Para qué debo aprender a leer - 6

Esta vez José trajo una caja misteriosa. Dentro de ella se encontraba algo para no perderse, nunca, pero, ¿por qué le mostró esto a los niños? (imagen: clker)

Versículo de referencia:
Pero sin fe es imposible agradar a Dios... Hebreos 11:6a

 

¿Para qué debo aprender a leer? José y los niños de la escuela - 6


“Niños, buenos días,” saludó José. “Buenos días José” respondieron los niños. Ya habían pasado 8 días desde que José les había enseñado que debían aprender a leer para leer la Biblia porque es por medio de la Biblia que Dios hace nacer de nuevo a las personas para que puedan ver el reino de Dios. ¿recuerdan?

Dijo José: “Vamos a decir nuestra frase y luego cantaremos el coro de la Biblia. “Cinco niños, felices están, sonrisas bonitas su rostros tendrán, se paran contentos para cantar.” “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.” “Ella me habla, me habla cada día. Me habla cada día de mi Salvador.” “En Ella yo aprendo, yo aprendo día a día, yo aprendo día a día a andar con Jesús.” “Ella me enseña, me enseña con certeza, me enseña con certeza el camino hacia Dios” “se sientan quieticos para escuchar.”

“Ahora quiero compartir con ustedes un versículo que habla sobre el tema de hoy. Esta en Heb. 11:6 solo compartiré la primera parte, dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios…” ¿está fácil? Vamos a repetirlo. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios…” Niños, ¿Qué necesitamos tener para poder agradar a Dios?” Los niños respondieron: “Fe”. José respondió: “Cierto, sin fe es imposible agradarle, pero, ¿qué es la fe, niños? ¿Cómo se recibe?” Todos los niños guardaron silencio. José continuó: “Si todos estamos atentos vamos hoy aprender algunas cosas sobre la fe.”

“Todos de pie, vamos con nuestra frase, ¡Dios es grande! ¡Dios es bueno! ¡Dios me ama! ¡Dios me cuida! ¡Gracias Dios porque me amas! ¡Gracias Dios porque me cuidas! Pueden sentarse” José, en ese momento sacó de su mochila una cajita pequeña, tenía forma de regalo. La colocó encima de la mesa. Dijo: “Se que están curiosos para saber que hay en esta cajita, pero solo les voy a mostrar luego de la historia que les contaré. Cuando era niño, apareció en el patio de la casa un pajarito de colores muy lindo. Nunca había visto otro igual. Me acerqué a él con la intención de cogerlo, pero el voló a un árbol. Seguí insistiendo, y el pajarito volaba de arbolito en arbolito y yo iba detrás. Me parecía que podía cogerlo, hasta que me alejé bastante de la casa, me metí en el espeso bosque de la montaña. Cuando reaccioné, me di cuenta que estaba perdido, trataba de encontrar un camino para casa, pero no daba cierto. Comencé a sentir mucho miedo y comencé a llorar. Gritaba: papaaa!, mammaa! Mas nadie me escuchaba. Me senté debajo de un árbol. Realmente tenia muncho miedo. La noche se estaba acercando, pensaba en las fieras, en monstruos. Finalmente escuché a lo lejos, ¡José, José” Es la voz de mi papa, ¡papaa, papaaa, estoy aquí! Después llegó a mi lado, lo abracé. Él me estaba buscando con dos señores de la defensa civil. Fue un susto bien grande para mí y para mis padres. Al otro día, el jefe de la defensa civil, vino a casa, y acercándose, me dijo: “José, traigo un regalo para ti,” y me dio esta cajita que ustedes ven. Le agradecí, y me dijo: Ábrela, quiero enseñarte algo. La abrí, y vi como un reloj. Me dijo: esos es una brújula. Usando ella, podemos encontrar una salida cuando estamos perdidos. Luego me enseñó como usarla. Me dijo: “Cuando tengas que ir al bosque llévala contigo, con ella podrás orientarte para no perderte. Días después, fui con mi padre al bosque y juntos usamos la brújula para orientarnos, era verdad lo que el jefe de la defensa civil dijo. Encontramos la salida.” José abriendo la cajita, dijo: “Fue tanta la gratitud por este regalo, que hasta conservé la cajita. Miren, esta es la brújula, se parece a un reloj, ¿verdad? La brújula es usada en los barcos que navegan por el gigante mar, es usada en los aviones, es usada por los expedicionistas que van por la selva, por los desiertos. Con ella, ellos pueden orientarse.”

Luego de una pausa, dijo José: “Niños, así como el jefe me dio esta brújula para orientarme en el bosque, nuestro Señor Jesucristo, a todos los suyos les da un precioso regalo, se los coloca muy adentro de su corazón, ese precioso regalo se los da para que ellos crean lo que es correcto y sigan el camino cierto y no se pierdan. Sin ese precioso regalo, sin ese precioso presente, ellos terminarían creyendo lo incorrecto y perdidos como cuando yo estaba en el bosque. Es precioso regalo, se llama fe. ¿Recuerdan que Heb. 11:6 dice: Que sin fe es imposible agradar a Dios? Claro niños, si ustedes no tienen esa fe que Dios da, ustedes no van a poder creer lo que es cierto, y lógico, van a hacer lo que a Él no le agrada.

José, tomando su Biblia, les dijo: Quiero leerles otro texto que habla de la fe, está en Heb. 11:1 “Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”. Mis amados niños, cuando Dios coloca su fe en el corazón de una persona, en primer lugar esa persona tiene la certeza de recibir lo que Dios promete, por ejemplo:

a. Dios dice que todo aquel que cree en Jesús tiene vida eterna. Si ustedes niños reciben la fe que viene de Dios, por esa preciosa fe ustedes van a tener certeza de que Jesús cargó todos, todos sus pecados, de que en la cruz recibió el infierno por ustedes, de que venció la muerte por ustedes, de que Él cumplió todas las exigencias del Padre por ustedes, y que por tanto tienen vida eterna.

b. Otro ejemplo, aunque un niño que ya es cristiano, busca llevar una vida santa, por tener su vieja naturaleza, llega a pecar. En ocasiones desobedece a sus padres, se enoja con su hermanito, hace cosas que ofende a Dio, pero, ¿saben que dice la Biblia? Dice, que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Jn. 1:9) Si el niño tiene la verdadera fe, tendrá la certeza, la plena seguridad de que si confiesa el pecado a Dios, Él realmente le perdona, y realmente le limpia.

7. En segundo lugar, cuando un niño tiene la verdadera fe, está convencido de que todo lo que Dios dice que existe, pero que no lo podemos ver, es real. Por la fe el cree que existe, por ejemplo:

a. Ese niño, que tiene la fe que viene de Dios, no ve a Dios, porque Él es Espíritu, pero por dicha fe, el cree que realmente Dios existe, está convencido que Dios es real, que está en todo lado vigilando a los buenos y a los malos.

b. Ese niño, que tiene la fe que viene de Dios, no ve el reino de los cielos, no ve la ciudad celestial, la ciudad de oro, pero dicha fe le conduce a creer que esa ciudad es real, y que allí estará el juntamente con todos aquellos por los cuales Cristo dio su vida.

c. Ese niño, que tiene la fe que viene de Dios, aunque no ve el infierno, por dicha fe, cree con certeza que ese lugar, donde serán lanzados los que rechazan al Cristo de la Biblia, existe, es real, como es real el cielo.

José hizo una pregunta: “Niños, ¿Qué pasa entonces si no tenemos en nuestro corazón, ese regalo precioso de Dios llamado fe? “Ah, Estamos perdidos, como cuando te perdiste en el bosque,” dijo Luciana. “Ciertísimo Luciana. Gracias. Si, Sin esa fe, creeremos lo que no es correcto, y por tanto caminaremos por el camino ancho que conduce hacia el infierno.”

José tomando nuevamente su Biblia, dijo: “Niños, ya sabemos que para agradar a Dios necesitamos fe, que la fe es un regalo de Dios, que por medio de ella Dios nos da la certeza de recibir lo que Él promete, también que por medio de ella Dios nos convence de que es real lo que Él dice que existe pero que no vemos, ¿pero será que sabemos porque medio es que Dios envía este preciosísimo regalo a nuestro corazón?” Los niños solo miraban a José. Él les dijo: “Presten atención a lo siguiente, Ro. 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.” Lo leeré nuevamente Ro. 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.” ¿Que entendieron?, Ángeles dijo: “Si no estoy mal, ¿creo que dice que la fe viene por escuchar la palabra de Dios?” José, dijo: “Muy bien Ángeles, cierto. Sí, Dios envía su preciosa fe, por medio de la Palabra de Dios. Mis niños amados, no existe otro medio, es solo por su Palabra. Por tanto quien no escucha la Biblia, quien no la lee, no tiene ninguna posibilidad de recibir la verdadera fe. Siempre vivirá perdido, y al final se perderá para siempre. Entonces niños, además de las razones que estudiamos en otras clases, ¿para que ustedes deben aprender a leer? David, dijo: “Para que leamos la palabra de Dios, porque es por medio de ella que Dios envía su fe.” José dijo: “Gracias David, muy cierto”


Después de cantar con los niños y pintar, se despidió de ellos, y del profesor Leonel, quien siempre desde lejitos escuchaba atentamente lo que José enseñaba. Luego salió para su casa. Como siempre en el camino oraba agradecido con Dios y clamando por los niños para que tomaran en serio la lectura de la Biblia. Les invito, amados niños, a que, con ayuda de sus padres busquen en la Biblia, los siguientes textos, y que procuren memorizarlos, He. 11:1, Heb. 11:6; Ef. 2:8; Ro. 10:17. Un grande abrazo mis muy amados amiguitos. Mi Señor les guarde. 

 

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