La Biblia dice: “... Mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí...” 1 S. 22:8
También: “Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza” Sal. 83:5
Existen dos clases de alianza.

1. La que une a personas para hacer el bien que la Palabra de Dios dice. Esta unión, aunque a ojos de muchos sea débil, es tan fuerte como la muerte y nada la puede apagar ni ahogar. En este tipo de alianza se cumple lo que dice Pr. 17:17 “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. Lo hecho en esta alianza hace bien, no solo a los aliados, también a otros. Esta fue la alianza que hubo entre David y Jonatan, Priscila y Aquila, pero especialmente entre Cristo y su pueblo. (1 S. 18-23; Hch. 18:24-26; Ro. 16:3; Heb. 2:12-18)

2. La que une a personas para buscar sus intereses carnales. Esta unión inicialmente parece firme, provechosa y victoriosa, pero es dañina y destructiva no solo para los aliados, también muchos otros salen perjudicados. Dios mismo hace que tal unión termine mal, hace que se convierta en división, enemistad y destrucción entre sí. De esta forma se cumple Pr. 12: 3 “El hombre no se afirmará por medio de la impiedad...” A este grupo pertenecen Abimelec y los de Siquem, los religiosos y los herodianos, Ananías y Safira (Jue. 9; Mr. 12:13-17; Hch. 5)

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