Y sus ojos fueron abiertos

Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.Isaías 35:5 (Foto: JamesYoung067/Flickr)

Y sus ojos fueron abiertos

 

Los ojos... ese regalo maravilloso e inmerecido dado por Dios desde la creación, e imposible de haber sido alcanzado por medio de una azarosa y desorganizada evolución.

Personalmente me impresiona la cantidad de ciegos físicos que sanó el Señor durante su ministerio, pero, aparte del número cuyos relatos abundan en la Biblia, quisiera que notáramos algo más... algo incluso quirúrgico sobre lo cual quiero retar nuestra capacidad de observación por medio de la exposición de algunos de esos casos:

1) Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Mateo 9:29-30a

2) Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Marcos 8:23

3) Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 10:51-52

4) Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Juan 9:11

¿Lo notaste? El Señor no usó siempre una misma técnica quirúrgica para abrir los ojos de los ciegos que milagrosamente decidió sanar. En unos uso barro, a otros solo los tocó y a otros los sanó tan solo con el poder de su voz. Jesús es un Dios Todopoderoso; es así como vemos en estos ejemplos la capacidad de actuar de manera única en cada uno de los casos, en su tiempo, y según su plan. Dio a cada cual exactamente lo que físicamente necesitaba. A veces nosotros nos vemos muchas veces limitados por los recursos... pero Dios no tiene ese problema.

Lo mismo ocurre con la ceguera espiritual con la que todos nosotros nacemos. Recobrar la vista es una obra que solo puede concedernos Él, gobernando la creación entera para darnos a su tiempo, y según su plan, justo lo que más urgentemente necesita todo hombre en esta vida: Que nuestros ojos espirituales sean abiertos a su verdad. Unos llegan a Cristo por medio de una serie de eventos, y otros por medio de diversas situaciones, porque Dios es tan gloriosamente misterioso que solo hace originales. Unos creen en Cristo siendo jóvenes y otros ya en su adultez. Unos creen siendo sanos, y otros siendo enfermos. Unos creen siendo libres, y otros creen incluso momentos antes de morir colgados en una cruz. Algunos, sin embargo, se resistirán en su ceguera hasta la muerte, pero el que es del Señor buscará de corazón y urgentemente que sus ojos espirituales sean abiertos a la luz.

Lo cierto es que no sabemos quién o cuándo cada uno vendrá a los pies de Cristo; ni bajo que técnica hará el Señor esa delicada cirugía de alcance eterno, más tú preocúpate por sembrar la preciosa Palabra de Dios en este mundo, ahora más que nunca tan necesitado de una esperanza cierta, que el Señor ya sabe en cuál tiempo y cómo actuará con cada uno... Si está en sus planes salvar, lo hará... confía siempre en Él, porque el hacer milagros es una de sus especialidades exclusivas.

 

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