"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos." Mateo 5:10.

Introducción:
Todos los seres humanos hemos sido perseguidos por alguna razón en algún momento de la vida; sin embargo, esto no significa que todas las persecuciones sean por causa de practicar la justicia.

1. Practicar la justicia. Consiste en obrar conforme a la Palabra de Dios en todos los asuntos de la vida diaria, con el único propósito de mostrar a Dios como el hacedor de todo lo justo y el dueño de nuestra vida. El que practica la justicia bíblica no se atribuye así mismo lo bueno que hace, sino que retoma las palabras: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo" 1 Co. 15:10.

2. Algunos practican una justicia externa; conocemos personas que moralmente son correctas: son fieles a su cónyuge, son correctos en su trabajo y negocios, obedientes a los padres; no se meten en problemas con otros y hasta se esfuerzan por ayudar a otros. Muchos de estos llegan incluso a sentirse mártires porque realizan algunas acciones que consideran los ponene en un nivel importante a los ojos de Dios: en su corazón dicen como el fariseo: "... Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano." Lc. 18:11-12. Otro ejemplo de justicia externa concebida por el hombre, es el joven rico: no adulteraba, no mataba, no robaba, no era mentiroso, honraba a sus padres, pero cuando Jesús le pidió dejar sus riquezas y entregarlas a los pobres y que tendría tesoro en el Cielo, el joven rico se entristeció. El contexto nos muestra que despreció la salvación que Jesús le ofreció, por la posesión de sus riquezas. Este era "un justo" injusto. Leer Lc. 18:18-23.

3. Muchas de las persecuciones a cristianos no son necesariamente por hacer lo que el hombre cree justo o injusto. Algunos dicen: "me están persiguiendo porque soy cristiano, mis vecinos no me quieren, hablan mal de mí, se burlan de mí, etc." Pero cuando se analiza la situación, la presecución  no es porque el sejeto sea cristiano, sino porque está viviendo indecorosamente o desordenadamente; accede a trabajos que deshonran a Dios, no paga sus deudas, se entromete en los asuntos de otros; tiene costumbres que afectan a otros, da consejos basados en la carne, etc. Es lógico que quien así vive sufre persecución, por eso Pedro dice: "Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis?..." 1 P. 2:20.

4. Los que practican la justicia Divina padecen persecución. Esto es lo que enseña Pablo en 2 Ti. 3:12. La naturaleza del cristiano es alumbrar en un mundo lleno de tinieblas. Los hombres que están en las tinieblas se sienten heridos con la luz, así que es normal que la rechacen, que la aborrezcan y que no vengan a la luz para que sus obras no sean reprendidas Jn. 3:20, otros son como la serpiente verrugosa que al ver la luz se lanza encima de la antorcha o linterna para inyectarle su veneno. Ser honestos, no acceder a las cosas que nos obliga el mundo porque son contrarias a la Palabra de Dios, rechazar insinuaciones deshonestas, mentir, decir ¡No! a lo que los hombres del mundo quieren que diga ¡Sí!, esto produce mucho enojo a los que no son cristianos y siempre querrán hacer algo contra nosotros para demostrar su inconformismo. Un ejemplo de esta situación es lo ocurrido a José, cuando no quiso acceder a las insinuaciones adulteras de la mujer de Potifar y terminó en la cárcel. No nos debemos extrañar de que estas situaciones acontezcan, tampoco nos debemos desanimar ni amedrentar delante de nuestros perseguidores. Si haciendo lo bueno sufrimos y lo soportamos, esto ciertamente es aprobado delante de Dios y para esto fuimos llamados. Leer 1 P. 2:18-24; 3:8-18; 4:12-19.

Conclusión:
Hacer lo que es justo es lo normal en la vida del cristiano, como lo normal en el incrédulo es hacer lo injusto. También es normal que el justo sea perseguido, como es normal que el injusto persiga. No todas las persecuciones ocurren por obrar justamente, algunas son por vivir indecorosamente. ¿Qué tipo de persecuciones sufre usted por andar en la luz?


 

 

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