Oseas (Salvado o Salvación)

 

Nombre del libro y autor
Este libro lleva el nombre del profeta que Dios inspiró para escribirlo. Es posible que el profeta Oseas fuera originario del reino del norte, lo cual se cree porque menciona al rey del norte como su rey (Os. 7:5). Su ministerio abarcó los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequias en Juda, y en Israel del norte, desde Jerobam II hasta Oseas, el último rey del reino del norte. Oseas fue conducido por Dios a vivir una de la experiencias más terribles que un hombre justo puede vivir, la infidelidad de su esposa.

 

Tema
El libro tiene el propósito de mostrar la infidelidad total y absurda de Israel (la esposa), y el dolor, la fidelidad y el amor de Dios para con Israel (El Esposo). Aunque durante el reinado de Jerobam II Israel gozaba de una relativa paz con sus vecinos y de prosperidad económica, espiritualmente vivía en completa ruina.

 

Los profetas, figuras didácticas y vivas


Y dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su Nombre; no obstante había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pudeJer. 20:9

 

Introducción
Cuando una persona de Israel era llamada por Dios para ser profeta, aunque podría sentirse feliz por tal privilegio, muchos, lejos de celebrar la posición a la que habían sido elevados, pensaban y hasta con miedo: “¿qué cosa me pondrá a hacer el Señor? ¿A qué me obligará?” La razón es que el profeta se convertía en una figura didáctica, viva, usada por Dios para enseñar algo al pueblo. ¿Por qué razón Dios operaba de esta forma? ¿Hace Dios lo mismo hoy?


A. ¿Por qué razón Dios operaba de esta forma?
1. Porque la revelación especial aún no estaba completa. Hasta a finales del siglo I, cuando Juan terminó de escribir Apocalipsis, Dios habló de muchas maneras precisamente para que se escribiera todo lo que Él quiere que sepamos.
2. Porque Israel fue un niño en lo espiritual. Los niños necesitan figuras didácticas para aprender las verdades. En el caso de Israel no fue diferente, Dios usaba cosas visuales para mostrar las que no se veían. Por ejemplo, Él usó la limpieza física con agua como figura de la limpieza espiritual; usó aceite como figura del Espíritu Santo; los sacrificios de mansos corderos perfectos como figura del Manso y Perfecto Cordero de Dios, quien quita el pecado del mundo; los panes como figura del pan vivo que bajaría del cielo para alimentar eternamente a su pueblo; el incienso como figura de la oración, etc. En sentido general las figuras eran intensas para causar la mayor impresión e impactar al pueblo hebreo.


B. Algunos casos especiales. Me gustaría que en cada caso nos transportáramos a la época y encarnáramos el personaje para experimentar lo difícil que sería para ellos el pasar por tales situaciones.

1. El profeta que reprendió a Acab. Aunque el rey Acab era perverso, debido a que Ben-adad y su pueblo (los Sirios), habían blasfemado contra Dios, diciendo que el Dios de Israel era solo Dios de los montes y no de los valles, Dios entregó en sus manos al ejército Sirio. Pero El rey Acab, que aunque israelita actuaba peor que un pagano, sabiendo que Ben-adab era anatema (o maldito) y que debía morir, lo dejó ir cuando éste le prometió restituir ciertas ciudades y dejar construir plazas en Damasco. Dios, para decirle que su vida sería en lugar de la Ben-adad, utiliza a uno de sus profetas para reprenderlo y anunciarle su muerte. El profeta, por orden de Dios, le dice a su compañero que lo hiera, pero este basado en sus sentimientos se rehúsa, y por no obedecer Dios le quita la vida usando un león. Luego le dice a otro, quién seguramente sabiendo lo que le pasaría si no obedecía, le descarga un fuerte golpe al profeta produciendo una herida en su rostro. En este estado y cubriéndose los ojos se presenta al rey contando la historia de un hombre dejado a su cargo, a quien no podía dejar escapar, porque al hacerlo él tendría que morir en lugar del otro, pero que por estar ocupado en otras cosas le dejó escapar. Cuando el rey dijo que él mismo había pronunciado su sentencia, el profeta se quitó la venda y le hizo ver que tal figura didáctica viva era para pronunciar la sentencia de muerte del rey por haber dejado ir al anatema. Esta profecía se cumplió al poco tiempo, cuando los sirios le dieron muerte. (1 R. 20-21)

2. Oseas y su esposa adúltera. Cuando alguien es infiel su egoísmo conduce a la persona solo a querer disfrutar de los beneficios que el engañado le pueda brindar, pero no le deja ver, ni le importa la humillación y el terrible dolor que la persona que le ama está padeciendo. Dios le dijo a Israel que Él sería un esposo para ellos y que Israel sería su esposa. A Israel no le importó, tal como una mujer adúltera, al abandonar su pacto matrimonial, pues solo quería de Dios los privilegios. Por ello con la mayor ligereza se fue detrás de cuanto amante apareciera, detrás de cada dios que le presentaban. Dios escoge a Oseas para que él sea la figura del esposo y le ordena casarse con una mujer adúltera, de nombre Gomer. Es lógico que Oseas, tal como Dios, experimentaba amor por ella, de otra manera no tendría sentido la figura, pero el profeta podía ver que aunque su amor se manifestaba en hechos, esta mujer no era fiel. Oseas experimentó la indignación que Dios estaba experimentando por Israel, y esto lo condujo a anunciar el mensaje con un dolor real, algo que Israel podía percibir. Gomer, según la ley, tenía que morir, de la misma forma todo Israel tenía que perecer, pero para demostrar que el verdadero amor permanece, Dios le ordena a Oseas buscar a Gomer, la esposa descarriada y comprarla para que nuevamente fuera su esposa, lógicamente para que ella abandonara su adulterio y fuera esposa fiel. (Os. 1-3)

2. Ezequiel. Fue un sacerdote llevado a Babilonia, en el cautiverio del rey Joaquín. Dios lo usó como su profeta, para los que estaban cautivos en babilonia y para los que se habían quedado en Judá. Algunas de las formas como Dios lo utilizó como figura fue:

a. Figura del sitio de Jerusalén. Le ordenó hacer una especie de ciudad en miniatura, siendo asediada por los caldeos, se le ordena acostarse por el lado izquierdo 390 días, los cuales representaban la maldad de Israel del norte y 40 días por el lado derecho, representando los pecados de Judá. Luego se le ordena comer y beber agua, por medida, y la comida tenía que ser azada en fuego producido por estiércol. Posteriormente se le ordena cortarse el cabello y la barba, lo cual representaba la totalidad de los habitantes de Jerusalén. Se le ordena colocar una tercera parte en el fuego, la otra tercera parte debía ser cortada por la espada y la otra parte debía ser esparcida, para que el viento la llevara. De estos últimos se le ordena coger algunos, y atarlos a la falda, para luego tomar de ellos y echarlos en el fuego. Los judíos que estaban en babilonia, engañados por falsos profetas, creían que Jerusalén no sería destruida. Con las figuras hechas por medio del profeta Ezequiel, los exiliados podían ver el horror que vivió el pueblo que se quedó al ser sitiada Jerusalén por Nabucodonosor y su ejército, esto por un periodo de un año y 8 meses aproximadamente. Unos murieron de física hambre, otros de enfermedades, otros al final por la espada de los caldeos. Muy pocos sobrevivieron, los cuales seguirían padeciendo por su impiedad. (Ez. 4-5)

b. Muerte de la esposa de Ezequiel. Dios le dice al profeta que le quitaría su preciosa esposa, y le dice que él no debería llorar ni hacer nada de todo cuanto se hacía entre los judíos cuando alguien amado moría. Si Ezequiel no amase a su esposa no sería nada difícil, pero Dios mismo dice que ella era el deleite de los ojos del profeta. Pensemos en el momento en que Ezequiel vio que Dios le quitaba su esposa, pensemos en el dolor que él experimentó y en el esfuerzo tan sobrehumano que él hizo para cumplir la orden de Dios. Como es lógico, sus compañeros se dispusieron a realizar todo lo relacionado con el funeral, pero ven que Ezequiel no hace nada. Ellos comprenden que esto era un mensaje de Dios y le preguntan su significado. Él les dice que Dios profanaría el templo, el cual era la gloria de la fuerza de ellos, el deseo de sus ojos y el deleite de sus almas. Israel terminó confiando en el templo y no al que se debía adorar en el templo, a Dios. Les dice también que los hijos e hijas que quedaron en Jerusalén morirían a espada y que ellos, en resumen no podrían celebrar sus cortejos fúnebres y que serían consumidos a causa de sus maldades. (Ez. 24:15-27)

C. ¿Hace lo mismo Dios hoy? Como dijimos al inicio, Dios habló de esta forma porque la revelación especial no estaba completa y porque Israel era un niño, pero desde de que se escribieron las últimas palabras del Apocalipsis la revelación especial quedó cerrada por completo. Creer que Dios habló desde el cierre de Apocalipsis, tal como lo hizo antes es castigado por Dios con la condenación eterna. Todo cuanto necesitamos saber para nuestra relación con Dios está en las Escrituras. Lo otro es que nosotros en Cristo ya no somos niños, somos adultos, por tanto no necesitamos de las figuras. Los cristianos somos hoy no una figura, somos la realidad de lo que Cristo hizo al tomar un cuerpo humano para ofrecerse por nosotros para que seamos perfectos. Por ello Él no nos dice, por ejemplo, que somos figuras de la luz, nos dice que somos luz, para que el mundo viendo el bien que hacemos alabe a Dios. (Ap. 22:18-19; Heb. 10:14; Mt. 5:14-16)


Conclusión
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” “Y Vosotros estáis completos en Él” (Heb. 1:1-2; Col. 2:10)

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