Nombre del libro y autor
1 y 2 de Crónicas conformaban un libro en la versión original hebrea, con título: "los sucesos o anales de los días". Los traductores al griego del A.T. (versión de los LXX) dividieron el libro en dos y les dieron el nombre de "las cosas omitidas". El nombre de Crónicas (Historia en que se observa el orden de los tiempos) lo asingó Jerónimo en la traducción al latín, llamada Vulgata Latina. La persona que Dios utilizó para inspirar el libro no es mencionada, pero la tradición judía afirma que fue el sacerdote Esdras.

Tema
Los dos libros presentan un resumen del A.T., no mostrando necesariamente todos los hechos ni todos los participantes de la historia. El propósito era mostrar a los que regresaban del exilio que la fidelidad de Dios, a pesar de la infidelidad del pueblo judío, no podía ser frustrada. Estos libros muestran esperanza y no fracaso. El primer libro comprende desde Adán hasta la muerte de David.

 

Censo del pueblo. (1 Cr. 21; 2 S. 24)

"Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" He. 4:13

Introducción
El hombre en su carnalidad al escuchar la historia podría decir que Satanás actúa sin control alguno, dominando a un hombre reconocido por tener un corazón conforme a Dios. Podría decir, también, que el Señor actuó sin piedad alguna, dando muerte a miles y miles de israelitas inocentes, en tanto que a David, el cual no se sabe porque fue culpado de pecado por un simple censo, quedaba sin castigo. Es importante formlar las siguientes preguntas: ¿el Enemigo es libre para actuar? ¿Era David esclavo de Satanás? ¿Era pecado realizar un censo? ¿El pueblo que murió era realmente inocente y el Señor los estaba matando injustamente? ¿Por qué un sacrificio de animales hizo que la mortandad cesara?

A continuación se expondrá cada pregunta, con sus respectivas respuestas.

A. ¿Es el Enemigo libre para actuar?

1. Al leer los dos pasajes que mencionan el censo encontramos:
a. Que Dios incitó a David contra Israel. 2 S. 24:1
b. Que Satanás incito a David a que hiciese censo. 1 Cr. 21:1
c. Que David reconoce su culpabilidad por realizar el censo. 2 S. 24:10; 1 Cr. 21:8

2. Basado en la absoluta soberanía de Dios, sabiendo que Él hace según su voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?, pero también sabiendo que por su santidad, Él no puede ser tentado por el mal, ni tentar a nadie, se puede afirmar que Satanás, el cual actuó con todo su poder y deseo para el mal, fue uno de los instrumentos de Dios para llevar a cabo el propósito que tenía para con Israel. Dn. 4:34-35; Stg. 1:13.

B. ¿Era David esclavo de Satanás?

1. La Biblia afirma que David era un hijo de Dios, y todo hijo de Dios (por la muerte de Cristo, la cual se aplica tanto a los del A.T. como a los del N.T.), ha sido liberado una vez y para siempre de la esclavitud que ejercía el Enemigo. He. 2:14; 1 Jn. 5:18; Ap. 13:8; Hch. 4:11-12.

2. Pero siendo hijo de Dios podía ser tentado. David, como todo aquel que es nacido de nuevo, tenía su nueva naturaleza, pero también su viejo hombre con toda su multitud de maldad. El enemigo sabe esto, por ello continuamente nos envía sus dardos de fuego (tentaciones), para que en el momento que bajemos el escudo de la fe, dejando de velar y orar, entremos en esa tentación y terminemos pecando. Gá. 5:16-26; Ef. 6:16; Mt. 26:41; 1 Ts. 3:5.

C. ¿Era pecado realizar un censo?

1. Culturalmente. La población antigua nunca miraba con buenos ojos los censos, porque los asociaban con impuestos y reclutamientos para la guerra.

2. Bíblicamente.

a. Muchos, basados en Ex. 30:12, observan como prohibición los censos; sin embargo, el mismo texto muestra que estos se realizaban, por tal motivo no era pecado efectuarlos, solo que tenían que ser ordenados por Dios y no por iniciativa humana.

b. Aunque la soberanía de Dios condujo a David a realizar el censo, la motivación en el corazón de David fue totalmente pecaminosa. Aceptó las insinuaciones del Enemigo y dejó que su carne le hiciera ordenar a Joab y a sus príncipes un censo innecesario. Las Escrituras no indican los pecados específicos de David, pero el hecho de querer saber con cuánto ejército contaba, lo colocaba en el mismo nivel de los reyes paganos, los cuales consideraban que su poder dependía de la multitud de ejército que poseyeran. David no tenía que pensar como los reyes de las otras naciones, él había experimentado durante décadas que el poder que tenía como rey y la seguridad de Israel no se basaba ni en la cantidad ni calidad del ejército, ni en los caballos ni armas de guerra, sino en la presencia todopoderosa del Dios de Israel. 1 Cr. 21:2-8; 1 S. 17:47; Sal. 20:6-7.

D. ¿El pueblo que murió era realmente inocente, y el Señor los estaba matando injustamente?


1. Las Escrituras afirman que antes del censo la ira del Señor se encendió contra Israel. No se especifica cuál fue el pecado o los pecados que Israel estaba cometiendo, pero agotaron la paciencia de Dios. Es posible que a los pecados que habían cometido, añadieron el de estar de acuerdo con el rey en el censo. 2 S. 24:1; Lm. 3:33.

2. Si dentro de los miles que murieron había personas inocentes, Dios no les hizo ningún mal, los llevó a descansar definitivamente. Si eran culpados, recibieron el fruto de lo que sembraron. Dios siempre actúa con justicia. Ro. 2:6-11.

E. ¿Por qué un sacrificio de animales hizo que la mortalidad cesara?

Dios decretó que lo único que acepta por el pecado es la muerte y que para evitar que la condenación le llegue al culpado es necesario que un substituto perfecto muera por él. Los animales, que tenían que ser puros y sin defecto, no tenían la capacidad de aplacar la ira de Dios, pero eran un tipo del verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Todo aquel que los ofreciera, creyendo, la ira de Dios era levantada de sobre él. David bajo un arrepentimiento profundo y creyendo en el sacrificio substituto, ofreció los animales puros por él y por su pueblo. La señal visible de la aceptación de la ofrenda por parte de Dios fue que Él envió fuego del cielo para consumir el sacrificio. He. 9:1-28.

F. Aplicación

1. Nada acontece por casualidad. Dios en su soberanía la está propiciando, pero sin dejar de lado la responsabilidad y culpabilidad del hombre. Lm. 3:37-43.

2. La falta de confianza en Dios, lo cual implica confianza en otras cosas, siempre será abominable al Señor. Jer. 17:5-6; He. 3:12-19.

3. La paga del pecado siempre será la muerte. Ap. 21:8.

4. La única manera de que sea levantada la ira de Dios por el pecado es creyendo en el sacrificio de Cristo por nosotros. Ro. 3:23-25; 5:1-11.

Conclusión
"Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" Ro. 6:23.


 

Volver