldo de pescado con mucho ají, pero como el pescado era escaso, apenas colocaban por ahí una pequeña sardinita, el resto era puro ají. El casabe es una torta asada hecha de yuca brava. Mas para aumentar la crisis, las personas no estaban casi saliendo a buscar alimentos ni a trabajar en las chagras, terrenos de cultivo, ¿y por qué? Por miedo, pues se sabía que en la región había varios grupos armados que se la disputaban. De repente, a la distancia, se escuchó un motor, era una embarcación que se acercaba a la comunidad: “rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr” Eliseo, un niño de la comunidad que estaba cerca del río salió corriendo hacia la maloca. “¡Está viniendo un motor!” gritó el niño. Todos los que estaban en la maloca con miedo, miraban por los huequitos. El barco llegó. Era un barco grande. Luego una persona bajó del barco, y llamo: “¿Hay gente aquííí?” Silbó y dijo: “¡chhhhhh, ey, gente!” en tanto que caminaba hacia la maloca. Al llegar a la puerta vio a las personas con mucho miedo, dijo: “No tengan miedo, les trajimos un barco lleno de cosas, vamos.” Ahí la gente salió y corrió al río. Los que venían en el barco comenzaron a repartir arroz, azúcar, aceite, enlatados, leche en polvo y muchas cosas más. Toda la comunidad estaba muy contenta. Ahora cada casa tenía comida. “Niños, ¿no les parece que fue muy buena la obra que estos hombres hicieron en favor de la comunidad?” Los niños que estaban muy atentos respondieron: “Si, muy buena” Entonces la profesora dijo: “¿pero ustedes saben de dónde salió toda esa comida?” Los alumnos que estaban contentos al saber que los niños de la comunidad podrían por fin comer algo, casi no colocaron cuidado a la pregunta. La profesora Josefina, dijo: “niños, niños, sé que están contentos de saber que los niños de esa comunidad finalmente tuvieron algo para comer, ¿mas saben de dónde salieron esas cosas?” los niños guardaron silencio para escuchar lo que la profesora les quería decir. “dijo ella: “Esas cosas que esos hombres dieron salieron de una incursión que ese grupo armado hizo en una población. En dicha incursión varias personas murieron, y los almacenes fueron saqueados. Los alimentos que se repartieron en la comunidad Yavi-parana, no fueron comprados, fueron sacados de estos almacenes, fueron robados.” Los niños, que antes estaban contentos, ahora estaban tristes.

3. la profesora dijo: “Niños, quitarle a otros es robar. Por tanto, cuando nosotros le damos a alguien lo que le pertenece a otros, eso no es bondad. He escuchado historias de niños, que roban a sus padres para gastar con sus amigos. Esto, además de robar, es deshonrar a los padres. Si queremos ayudar a alguien debemos hacerlo con lo que Dios nos da a nosotros, no con lo que es de otros. Dios dice a los que hacen tal cosa: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad” Ef. 4:28” la profesora escribió en el tablero el versículo, y dijo: “Niños, quiero que aprendan este versículo y que lo tengan presente para el resto de sus vidas. Vamos a decirlo: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad” Ef. 4:28

4. La profesora Josefina, cerrando la Biblia, dijo: “Niños amados, ya escuchamos dos historias que nos han enseñado sobre lo que no es verdadera bondad. Primero dijimos que no es verdadera bondad cuando damos a otros pensando que tales obras nos borran los pecados, y en segundo lugar que tampoco es bondad cuando le quitamos a los demás para repartir a otros. En nuestra siguiente clase miraremos más historias. Que mi Señor los bendiga grandemente.

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