Nehemías (Jehová consuela)


Nombre del libro y autor

Aunque el lector de este libro crea que el autor fuera el mismo Nehemías, por presentar los relatos en primera persona, la tradición judía afirma que fue Esdras quien lo escribió. Lo más importante es saber que Dios fue el que lo inspiró y lo dejó para la edificación de su pueblo.

El libro lleva el nombre de otro de los instrumentos de Dios que fue usado para beneficiar al pueblo que había retornado del exilio: Nehemías, éste tenía como oficio la privilegiada, pero peligrosa, tarea de ser copero del rey Medo–Persa, Artajerjes, quien según los historiadores era hijastro de Ester. Dios dotó a este hombre de un profundo temor al Señor, de un gran amor por sus compatriotas y de una capacidad impresionante para gobernar.

Tema

El auxilio físico y espiritual de Dios para los que habían regresado del exilio, utilizando de manera especial a sus siervos Nehemías y Esdras. La reconstrucción de los muros de Jerusalén, el avivamiento espiritual ante la lectura y explicación de la Palabra de Dios, el pacto de fidelidad del pueblo hacia Dios como consecuencia de la oración de Esdras y las reformas de Nehemías en su segunda venida, son las convenciones como Dios mostró una vez más misericordia con su pueblo.


Reconstrucción de los muros de Jerusalén. (Neh. 1:1-7:4)

"En Dios haremos proezas, y Él hollará a nuestros enemigos." Sal. 60:12


Introducción

En la historia se identifican personas que hicieron cosas asombrosas, consideradas maravillas para el mundo: por ejemplo, los jardines colgantes de Babilonia, atribuidos a Nabucodonosor; la gran muralla China, las pirámides de Egipto, entre otras. Si comparamos estas construcciones con la reconstrucción de los muros de Jerusalén, lógicamente estas maravillas para el hombre son inmensamente superiores, pero, preguntémonos, ¿cuántas de estas fueron para glorificar a Dios? ¿Cuántas de estas fueron hechas por un amor real al prójimo y para llevar fruto a Dios en toda buena obra? Por el trasfondo cultural y espiritual de los que las construyeron, sabemos que ninguna. He ahí la diferencia con la obra hecha por Dios por medio de sus siervos.

1. Historia de los muros en ruina

Los caldeos al mando de Nabucodonosor destruyen los muros, los palacios y el templo y deportaron a Judá en el año 586 a.C. Después de setenta años, un remanente de hombres regresa a Judá; con mucha oposición reconstruyeron el templo. No pudieron reconstruir los muros ni otros lugares de importancia por la misma oposición. Ochenta años más tarde, cuando Esdras viajó a Jerusalén, los muros continuaban sin reconstruir. Trece años más tarde, cuando se dio la noticia de aflicción de los que moraban en Judá, el muro aún continuaba en deterioro. Se podría asegurar que el muro estuvo destruido no menos de 163 años.

2. Dificultades para reconstruir el muro

a. Autorización del rey. La solicitud de reconstrucción de la muralla de una ciudad que había sido conquistada y cuyos moradores pertenecían al pueblo conquistado, en muchos momentos se veía como un intento de sublevación; esto hacia que la persona solicitante corriera el riesgo de ser ejecutada y el pueblo duramente castigado.

b. Los enemigos externos de Israel. Judá estaba rodeado de enemigos que por décadas evitaron que los judíos tuvieran cualquier tipo de protección que los librara de su opresión.

c. Enemigos internos. Algunos judíos que alcanzaron grandes riquezas y por la forma nociva de conseguirlas les convenía que el pueblo continuara en la miseria.

d. Pobreza de la mayoría de los habitantes de Judá. La opresión de los enemigos externos y la explotación de los judíos poderosos hizo que los judíos escasamente pudieran sobrevivir. Esta situación dificultaría un trabajo continuo.

e. Materiales de construcción. Uno de los materiales más difícil de conseguir era la madera. Por ello los reyes tenían personas encargadas de guardar los bosques y protegerlos; se conocen historias de personas que fueron ejecutadas por cortar un árbol.

3. Recursos

Desde el punto de vista físico el proyecto solo contaba con los recursos de Nehemías, quien sin duda alguna, estaba dispuesto a invertirlos, pero, ¿cuál era el plan para tamaña obra? Si el proyecto era conforme a la voluntad de Dios, entonces el recurso era Dios mismo.

4. La obra

a. Paso fundamental, la búsqueda de Dios. Hanani, un hermano de Nehemías trae la lamentable noticia del sufrimiento de los judíos que regresaron del cautiverio. Trae información sobre los muros derribados y las puertas quemadas. Es aquí donde Nehemías coloca la piedra angular del muro. Se humilla delante del Señor reconociendo su pecado y el de su pueblo, y usando las promesas escritas en los libros de Moisés pide al Señor que opere en el rey para que halle gracia delante de él, para poder desarrollar el proyecto. Muchos buscan a Dios luego que están trabajando, pero Nehemías nos da el ejemplo de buscar primero a Dios para saber su voluntad. (1:1-11)

b. Segundo paso, permiso y apoyo del rey. Nehemías puso delante de Dios su deseo, aquí vería literalmente cómo Dios lo respaldaba en la peligrosa petición de restaurar los muros; no pudiendo ocultar su tristeza delante del rey, el monarca le pregunta la razón de su estado, por lo que el siervo de Dios teme. No era de menos, esta era una mala señal para el monarca, pues le indicaba mínimo dos cosas: a) que sus súbditos no estaban contentos con él, indicando así que no estaba gobernado bien o b) que algo peligroso podía estar pasando. No olvidemos que muchos de los reyes fueron muertos con comidas envenenadas, como también no debemos olvidar que la petición que Nehemías tenía en mente le podía costar la vida. Nehemías expone sus motivos, el rey le pregunta sobre su petición- Nehemías en lo íntimo de su corazón habla con Dios y luego hace su pedido. Dios opera en el rey y éste da buen curso al proyecto y le apoya autorizando al guarda del bosque suministrar la madera necesaria para el muro, para las puertas del palacio y para la casa donde moraría Nehemías. También le da cartas reales de respaldo y lo envía con guardia real. Nehemías nos da el ejemplo de la necesidad de continuar orando, por ello cuando alcanza su objetivo le da todo el crédito a Dios y no a los hombres. Neh. 2:1-9

c. Tercer paso, examinar el terreno y dar a conocer el proyecto al pueblo. Aunque los enemigos se disgustaron porque Nehemías procurara el bien, éste no se desanimó y al llegar, sin contar a nadie su plan, examinó el lamentable estado de la ciudad de Jerusalén, reunió a los líderes y contó toda la historia de cómo Dios lo había estado respaldando. Nehemías no da crédito de sus logros, sino a la mano del Señor sobre él. Neh. 2:11-18

d. Cuarto paso, el pueblo edificando. Aunque los líderes entre los enemigos externos de Judá, como Sambalat horonita, gobernador de Samaria, Tobías el siervo amonita y Gesem el árabe, hacían escarnio a Nehemías y el pueblo que decidió trabajar, la población animada por Dios, en forma organizada se esparce por todo el muro como hormigas a edificar dinámicamente. La disposición, el orden, y la perseverancia fue tanto del querer como del hacer con el que Dios operó en su pueblo para edificar. Neh. 2:19-3:32

e. Quinto paso, defendiéndose de los enemigos externos. Los enemigos de una o de otra manera intentaron, por lo menos siete veces, impedir que la obra llegara a su fin; burlas para desanimar, amenazas con ataques militares para sembrar el miedo, intentos de sacar a Nehemías de Jerusalén, seguramente con el deseo de eliminarlo, acusaciones falsas contra Nehemías, soborno a falsos profetas para sembrar el miedo, entre otras estrategias. Fue la manera desesperada como los enemigos procuraban parar la obra viéndola todos los días crecer a pasos agigantados. Nehemías, nuevamente ora y coloca centinelas, pero viendo que la amenaza arreciaba, alienta al pueblo a pelear por los suyos basado en que el Dios de Israel es grande y temible. Nehemías logra que la mitad de sus siervos trabajen y la otra mitad vigilen, también que el pueblo con una mano trabaje y con la otra sostenga su espada para defenderse, además carga con él un trompetero para alertar al pueblo del peligro y de la necesidad de acudir a donde escuchen la trompeta. En este y en todos los otros casos vemos a Nehemías invocando a Dios para fortalecerlo y para que fuera Él quien tomara cuenta de sus enemigos. La oración no quita la acción, la estimula. Neh. 4:1-23; 6:1-14

f. Sexto paso. Enfrentando los enemigos internos. Los pobres que reconstruían, careciendo de lo necesario para vivir, de los recursos para pagar los tributos y para pagar las inmensas deudas en que se habían metido para cumplir sus obligaciones, por las cuales ya algunos habían perdido sus tierras y sus hijos, siendo tomados como esclavos por sus acreedores, claman por mejorar su condición. Lo triste del caso es que la miseria en que vivía el pueblo se debía a los mismos judíos, posiblemente a aquellos que no quisieron participar de la reconstrucción del muro (3:5). Estos por codicia, olvidando la ley, aprovecharon la situación para subyugar a sus hermanos. Nehemías toma cartas en el asunto, convoca una reunión y apoyado en la palabra de Dios e invocando la ira de Dios sobre los opresores les hace jurar para actuar conforme a la ley de Moisés y les dice: Dios opera en los transgresores y los pobres son beneficiados. Además de esto, Nehemías da ejemplo, no cobrando al pueblo el tributo que como gobernador tenía derecho. Neh. 5:1-19

5. Fin de la obra

Para asombro de todos, especialmente para los enemigos, la obra fue terminada en apenas 52 días. El miedo y la humillación de los enemigos al ver la obra, les obligó a reconocer que: "Por Dios había sido hecha esta obra" Desde ese día los judíos pudieron gozar de mayor tranquilidad. Neh. 6:15-16

6. Dedicación del muro

Un día Dios hizo nacer en Nehemías el deseo de reconstruir el muro, ahora veía la meta cumplida. La dedicación del muro era un reconocimiento de la propiedad de Dios, y que solo porque Él de principio a fin operó en todo sentido la obra, estaba terminada. La dedicación era la forma de dar la gloria a Dios. Para ello se dividieron en dos grupos, los cuales irían en sentido contrario por encima del muro alabando a Dios hasta llegar al templo donde ofrecieron grandes sacrificios. Dios trajo ese día una inmensa alegría a cada miembro de las familias. Neh. 12:27-43

Algunas aplicaciones

1. La oración que es conforme a la voluntad de Dios, el Señor la escucha, y sin duda se obtendrá lo que se pide. 1 Jn. 5:14-15; Jn. 14:13-14

2. Aquel que es perseverante en lo que es cierto, aunque todo sea adverso, Dios se encargará de hacerlo vencedor. Muchas cosas buenas las hemos perdido porque desistimos ante los primeros obstáculos. 1 Co. 15:58

3. Toda obra excelente siempre será motivo de envidia, pero al final de la gloria es para Dios. Ecl. 4:4; Mt. 5:6

4. Todo el que desee hacer lo que glorie a Dios sufrirá persecución. 2 Ti. 3:12

5. Las personas que se levantan contra la obra de Dios siempre terminarán avergonzadas.

6. Aunque si Dios no cuida la ciudad, en vano vigilan los centinelas, es lícito usar medidas físicas de seguridad, pues son medios que Dios usa para proteger.

7. Así como Nehemías fue perseverante hasta el fin en la edificación de los muros, todo aquel que es verdadero cristiano persevera en las cosas que son buenas y desiste de las que envilecen su vida.


Conclusión

"Nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma." Heb. 10:38

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