Nombre del libro y autor
El libro lleva el nombre de quien según la tradición judía es la persona a la que Dios inspiró para escribirlo. A Esdras también se le atribuyen los libros de Nehemías y los dos libros de Crónicas. Esdras fue un descendiente de Aarón, perteneciente al grupo de judíos que estaban en el exilio. Fue un sacerdote reconocido, aun por los reyes medo persas, por tener una altísima disposición para profundizar en la Palabra de Dios, para obedecerla y para enseñarla. Fue muy usado por Dios para realizar reformas profundas dentro del pueblo que había retornado a la tierra prometida. Fue considerado el fundador de la Gran Sinagoga, donde todos los libros de A. T. fueron reconocidos, en su totalidad, por primera vez como inspirados por Dios. El historiador Josefo dice que Esdras murió de avanzada edad en Jerusalén.

Tema
El libro presenta el retorno de los judíos a la tierra prometida después de 70 años de exilio. La reconstrucción del Templo y la oposición de los enemigos de Dios, los viajes de Esdras y la manifestación de la gracia de Dios en el corazón del pueblo, la cual los condujo a tomar decisiones radicales en su relación con Dios. Estos son los hechos más sobresalientes del libro.


Expulsión de las esposas extrangeras (Esd. 9-10)

"Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga" Mc. 9:47-48

Introducción
El día 3 de octubre del 2014, en un debate de los candidatos a la presidencia de la república de Brasil, un candidato fue acusado de "homofóbico", por no estar de acuerdo con los matrimonios homosexuales, con la legalización de la marihuana ni con el aborto. Un candidato opositor, que en sus campañas publicitarias muestra parejas del mismo sexo besándose, le exigió que pidiera perdón a los brasileros por "tamaña ofensa". Otra candidata le dijo que merecía salir esposado de aquel debate. ¿Se imaginan como tratarían a Esdras por haber hecho que muchos judíos expulsaran a sus esposas extranjeras, incluyendo los hijos producto de esa relación? ¿Con qué honores recibirían y qué premio darían a los que se opusieron a Esdras? Pero sin ir muy lejos, ¿será que la iglesia de hoy se uniría a Esdras en sus decisiones?

A. Lo que la ley ordena frente a las relaciones con extranjeros. Dios ordenó a su Pueblo no hacer yugo con extranjeros debido a su perversa condición espiritual. Pueblos muertos en sus delitos y pecados, esclavos del pecado del mundo y de satanás, muchos de los cuales ya habían llegado al colmo de la maldad, sería un cáncer de inminente destrucción para Israel. Ex. 34: 11-17; Dt. 7: 6-11
B. Reacción de los Israelitas a dicha ley. Desde su salida de Egipto hasta después del retorno del exilio el trato con los extranjeros casi nunca fue conforme a la voluntad de Dios, y una de las áreas por las cuales más claudicó fue el área sexual.

1. En el desierto. Aunque Dios, en su amor, siempre advirtió a su pueblo sobre el peligro de dejarse guiar por la carne, ya en el desierto se dejaron seducir por las sensuales Moabitas produciéndose luego un desenfreno, el cual costó la vida a 24.000 israelitas (Nm. 25: 1-18)

2. En la tierra prometida

2.a. En la época de los jueces. Tan pronto murió Josué y su generación, el pueblo le dio la espalda a Dios y por conveniencia carnal dejó vivos parte de los pueblos destinados a la destrucción. Siguió sus prácticas perversas, y esto les costó la pérdida de su libertad y hasta casi el exterminio de una de las tribus (Jue. 2:19,20).

2.b. En la época de los reyes. Siendo Israel la única nación que tenía como Rey a Dios, pidió un rey terrenal como lo tenían las otras naciones. Esta solicitud mostraba la inclinación del pueblo a querer vivir como los que no conocían al Señor (1 S. 8). Por obvias razones las cosas no saldrían bien y el pueblo sería víctima de sus propios inventos, pues la mayoría de los reyes terminaron imitando a reyes paganos e induciendo al pueblo directa o indirectamente a vivir como las naciones que Dios había desechado, llegando incluso a superarlas en su maldad (Ez. 16). Esto fue lo que llenó el cáliz de la ira de Dios, por ello Él los llevó al doloroso exilio para sufrir las consecuencias de su deslealtad, tal como lo anunció en Lv. 26 y Dt. 28. Israel del norte fue arrancado de su tierra por los sanguinarios Asirios (2 R. 18:9-12) y Judá por los babilonios (Jer. 39-44).

2.c. En el retorno de la cautividad. Por la misericordia de Dios un pequeño remanente regresa a la tierra prometida después de 70 años en Babilonia. Al llegar allí se ven rodeados de pequeños grupos descendientes de los que Israel tenía que haber extirpado de la tierra desde la época de la conquista (cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amorreos), además de los de otras naciones que también habían sido piedra de tropiezo (amonitas, moabitas, egipcios). Se esperaba que este grupo, el cual había sido severamente disciplinado por Dios durante tanto tiempo, buscara sinceramente al Señor, abominando toda práctica pagana, y manteniéndose separado y prevenido del restante de los pueblos que habían sido el veneno para su desgracia. ¿Pero qué hizo? No olvidó sus antiguos caminos sino que rápidamente los buscó y caminó por ellos. Los líderes espirituales, encendidos por la pasión, olvidando las temibles consecuencias, fueron los primeros en unirse en yugo desigual con las mujeres extranjeras. El perro volviendo a su vómito y la puerca recién bañada a su lodo. (Esd. 9:1)

C. Consecuencias

1. Ausencia de paz. La impiedad hacia que Dios les hiciera sentir en su conciencia su pesada mano. Nunca puede haber paz para el que se opone a Dios. Los celos, la ira, la malicia, el engaño y muchas otros pecados se levantan como gigantes para azotar las personas. Puede tener momentos de placer, de prosperidad, de fama, pero todo esto no satisface y se desvanece cuando Dios hace que su conciencia lo ataque y le diga: "Vas a morir por tu pecado" (Stg. 4:1-4; Hag. 1:6; Is. 57:20-21; Lc. 12:20)

2. Peligro de destrucción total del pueblo. Aunque es verdad que Dios dijo que de Israel quedaría un remanente, la impiedad del pueblo produjo un miedo de muerte en Esdras. Él sabía que aunque Dios es longánimo, su ira estaba a punto de ser derramada sobre un pueblo que se empeñaba en buscar su propio mal. Si ya Dios los había castigado con toda clase de plagas, ¿Qué más se podía esperar sino su total destrucción? (Esd. 9:14)

D. La gracia derramada. Cada acción de Esdras, del rey medo persa, y la reacción del pueblo a tales acciones hace parte del amor de Dios para con su pueblo desobediente.

1. Dios prepara a Esdras. Desde tiempo atrás el Señor llama a Esdras y lo prepara de tal forma que en su generación no se hallara uno que se dedicara a escudriñar la ley, que se empeñara en cumplirla y en enseñarla como este sacerdote (Fil. 2:13; Esd. 7:10).

2. Dios lleva a Esdras a Jerusalén. Dios hace que Artarjerjes, rey de Persia, envíe a Esdras a Jerusalén con su respaldo en todo sentido y con la orden de aplicar justicia a todos aquellos que desobedecieran las leyes de Dios. (Esd. 7:11-28; Pr. 21:1)

3. Las noticias y la oración de esdras. Esdras debía haber recibido noticias, como: "El pueblo aprendió la lección y está buscando la santidad de Dios como nunca, procurando vivir separado de los gentiles ". Pero recibió la triste noticia de que en tan poco tiempo el pueblo había vuelto a las mismas andanzas de sus padres. El Espíritu Santo, en el corazón de Esdras, hizo que el sacerdote experimentara profunda tristeza (rasgó su vestido y su manto) e indignación por la maldad descarada del pueblo (arrancó el pelo de su cabeza y de su barba), luego lo condujo a humillarse delante del Señor en oración, no pidiendo directamente un perdón para el pueblo sino reconociendo la ingratitud de ellos ante la infinita misericordia de Dios y al mismo tiempo la incapacidad, por la iniquidad, de estar delante de Dios. (Esd. 9:1-15)

4. La reacción inicial del pueble

4.a. El pueblo debía entender y aceptar que lo único que Dios acepta por el pecado es la muerte. O paga el hombre o muere un substituto por él. Si Israel pagaba por su pecado, lo único que se aceptaba era la pena de muerte, tal como Dios ordenó hacer con los que se unieron en yugo desigual en el desierto (Nm. 25), la cual es figura de la separación definitiva de Dios. Si el substituto moría por el pueblo, entonces como consecuencia el pueblo debería morir al pecado y la evidencia era un rompimiento total con el yugo desigual. Los que no lo hicieran mostraban que la gracia de Dios no estaba en ellos y que entonces ellos preferían la condenación eterna antes que romper con el pecado. (Esd. 10:15)

4.b. El arrepentimiento. Como el pueblo necesitaba fe para agradar al Señor, y ella viene solo por medio de la palabra de Dios, Dios hace que ante la oración pública de su siervo Esdras, la cual estaba llena de la palabra de Dios, una gran parte del pueblo viera su pecado y entrara en una profunda amargura. El pueblo experimenta la hiel del pecado cometido. (Esd. 10:1)

4.c. La conversión
-- La decisión. Dios no dejó que su pueblo solamente sintiera dolor por su pecado, les hizo ver la necesidad de apartarse de su maldad. Los judíos autorizan a Esdras para ejecutar la sentencia contra los transgresores y estos al observar la magnitud del delito hicieron la promesa de que despedirían a sus mujeres. (Esd. 10:2-4,19a)
-- La confianza en el substituto. Alguien tenía que cargar con sus pecados y pagar por ellos. Es por esto que luego de tomar la decisión de disolver sus relaciones, los culpados ofrecen un carnero por su pecado, esto implicaba que ellos obligatoriamente creyeran que este carnero era un tipo del futuro Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que cargaría su maldad y que sufriría la ira de Dios que tenía que ser derramada sobre ellos, de otra forma Dios hubiese rechazado el sacrificio y ellos continuarían con su culpa. (Esd. 10:19b)
-- El rompimiento. Aunque el libro de Esdras no narra el momento en que se rompió el yugo desigual, se deduce que esto aconteció, y los conflictos que se formaron en cada familia debieron ser muy grandes. Ni la carne, ni el mundo, ni Satanás se irían a quedar quietos aceptando la derrota. Muchos serían tentados a desistir hasta el último momento, pero finalmente las mujeres fueron despedidas y aun los hijos que habían tenido de dicha relación partieron con ellas. (Esd. 10:3,44)

E. El debate. Esta historia, y la que se encuentra en libro de Nehemías 13, ha causado mucha controversia, acusaciones y repudio de parte de los enemigos de Dios, porque en apariencia es un atentado contra la familia, un apoyo al divorcio y al abandono de la responsabilidad con los hijos. ¿Podríamos decir que Dios es injusto al aceptar o incluso estimular tal decisión?

1. La decisión era necesaria por los evidentes estragos que las mujeres estaban ocasionando. No eran unas mansas palomas, eran mujeres que bajo ningún punto de vista se querían sujetar a la ley de Dios, eran mujeres que seguían adorando a sus dioses y que sin reparo colocaban su levadura de maldad en cada cosa que hacían y en cada persona que influenciaban, incluyendo esto de manera directa a sus hijos y esposo. Sin duda eran del mismo tipo de Jezabel que inducía a Acab para que se vendiera a hacer lo malo delante del Señor o como las mujeres de Salomón, el cual siendo un hombre supremamente sabio terminó adorando palos y piedras (1 R. 21:25; Neh. 13:26-27) Eran las siervas del Enemigo, usadas para la destrucción de la nación elegida por Dios. Los textos no muestran nada de santo en ellas, Esdras lo hubiera expresado. Pero, ¿y qué de los hijos? Aunque la Biblia no registra la edad ni la condición espiritual de los hijos, es lógico pensar que estos estaban siguiendo los pasos de sus madres. Históricamente Israel tenía una experiencia amarga de esta clase de hijos: Atalía, hija del rey israelita Acab y de Jezabel hija de Et-baal rey de los sidonios, por poco extermina la familia real de la cual vendría el Mesías (2 R. 11)

2. Si las mujeres fueran temerosas de Dios al igual que los hijos, serían aceptados. La historia de Israel registra la presencia de por lo menos dos mujeres extranjeras que fueron aceptadas dentro del seno del pueblo de Dios y que incluso fueron parte del árbol genealógico del Mesías. No podemos olvidar a Rahab la ramera cananea ni a Rut la moabita, mujeres que por la gracia de Dios abandonaron sus dioses, sus creencias y sus prácticas paganas para depender del Dios de Israel (Jos. 2,6; Rt. 1-4; Mt. 1:5)

3. El pecado no se puede remediar con otro pecado. Dios es santo, jamás aprobaría, ni estimularía para que el hueco se tape abriendo otro hueco. Si Dios operó y aceptó la decisión, porque lo hecho por los que se arrepintieron y convirtieron era conforme a la voluntad de Dios (Pr. 21:27)

F. Algunas aplicaciones

1. Que una de las áreas por las cuales el hombre cae más fácilmente, trae innumerables consecuencias y le es más complejo levantarse es la sexual. Cuando la pasión sexual se enciende y la persona se deja dominar de ella es similar a una piedra redonda que comienza a rodar cuesta abajo hiriendo a su paso todo lo que encuentre. La persona pierde el control, no tiene la fuerza o valor para parar ni en muchos momentos el deseo de hacerlo, incluso llega a hacer cosas ridículas y peligrosas que antes rechazaba, pero que ahora por caer en la esclavitud de la pasión hasta los mira convenientes. Ejemplos como los de Salomón, David y de muchos otros, se iniciaron por haberse dejado dominar de la pasión sexual.

2. Que Dios siempre usa a los siervos que son íntegros para ejecutar grandes tareas. Es verdad que Dios puede usar cualquier cosa y cualquier persona para cumplir sus propósitos, pero es de su inmenso agrado utilizar a los que han preparado su corazón para inquirir en su Ley, y para obedecerla y para enseñarla.

3. Que la verdad tiene que aplastar el sentimentalismo y todo razonamiento carna. Si Esdras se hubiera detenido a escuchar las razones por las cuales los israelitas consiguieron mujeres extranjeras, o lo doloroso e "injusto" que representaba la separación, jamás hubiese servido de juez. Olvidar, cuando se toman decisiones, que cada pecado tiene una justificación en el raciocinio del hombre, conduce a desistir la aplicación de justicia.

4. Que aunque no ordena hoy disolver un matrimonio donde existe yugo desigual, sí ordena firmemente no buscar tal unión. Los que conociendo la verdad y deciden pecar de esta manera han experimentado muchos dolores, pero muchos dolores, pues es una unión similar a la que aplicaban los romanos en algunos casos cuando alguien cometía homicidio ¡Unían el cuerpo del muerto a la persona viva! En muy raras ocasiones el conyugue incrédulo llega a ser cristiano.

5. Que los que son objeto de la gracia de Dios colocan toda su confianza en Jesús y toman decisiones radicales frente a su pecado. Una persona puede experimentar un aparente arrepentimiento, la vemos llorar lamentándose de su caída, pero si no cree que Jesús cargó sus pecados y sufrió el tormento por él, es un arrepentimiento vano, similar a Judas que en medio de su remordimiento acudió a los sacerdotes judíos para reconocer su perversidad. Pero también si una persona dice estar arrepentida y cree que Jesús es su substituto delante de Dios, pero no se le ve tomar la decisión de romper con el pecado cometido, de igual forma está mintiendo, la gracia de Dios no está en Él. Cuando una persona experimenta lo que experimentaron las personas de la historia de hoy, aunque su pecado les parezca vital como un ojo o un brazo o una pierna, y les cause en apariencia una grande pérdida y un grande dolor, lo arrancan de sí.

Conclusión
"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios" 1 Jn. 5:4-5


 

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