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Es interesante analizar cómo vio María la primera Navidad. Como palabra “Navidad” significa nacimiento, y este fue precisamente el gran acontecimiento (en ese momento para ella), pero en realidad para todo el pueblo del Señor: Dios estuvo en medio de nosotros.

La Biblia, en Lucas 1:26-38, nos dice lo que debemos saber acerca de la encarnación y concepción del Salvador. En este pasaje, el mismo ángel Gabriel (quien ya había aparecido a Zacarías, para decirle cuáles eran los propósitos de Dios con su hijo, Juan el Bautista), ahora le anuncia a María lo que va a suceder con ella; esto es, la redención, pero no solo para ella, sino para todo el pueblo del Señor.

He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Mateo 1:23

Este hijo es el regalo más grande que Dios nos dio. Al hacerse hombre, se humilló así mismo; bajó del cielo y nació en un pesebre, luego murió en una cruz, pero resucitó al tercer día. Esto, para que pudiéramos ser rescatados, con lo cual recibimos reconciliación con el Señor.

María (que significa exaltada) estaba comprometida en matrimonio con un varón llamado José, quien trabajaba como carpintero. Ellos vivían en la ciudad Nazaret, de la región de Galilea, en el Israel de la época.

El ángel hizo su anuncio en Lucas 1:28 …¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres. Dios le dio el privilegio al haberla escogido como la madre del Salvador del mundo, de entre todas las mujeres …no temas, porque has hallado gracia delante de Dios (véase que Dios fue quien la escogió y quien escoge a su pueblo también) …y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús (el cual significa Salvación). No solo sería grande en lo alto, sino también en este mundo, aun cuando apareció en forma de siervo (Filipenses 2:7), por lo cual Dios le dará el trono en el cielo. El ángel aseguró que Jesús reinaría sobre el mundo, y los versículos 31 al 33 dicen que el santo ser que nacería será llamado Hijo del Altísimo.

Ahora, cuál la respuesta de María: el versículo 38 dice: …He aquí la sierva del Señor… En otras palabras dice: Señor estoy completamente a tu servicio, dejo todo en tus manos y me someto a tu voluntad. Luego continua “…hágase conmigo conforme a tu palabra…” ¡Qué bueno seguir el ejemplo de María! Ojala nos dejemos guiar por la palabra de Dios, pues esta es palabra de vida eterna; [solo Cristo es] el camino la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por [Él], dice Juan 14:6. Ojalá podamos decir como María en esta navidad:

¡Hágase conmigo conforme a tu palabra!

La virgen María reconoció que de quien ella iba a ser madre, ese mismo ser sería su Salvador: el Mesías. Veamos lo que María dijo en este momento:

“…Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador.” Lucas 1:46-47. …Porque ha mirado la bajeza de su sierva… o sea su pecado. Dios le ha dado de su gracia, Él quiso tener misericordia con ella. La Palabra continúa: “…Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Solo hasta cuando nuestra alma, en lo más profundo de nuestro ser, engrandece a Dios, así como hizo María, es cuando la alabanza que le tributamos a Él es aceptable.

María se regocijó porque Dios puso sus ojos sobre ella, porque ella sabía que no era digna de ese privilegio. María expresó que la había escogido para tal honra a pesar de su pobreza, pecado e insignificancia. Ella reconoce que ha visto su pecado y que aún así Dios le ha dado de su gracia.

Aunque María no pudo entender cómo podría ocurrir lo que el ángel le había anunciado, con humildad hizo la voluntad de Dios, sabiendo en su corazón que para Dios no hay cosas imposibles.

Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga Vida Eterna.” Juan 3:16

El Señor Jesucristo nació para todo aquel que cree en Él. Esa es la verdadera navidad. Feliz navidad es Cristo reinando en nuestro corazón.

¡Feliz Navidad!

María Bautista

 

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