SalpiconProverbios1Keoni Cabral/Flickr

Salomón condensa el contenido del libro de proverbios desde su puro comienzo, en los primeros siete versículos del primer capítulo. Enseguida, tan pronto termina de hablar de la magnificencia de la sabiduría de Dios, empieza a hablar de la familia (en 1:8), y esto es muy diciente de la importancia de la familia.

Salomón comienza declarando la importancia de la instrucción del padre, esta en términos de doctrina, pero también de castigo. De otra parte, la función de la madre, siendo eco de lo que emite la cabeza del hogar, o de otra forma, dando dirección. Se dice, además, que a algunos hijos se les dará corona, y no una corona cualquiera, sino una corona de Gracia, la cual es invisible.

Cabe preguntarse, entonces, ¿cómo lucir algo que no se ve? Y además, ¿atesoraríamos esta corona con el mismo esmero que se atesoran otras cosas, como un carro o un computador? Asimismo, ¿será esta corona el fruto del esfuerzo? La respuesta a esta última pregunta es un rotundo, no, pues entonces no sería una corona de Gracia. Esta corona es el fruto de la obra del Señor en nuestras vidas, y el Señor la ubica en la cabeza del joven.

Pero esta corona de Gracia no se logra teniendo un buen comportamiento, sino que en cambio se trata, por ejemplo, de aspectos como el tomar decisiones que son agradables al Señor. Sin embargo, y para terminar, téngase cuidado, porque si cualquier joven puede llegar a ser objeto de un robo en la calle por un simple teléfono o una tableta, con mucha más razón, el maligno buscará lograr ese atractivo distintivo que tiene el joven, ese collar y esa corona.

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