Sabemos matar pero no sabemos revivir Luz Adriana Villa/Flickr

Grave el problema, ¿no le parece?

Y usted también va a morir. Y después, en el día del juicio, va a morir la segunda muerte. Sin remedio. Separación eterna de Dios. Castigo justo para siempre. Entonces, sí, habrá la justicia que todos reclamamos ahora. Definitiva, absoluta, irrevocable. Usted no está listo para aquel día.

La gracia de Dios. La Biblia, en un texto dirigido a creyentes en Cristo, da la buena noticia: ...Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Y usted pensaba que no necesitaba de Dios. ¡A que no puede resucitarse! Y si pudiera, no podría darse vida espiritual, el perdón de sus pecados, la reconciliación con Dios, y una vida buena. Es decir, una vida buena ante Dios. Y es con Él que uno tiene que tratar. Rechazar la gracia de Dios es duplicar la culpa. ¿Está seguro de haberla recibido?

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