¿Preparados para encontrarnos con Dios?

Emily apenas había regresado del colegio y ya le estaba contando la lección de historia a su mamá. Sin saberlo, esto dio comienzo a una exploración por toda la Biblia que dejaría muchas lecciones para todos. (imagen: clipart-library.com)

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¿Preparados para encontrarnos con Dios?

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Versículos clave:
Lamentaciones 3:37-38
Amós 4:12
Romanos 8:1
Eclesiastés 12:7

 

¿Preparados para encontramos con nuestro Dios?

1. “Mami buenas tardes” Abrazando a su mamita saludo Emily. “Buenas tardes mi amor” respondió Claudia, ese era el nombre de la mamá. “¿Cómo te fue en la escuela hijita?” preguntó Claudia. “Muy bien, mamita” respondió Emily. Claudia, sirviéndole un rico jugo de mango, le dijo a su hijita preciosa: “ven, mi amor nos sentamos, y en tanto que te tomas el juguito de los deliciosos mangos que Dios nos provee, me cuentas lo que aprendiste en la escuela, y después almuerzas”. Claudia era una mamá que andaba muy pendiente de su hija. Ella sabía que los hijos además de tener que recibir el alimento físico, el vestuario y una educación adecuada, principalmente ellos necesitan ser alimentados espiritualmente. Por ello, siempre cuando su hija llegaba hablaba con ella para saber qué cosas en la escuela le habían edificado, o le podrían hacer daño, también usaba esto para que Emily entendiera que la mejor amiga que ella tenía era su mamita.

2. Emily dijo: “¡mmm, mamita este jugo está delicioso, gracias! Mami, hoy en la clase de historia estudiamos sobre una ciudad del imperio romano llamada Pompeya. El profesor dijo que esa ciudad y todo el territorio de alrededor era una región muy rica. Habló que un día en el año 79 D. C. el volcán Vesubio, que queda muy cerca de Pompeya, repentinamente explotó y que la gente no pudo escapar, aunque muchos lo intentaron. Nos mostró fotos de personas que quedaron convertidas en piedra, había niños, jóvenes y adultos. Otras fotos mostraban esqueletos con cráneos explotados y dijo que recientemente se descubrió que esto sucedió cuando estas personas, víctimas de la erupción, les tocó respirar los gases tóxicos enviados por el volcán en medio del intenso calor. Habló que un joven llamado Plinio, quien estaba con su familia, bien lejos de Pompeya, y vio la explosión del volcán y dejó escrito lo que vio. Además, el profesor dijo que las personas en ese lugar no eran buenas, que parece que eran muy malas. Terrible, ¿cierto mami?” Claudia dijo: “Hijita, Sin duda fue por la ira de Dios” Emily, dijo: “mami, pero el profesor dijo que eso sucedió porque estaban cerca del volcán” Claudia, tomando su Biblia, dijo: “Emily, quiero que escuches con atención lo que dice la Escritura, Lm. 3:37-38 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿de la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?” Nada acontece por azar. ¿Sabes cuándo Jeremías, quien fue el escritor de Lamentaciones, escribió lo anterior? Cuando vio que Dios había destruido a Jerusalén y a su pueblo usando como instrumento el hambre, las pestes y la espada de los caldeos” Entonces Emily pregunto: “Pero, ¿los destruyó sin que ellos hubiesen hecho algo malo?” Claudia le respondió: “Emily, si bien Dios puede hacer todo lo que quiera con lo que Él creo y nadie tiene derecho de preguntarle porque lo hace, Él es justo, por ello en su Palabra dice que lo que sembramos cosechamos” y abriendo la Biblia en Gál. 6:7-8, dice: “Emily, escucha con atención, No os engañéis: Dios no puede ser burlado: Pues todo lo que el hombre sembrare eso también segará. Porque el que siembra para la carne de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Israel durante muchos, muchos, siglos desobedeció al buen Dios quien siempre lo trató con mucha misericordia. Por medio de sus profetas les advertía que si seguían sembrando maldad recogerían muerte, pero ellos no le creyeron y despreciaron la paciencia de Dios hasta que Dios les envió este terrible castigo.”

3. Claudia, haciendo una pausa para servir un jugo para ella y otro poco para Emily, continuó: “Hijita, hace miles de años, sucedió con unas ciudades algo similar a lo que aconteció con Pompeya. ¿Te acuerdas de cuáles ciudades estoy hablando?” Emily, respondió: “¿De Sodoma y Gomorra, mami?” “Si, hijita” respondió Claudia. “Esas ciudades eran muy ricas, y las personas en cambio de buscar a Dios para agradecerle, se volvieron ociosos, y esto los condujo a dedicarse desenfrenadamente a pecar, se volvieron muy, muy malos. Lot, el sobrino de Abraham, quien tomo la pésima decisión de ir a vivir allí sufría terriblemente al ver la conducta perversa de esa gente. Pero, ¿qué hizo Dios? Sacó a Lot, a su esposa quien murió por mirar hacia atrás, y a sus dos hijas, y repentinamente envió fuego y azufre destruyendo toda la región, todos murieron y nadie estaba preparado para pasar de esta vida a la otra” Emily pensativa, dijo: “realmente fue parecido a lo que sucedió en Pompeya.” Claudia, que deseaba que Emily entendiera que, aunque Dios es paciente, Dios es juez justo, y Dios está airado con el impío todos los días, como enseña Sal. 7:11, le dijo: “Emily, así como la gente de Pompeya, y de Sodoma y Gomorra no esperaban que repentinamente fueran destruidos, así acontecerá cuando Jesús repentinamente regrese, ¿sabes que dice la Biblia? 2 P. 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

4. Claudia abrazando a su hijita, le dijo: “Emily, yo sé que tú no eres una niña como las de Pompeya o de Sodoma y Gomorra, vas a la iglesia con nosotros, cantas los himnos, lees la Biblia cuando te decimos que la leas, hasta oras y haces las tareas que te mandamos, pero, ¿estás preparada en caso de que sea hoy cuando Jesús venga repentinamente? Dios le dijo a Israel, prepárate para venir al encuentro de tu Dios. Am. 4:12. ¿Estás preparada para encontrarte cara a cara con nuestro Dios? medita en ello hijita, ahora ven a almorzar, y luego haces tus tareas” Emily miró a su mamá, no dijo nada, pero esas palabras entraron en ella como una espada de dos filos. Ni en el momento de almorzar ni cuando estaba haciendo sus tareas podía dejar de pensar Am. 3:4 prepárate para venir al encuentro de tu Dios... prepárate para venir al encuentro de tu Dios...

5. En las horas de la tarde, cuando llegó Fernando, esposo de Claudia y papá de Emily, Claudia estaba en la sala preparando un estudio para las señoras y Emily en su cuarto descansando. Después de un amoroso saludo y un delicioso jugo de mango, Claudia le habló sobre Emily y sobre todo lo que le había enseñado. Dijo ella: “Mi amor, es muy necesario que le hables sobre la salvación, vi en sus ojitos la preocupación cuando le pregunté si estaba preparada para encontrarse con nuestro Dios” Fernando, cogiendo su Biblia, subió al cuarto de Emily. La niña al ver a su papito, muy feliz lo abrazo, y le dijo: “papi yo estoy preocupada, mi mami me preguntó si estaba preparada para encontrarme con Dios, y desde ese momento como un taladro en mi mente Am. 4:12 repica, prepárate para venir al encuentro de tu Dios...” Fernando, sentándose a su lado, le pregunto: “Emily, ¿tú crees que Jesucristo obedeció todos los mandamientos de la ley de Dios por ti para que Dios te declare justa? ¿Crees que Cristo cargó todos y cada uno de tus pecados? ¿Crees que Él fue a la cruz con tus pecados para recibir el tormento eterno por ti? ¿Crees que Él venció la muerte para que tú fueras una nueva Emily? ¿Crees que Él cumplió a perfección todas las exigencias de Dios por ti?” Emily, con la cabecita agachada, solo escuchaba. Fernando dijo: “Hijita, todos los que han creído que Jesús lo hizo todo por ellos, han corrido, han ido rápidamente a Jesús avergonzados por sus pecados clamando para que Él los perdone, los limpie, mude sus vidas” entonces Emily, preguntó: ¿y aunque hayan sido bien malos Jesús si los perdona? “Fernando dijo: “¡Si, Emily, Él es fiel y justo para perdonar y limpiar aun al más grande los pecadores! Él aplica su sangre para limpiarlos de las obras muertas para que puedan desde ese momento servir al Dios vivo. Sus vidas son realmente transformadas y Dios no dejará que ellos sean como antes” Emily, pregunto: “papi, ¿entonces ya no van al infierno?” Fernando abriendo la Biblia en Ro. 8:1 dijo: “Escucha hijita lo que dice Pablo: …Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino al Espíritu. ¿Entendiste?” Emily respondió: “Si papi, entendí, pero me gustaría que me ampliaras sobre lo que acontece cuando los seres humanos nos encontramos con Dios.”

6. En ese momento entró Claudia con una bandeja donde traía café con leche y arepitas con queso. Fernando y Emily agradecieron, y ahora toda la familia junta se dispuso a escuchar lo que la Biblia dice. Fernando abriendo su Biblia en Ecl. 12:7 dijo: “Emily, en tanto que estamos en este cuerpo aquí en la tierra, decidimos ir o no ir a un lado, comer o no comer algo, aunque estamos bajo la mano soberana de Dios, Él en su soberanía nos permite tomar decisiones, pero en el momento en que el alma sale del cuerpo, es decir en el momento de morir eso acaba. Todos quedamos directamente en las manos de Dios. Mira lo que dice la Escritura: …el polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Pero cuando dice que el espíritu vuelve a Dios quien lo dio, no quiere decir que todos los hombres van para el cielo, mas bien que quedan todos en sus manos para Él colocarlos en el lugar que a cada uno le corresponde. Si la persona es verdaderamente cristiana, será el momento más feliz de su vida, porque el Señor llevará su alma a estar con Cristo, Pablo dijo: Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir ganancia. Fil. 1:21 Pero si la persona no es cristiana, sucederá absolutamente todo lo contrario, será hasta el momento la situación más terrorífica de su vida, porque Heb. 10:31, dice: ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! En ese momento, tal como hizo con el rico de la historia del rico y lázaro, lanzará esa persona a un lugar de tormento. Pero todo no para ahí, porque el día final, el Señor volverá a unir el alma con el cuerpo, a esto se le llama la resurrección. Escucha Emily lo que dice Jesús en Jn. 5:28-29 “No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. Ese día el Señor dará a todos los que fueron unidos a Cristo un cuerpo glorificado como el del Señor, y estarán para siempre en el cielo nuevo y la tierra nueva donde mora la justicia. Los que murieron sin Cristo, sus almas serán unidas nuevamente a sus cuerpos, y serán juzgadas y luego lanzadas en cuerpo y alma al lago de fuego que es la segunda muerte, allí el humo de su tormento subirá por los siglos de los siglos y no tendrán descansó, su tormento será eterno. Emily, si hoy tuvieras que encontrarte con el Señor, ¿a cuál de los dos lugares te llevaría Dios? Te vamos a dejar solita para que medites.”

7. Fernando y Claudia salieron del cuarto, y en la sala juntos oraron por Emily. Emily, por su parte, muy pensativa, deseó humillarse delante de Jesús. Le dijo: “Señor Jesús, yo no me siento preparada para encontrarme contigo. Yo he ido a la iglesia, he cantado, he orado, he leído la Biblia, no porque te amara, lo hice para aparentar que era buena. No soy buena, soy realmente muy mala. He mentido a mis papás, he sido hipócrita con ellos y con los demás para que digan que yo soy una buena niña. Soy orgullosa, envidiosa, egoísta, me siento muy atraída para hacer lo que a ti no te agrada, y me ha parecido muy aburridor el saber que tengo que ser santa. Oh mi Señor, en esta tarde, te suplico, te imploro que me perdones, que me limpies más y más con tu sangre que derramaste en la cruz, purifícame y seré limpia, lávame, y seré más blanca que la nieve. Borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Oh mi Señor, quiero ser una nueva Emily, una que viva solo para ti desde hoy. Una que, por no vivir más conforme a la carne, no tema encontrarme contigo, sino que anhele tu venida” Sin duda Dios en su misericordia estaba trabajando en Emily haciendo de ella una nueva criatura. Ahora te pregunto, a ti niño, niña que estas escuchando esta historia, ¿Estás preparado o preparada para encontrarte con nuestro Dios?

 

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