Dios puso a la primera pareja, Adán y Eva, en un ambiente perfecto llamado el Huerto del Edén. Ellos fueron libres para hacer cualquier cosa que desearan, excepto una; se les prohibió comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. ¡Esta fue la única prohibición! Dios solemnemente declaró: "...Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás". Génesis 2:15-17.

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