Ezequiel (Dios fortalecerá o fortalecido por Dios)

 

Nombre del libro y autor
El libro lleva el nombre de la persona que Dios inspiró para escribirlo. Ezequiel fue un sacerdote cautivo por Nabucodonosor en la tierra de los caldeos. Judá sufrió tres cautiverios:

1. En el reinado de Joacim año 605 a.C. El personaje bíblico más importante que soportó este cautiverio fue Daniel (2 R. 24:1-6; Dn. 1:1)

2. Hubo diferentes cautiverios: en el reinado de Joaquín, año 597 A.C. fue llevado el rey y aproximadamente 10.000 personas más a cautiverio. El personaje bíblico más importante en este cautiverio fue el profeta Ezequiel (2 R. 24:8-17).

3. En el reinado de Sedequías, año 586 A.C. Este cautiverio aconteció cuando todo Judá fue conquistado y Jerusalén destruida. El rey Sedequías fue llevado cautivo después de que Nabucodonosor le sacara los ojos (2 R. 25:1-21) Ezequiel desarrolló todo su ministerio estando cautivo en Babilonia, al parecer cuando tenía treinta años; esta era la edad de inicio del ministerio de un sacerdote, esto ocurrió en el quinto año de su cautiverio. Fue contemporáneo con Daniel y Jeremías. Se desconoce la fecha de su muerte, pero la tradición judía dice que fue muerto por un príncipe israelita que fue reprendido por su idolatría en el año 560 a.C.

Tema
Los judíos llevados cautivos y los que aún quedaban en Judá, alentados por falsos profetas, consideraban que Israel pronto retornaría, pero Dios usa a su profeta en cautiverio para anunciar que Dios levantaría su gloria del templo y traería su juicio por medio de Nabucodonosor sobre los que aún quedaban en Judá, porque se empeñaban en ofender a Dios. Anuncia también el juicio sobre otras naciones, sobre la restauración futura de Israel y sobre la aparición de un posterior templo.

 

El Valle de los Huesos Secos (Ez. 37:1-14)

Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo JesúsEf. 2:5-6

 

Introducción
Experimentar ser transportado al tercer cielo, al paraíso de Dios, fue para Pablo algo que sin duda le llenó de una alegría indescriptible, pero experimentar ser transportado a un lugar totalmente opuesto, donde solo se ven millares y millares de esqueletos, debió ser para el profeta Ezequiel la peor escena de terror. En su vida nunca había visto ni imaginado ver tantos restos humanos, mucho menos ver los pasos (tendones, luego carne, luego piel y por último vida), hasta que se formó un ejército grande en extremo. ¿De qué clase de muertos habla la visión? ¿Qué podemos aprender sobre cómo dar vida a los huesos secos en gran manera?

1. ¿Qué clase de muertos fue los que vio Ezequiel? Según el v. 11 se trataba del pueblo de Israel que estaba vivo física e intelectualmente. Por tanto la visión de los huesos secos hacía referencia a la condición espiritual del pueblo israelita, un pueblo vivo físicamente, pero absolutamente carente de vida espiritual. Dicha muerte espiritual es demostrada mediante la denuncia continua de la impiedad del pueblo descrita desde el capítulo 1 hasta el capítulo 35.

2. ¿Qué pregunta hizo Dios y cual la respuesta de Ezequiel? “¿Vivirán estos huesos?”, fue la pregunta de Dios al profeta. La respuesta fue: “Señor Jehová, tú lo sabes” El profeta tenía que comprender a perfección que así como estos huesos no tenían la capacidad de darse vida ni él podía hacer nada, solo Dios que es el dador de vida, así también ni el pueblo ni Ezequiel podrían generar ningún tipo de vida espiritual.

3. ¿De qué forma Dios le ordenó actuar al profeta para que los huesos recobraran vida? Dios le ordenó profetizar, es decir, anunciar la Palabra de Dios. Él pudo ver que en la medida que predicaba, Dios iba efectuando los pasos hasta llegar a formar un ejército vivo.

4. ¿Qué podemos aprender de esta enseñanza? La cantidad de aplicaciones de este pasaje son muchas, solo mencionaremos algunas.

a. Que una persona puede estar física e intelectualmente viva, pero espiritualmente como los esqueletos del valle. A través de la Biblia se nos enseña que nosotros venimos a este mundo espiritualmente haciendo parte de ese valle de los huesos secos en gran manera. Esta es la respuesta a la abundante práctica de impiedad de las personas cuando aún no conocen a Dios. (Ro. 3:10-18; Ef. 2:1-3)

b. Esto echa por tierra el creer que los seres humanos tienen libre albedrio. Ser un esqueleto en lo espiritual debe llevarnos a comprender que no podemos generarnos vida o de que algún semejante pueda hacer algo por nosotros. Es absolutamente imposible que unos huesos secos puedan decidir vivir; están muertos y un muerto no puede decidir nada. Por ello, toda táctica humana para ganar almas apelando a los sentidos o al intelecto no son más que obras muertas, pérdida de tiempo, perdida de dinero, pero especialmente una ofensa terrible a Dios, porque es considerar que dichas tácticas tienen la capacidad de crear. (Ro. 9:16)

c. Que lo único que debemos hacer es transmitir la Palabra de Dios de forma cierta para que Él haga la obra que solo Él puede hacer. No por que Dios necesite de nosotros para transmitir su Palabra, Él puede hacer que las piedras hablen, más bien es que Él nos da el privilegio de anunciarla, para que los que Él tiene ordenados para vida eterna reciban vida y sean unidos al incontable ejército del Dios viviente. Entonces la única “táctica” es anunciar la Palabra de Dios correctamente, para que el Señor por medio de su Palabra envíe el Espíritu Santo a los que Él quiere dar vida. (2 Ti. 2:15)

d. Aprendamos a ser agradecidos. Cuando pienso en qué sería de mí si el Señor no me hubiera amado con amor eterno, si no me hubiera escrito en el Libro de la vida, si no hubiera mandado a su Hijo para morir por mí, y si no hubiera enviado a su Santo Espíritu para darme vida espiritual, siento mucho terror, pero al mismo tiempo me impulsa para decir al Señor: ¡Gracias, gracias, gracias…Señor! Porque mereciendo yo la condenación eterna tuviste misericordia de mí. (1 Ti. 1:12-17)

e. Nos estimula a servir a Dios guardándonos del mal. El hecho de saber que ahora estoy vivo, que Dios me da el privilegio de anunciar su Palabra y que la obra es totalmente de Él, me impulsa a ser un muy buen atalaya tanto en la forma de vivir como en la forma de anunciar. (1 P. 2:9-12)

f. Aprendamos a comprender a los que están sin vida espiritual. Aunque el muerto espiritual es consciente de su maldad y responsable de su pecado, al verlos como los vio Ezequiel debería llenarnos de compasión, por su estado de muerte no pueden, no entienden ni desean agradar a Dios. Nos debería estimular a humillarnos delante de Dios, orando por ellos y a buscar compartirles la misma Palabra que nos fue transmitida la cual Dios usó para darnos vida. (Ro. 9:1-3; 1 Co. 9:18-23)

 

Conclusión
Y a vosotros estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecadosCol. 2:13

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