SalpiconEncierro Lindsay Esson/Flickr

“Encierro”, otro de estos nombres en el grupo Salpicón, ¿de dónde lo sacaron? ¿Qué es eso? Esas fueron las preguntas que le hice a uno de los jóvenes que asiste regularmente, y esto fue lo que me dijo:


―Pues lo que buscamos es hacer muchas cosas, de esas que siempre soñamos hacer, pero no hacemos en la casa, como estar toda la noche despiertos... eso es lo mejor ¡se imagina! Jugando, hablando con amigos, viendo películas. Normalmente llegamos ya en la noche, después de la comida, y no salimos sino hasta el otro día, en la mañana.
Mis ojos se abrieron bien grandes, como puede estar pasando con ustedes, y entonces pregunté: ―pero, ¿cómo? ¿Quién los cuida?
―A lo cual me respondió, con aire de seguridad― “Ah, tranquilo, ya somos grandes”,
―No, en serio, ―repliqué―,
y el me dijo, ―bueno, ahora sí en serio, hay cinco o seis adultos, los directores del grupo, que también se quedan despiertos toda la noche (pobrecitos ellos, duran como tres días trasnochados), ellos son los que se encargan de la programación, y de que todo salga bien, por ejemplo en el encierro pasado tuvimos un par de charlas muy interesantes sobre la música; nunca pensé que ese tema fuera tan importante para un cristiano,
―Bueno, listo, ahora entiendo mejor ―le dije― pero, ¿cada cuánto lo hacen?
―Yo quisiera que fuera cada semana, jaja, pero sólo se hace una o dos veces al año, que lástima.
―Muchas gracias, ―le dije― Esperemos para ver con qué otro nombre aparecen estos muchachos.

 

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