La soberbia es un pecado latente en todos nosotros (Mr. 7: 21-23). Se manifiesta de diferentes formas:

1. Conduce a tener un apetito desordenado de ser preferido a otros. No soporta ser corregido en tanto que otros son reconocidos. Ej. Caín (Gn. 4)

2. Conduce a contemplar con satisfacción y vanidad su vestidura externa despreciando la de otros. Por ejemplo los fariseos (Lc. 18:9-14; Mt. 23:5-12)

3. Conduce a actuar con excesos, ostentación. Por ejemplo Nabucodonosor (Dn. 4)

4. Conduce a actuar con cólera, ira y acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas. Por ejemplo Saúl (1 S. 18-24)

5. En sentido general conduce al hombre a ultrajar a Dios, es decir, a tener en poco la Palabra de Dios menospreciado sus mandamientos. (Nm. 15:30-31; Mt. 12:22-37)

Solo si estamos unidos a Cristo podemos dejar de practicar este pecado. Separados de Jesús nada podemos hacer. (Jn. 8:34-36; Ro. 6:6-14; Jn. 15:1-7)

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