El atributo predominante de Dios que se encuentra en toda la Biblia es la santidad. La santidad de Dios nos indica que Él es diferente y separado de todos sus seres creados. Él es puro, bueno y justo en el sentido más elevado posible. "Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él" (1 Juan 1:5).

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