Conducta miembros CC BY icon.svg

1. La ley de Dios, resumida en los 10 mandamientos, es la única regla infalible de conducta. La iglesia no debe imponer leyes más allá de la ley de Dios.

2. A la vez, la ley del amor exige que los cristianos eviten ciertas conductas y ambientes que innecesariamente ocasionan críticas. Así, pues, hay ciertos recreos y diversiones, ciertas libertades y privilegios, que el cristiano deja a un lado porque probablemente sirvan de tropiezo y escándalo para otras personas. Causan comentarios en contra de Cristo y el evangelio. Las diversiones y los pasatiempos deben ser seleccionados con sumo cuidado para evitar prácticas contra la moralidad o que distraen de lo verdaderamente importante de este mundo y del venidero. Por ejemplo, sí, permitimos que los miembros asistan al cine y que hagan uso del alcohol, pero con sumo cuidado y severidad, considerando en general el daño que han ocasionado por el mal uso. Las cosas buenas pero mal usadas son dañinas. Lo mismo decimos de la TV, los deportes y otras artes. Cuestionamos muchas fiestas y los bailes que presentan problemas especiales contra la moralidad y contra la pureza y la integridad del matrimonio. Cuestionamos las loterías y rifas, por considerar que promueven actitudes contrarias a la honestidad e industria. En lugar de hacer una lista larga de estos asuntos, rogamos que con madurez y discernimiento, cada cristiano actúe con responsabilidad, tomando en cuenta toda la enseñanza bíblica.

Un punto importante en esto de la conducta: Cristo no nos salva porque hacemos o no hacemos ciertas cosas. Cristo nos salva por razón de lo que Él ha hecho. La buena conducta no es para ganar la salvación, sino para agradecer la salvación que recibimos gratis de Cristo por medio de la fe.

3. Creemos que es básica la salud del hogar. Creemos que el matrimonio es perpetuo, salvo en el caso de la infidelidad de alguno de los dos cónyuges. Aun entonces debe haber el intento del arrepentimiento y el perdón. Si no se logra, luego, después del divorcio, el inocente es libre para casarse otra vez, aunque claro, si es creyente, sólo con otro creyente. Creemos que la esposa debe estar sujeta a su esposo en todo, y que el esposo debe amar a la esposa. No es permitida la separación de cónyuges, sino sólo por causa de la infidelidad sexual, y entonces sólo mediante el divorcio. Entendemos que en casos de abusos que ponen en peligro la integridad física de una persona, ausentarse del hogar es permitido mientras se busquen soluciones.

Tomando en cuenta la importancia del matrimonio, no aprobamos los noviazgos entre creyentes y no creyentes. Por supuesto, la Biblia condena toda relación sexual fuera del matrimonio. Rechaza la homosexualidad. No aprobamos matrimonios mixtos. Si un miembro de la iglesia se casa con un no creyente, es justa causa de censura y disciplina pública por parte de la iglesia.
Siendo tan importante el hogar para la gloria de Dios, el bien de la iglesia y el bien de la sociedad, creemos que en lo posible, la madre debe estar en el hogar con sus hijos.

4. Rechazamos la eutanasia y el aborto forzado. Creemos que en ciertos casos la Biblia manda la pena de muerte como castigo, pero administrada sólo por los poderes y tribunales legítimamente establecidos.

5. El día domingo es ahora el día de reposo señalado por el cuarto mandamiento en la ley moral divina. El creyente debe guardar dicho día con todo cuidado, asistiendo en todo lo posible todos los cultos de la iglesia y dejando a un lado los negocios, las diversiones, etc., comunes a los otros seis días, menos lo que tienen que ver con necesidades, emergencias y misericordia. De manera especial, debe ser el domingo día de familia también, toda ella juntos involucrados en servir al Señor y su reino. Los niños y jóvenes, claro, pueden tener sus diversiones según sus edades en este día, pero deben ser estos dentro de ciertos límites y de cierto carácter.

6. Los cristianos deben arreglar los problemas entre ellos sin recurrir a los tribunales civiles. Tienen a la iglesia para ayudar.

7. Los cristianos pueden y deben (según sus dones, tiempo y vocación) tomar parte en los procesos políticos, pero sin comprometer su testimonio cristiano. La iglesia como tal, sin embargo, no debe actuar en la política. Mas bien, ella enseña los principios que la Biblia da con el fin de orientar al pueblo cristiano en el cumplimiento de sus deberes civiles.

8. No nos parece correcto que los creyentes asistan a las misas de matrimonio y de entierro del rito católico. Esto lo decimos a la luz de lo que es la misa, una ceremonia en la cual, según del dogma romano, Jesucristo es sacrificado de nuevo para pagar el pecado. Creemos que Cristo pagó el pecado de su pueblo con un solo sacrificio, el de la cruz del Calvario. Entendemos la dificultad de esta recomendación en cuanto a las relaciones de familia, pero creemos que hay maneras de mantener las mismas sin estar presente en un rito anticristiano.

9. Por lo regular no recomendamos que los creyentes tengan como recurso a la psiquiatría. Creemos que los principios que gobiernan la psiquiatría, en sus fundamentos generales, son contrarios a la verdad bíblica, y que en lugar de ayudar a fondo, hacen que la persona mire su problema de manera deficiente y que busque ayuda en sí mismo, no en Dios. Creemos que por las Escrituras y por el Espíritu de Dios, mediante Jesucristo, la persona con problemas emocionales o mentales puede ser ayudada. Toda la comunidad de creyentes y especialmente los pastores y ancianos, son los asesores nombrados por Dios para aconsejar con respecto a todos los problemas de la vida. La Biblia es el consejo de Dios para todo. No creemos correcto hablar de estos problemas emocionales y psíquicos como “enfermedad mental”, a no ser que medien daños fisiológicos. Esta recomendación en nada prohíbe que pidamos consejo a los expertos en los distintos campos de nuestra realidad, y no prohíbe que pidamos consejo los unos a los otros para resolver problemas y tomar decisiones.

En todo lo relacionado con nuestra conducta, lo que anhelamos es vivir santamente con todo cuidado para la gloria de Dios, según el Espíritu de Cristo y a la luz de las Escrituras. En la parte anterior, no hemos tocado las posibles inquietudes relacionadas con nuestro comportamiento. Es apenas un intento de tocar ciertos puntos de conflicto y de peligro, y al hacerlo, indicar cuál es el cuidado que debemos tener para buscar la voluntad de Dios en lugar de seguir las costumbres y pareceres del mundo. El propósito no ha sido presentar todo un manual sobre la conducta cristiana, sino ofrecer una idea de cómo la Iglesia Cristiana Gracia y Amor busca enfocar un tema tan complejo. Al fin y al cabo, el propósito de este documento es que el lector nos conozca por encima, para poder tomar una decisión si asociarse formalmente con nosotros o no. A la vez, el documento puede servir para generar preguntas y averiguaciones que quizás de otra manera no le hubieran ocurrido.

Nuevamente, será un gusto charlar sobre cualquiera de los temas de este documento. Invitamos su colaboración con nosotros para buscar el reino de Dios mediante el evangelio de Jesucristo.

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