10. El cartero

Así que Dios es perfecto en santidad ¿eh? Pero eso no es todo. También es perfecto en una cosa que se llama fi-de-li-dad. Es perfectamente fiel.

 

 

Una persona que es fiel se parece a un reloj que siempre marca la hora, sin parar ni fallar. A un reloj que siempre marca bien podemos tenerle confianza. Podemos estar seguros de que si dice que son las tres, son las tres, no las dos ni las cuatro.

 

Cartero

 

Una persona fiel también se parece a un cartero que yo conocí una vez. Este cartero tenía la costumbre, no sé por qué, de vestirse siempre con una camisa de flores verdes y amarillas y un pantalón rojo con estrellas negras. Sus zapatos eran azules. Duró 16 años de cartero y todos los días de todos esos años se ponía exactamente lo mismo (me imagino que de noche lo lavaba).

 

Cartero

 

Todos los días de todos esos años llegaba a mi casa, no sé por qué, a la extraña hora de las 5:00 a.m. a dejar el correo. No faltó ni un solo día. Nunca llegó ni temprano ni tarde, nunca dejó perder ni una de mis cartas. Y todos los días de todos esos años después de dejar las cartas me gritaba, «¡Buenos días!» y tiraba por la ventana de mi cuarto una tapa de Coca-Cola. Al principio me enojaba que me despertara de esa forma y a semejante hora, pero después me fui acostumbrando. Después de todos esos días de todos esos años, al fin murió de viejito y les cuento que me hizo mucha falta.

El que lo reemplazó no era ni siquiera un poquito fiel. Llegaba a cualquier hora. Yo nunca sabía si esperarlo a las 10 o a las 3. A veces ni venía, a veces se le perdían mis cartas. ¡Uy! ¡No! En él no se podía confiar para nada. No era fiel.

 

Cartero

 

Dios no trabaja de cartero, pero Él sí es fiel. Es fiel en cuidarnos, en cuidar del mundo. Es fiel en cumplir lo que promete. Es fiel en su manera de ser; nunca cambia. Es fiel en amar a sus hijos. También es fiel en castigarlos cuando se portan mal. Mejor dicho, Dios es perfectamente fiel en todo. Con Él, sí, se puede contar.

Su fidelidad perfecta quiere decir que nunca nos va a dejar de cuidar ni de amar. Nunca nos va a desilusionar. ¡Nunca!

 

Cartero

 


 

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