Nuestra Iglesia Cc by nd icon.svg

Este documento, presentado el 7 de enero de 2007 ante la congregación, sirve como presentación general de la iglesia.

Por qué existimos

Hace unos 30 años, ya había muchas iglesias en Bogotá, ¿por qué comenzamos otra?

Fue porque casi ninguna iglesia en Bogotá en aquel entonces entendía y buscaba actuar según la fe “reformada”. Es decir, muy pocas personas entonces tomaron en serio en todas sus dimensiones Romanos 11:36. En teoría las iglesias evangélicas en general creían en la soberanía de Dios, pero no percibían el alcance de dicha creencia. Por eso fue que en lo de la salvación Dios no recibía consecuentemente toda la honra. Decían que creían Efesios 2:8-9, por ejemplo, pero a la vez decían que los pecadores se salvaban porque permitían que Dios les salvara. Decían también que, claro, el culto era para rendir adoración a Dios, pero en la práctica, el culto era más para los asistentes que para Él. Decían que el evangelio era el poder de Dios para salvación, pero en lugar de predicarlo en toda su plenitud, metían otras verdades y prácticas, y confiaban en estas y no en el evangelio mismo para la conversión de los pecadores. La ley de Dios ya no era la norma principal para la vida cristiana, y muy poco la explicaban. No llamaban claramente al arrepentimiento, sino que decían que, creyendo en Cristo, la persona se salvaba sin necesidad de un cambio radical de vida.

Había otras cosas preocupantes en muchas iglesias, y, por eso, comenzamos la ICGyA. Hicimos énfasis en que la Biblia es nuestra única regla de creencia y de conducta, y tomamos la Confesión Bautista de Fe de 1689 como resumen de lo que la Biblia enseña. Recomendamos libros como Los Atributos de Dios, y La Soberanía de Dios por A. W. Pink, Doctrinas Claves, por E. Palmer, La Predestinación, por L. Boettner, y otros muchos libros, como buenas explicaciones del sistema completo de lo que la Biblia enseña. Y, nos pusimos la tarea difícil, pero maravillosa, de vivir de acuerdo con todas las doctrinas y todos los consejos bíblicos en todo.

En esta tarea seguimos, pues aún estamos bien lejos de llegar a la meta. Todavía no entendemos todo, no hemos asimilado todo, y menos hemos llevado todo a la práctica. Todos los días dependemos de la gracia de Dios en Cristo, la sangre que nos limpia de nuestros pecados, y del Espíritu de Dios, por el cual somos vivificados. Pero, en la bondad de Dios, entendemos lo esencial de la verdad. Y, en esta verdad insistimos. La verdad es la base de todo lo demás. Si perdemos esta base, luego no seguimos en nuestra razón de ser. La verdad lleva a la práctica sana, y en cuanto nos haga falta la verdad, no actuaremos como debemos; no tendremos posibilidades de vivir como Dios quiere que vivamos y pensemos en todo. No es aceptable ante Dios que nos contentemos con las cosas a medias. Tenemos que insistir en agradarle a Él en todo, y para poder hacerlo, tenemos que tener, entender, asimilar, y vivir la verdad.

¿Cuál es esta verdad en la que insistimos? En una palabra, es todo lo que Dios nos enseña en la Biblia; es el resumen y la explicación de la Biblia que encontramos en los libros antes mencionados. Bien entendemos que jamás en esta vida vamos a entender y vivir esta verdad como debemos. No es cuestión de llegar a la perfección, pero, si, la meta es llegar a ella. No podemos contentarnos con algo menor. Entendemos muy bien que dependemos de la gracia de Dios en Cristo para nuestra aceptación delante de Él, pero precisamente es esta gracia la que nos impulsa con amor y gratitud a querer pensar en Él y en su salvación de manera correcta. Esta gracia es el motor que nos mueve a saber y obedecer para su gloria toda su voluntad. No es aceptable contentarnos con la verdad a medias, pues la verdad a medias es aceptar en parte la mentira, el error, y el error nos lleva a vivir erróneamente. Por ejemplo, pensar en Dios de manera diferente de lo que Dios es en realidad es en esta misma medida pensar en un dios falso. Claro, nunca podemos comprender a Dios tal como es, y aún no lo comprendemos en la medida que se nos explica en la Biblia, pero nuestra meta es llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia a Él (2 Corintios 10:5). No podemos ser indiferentes ante el error. El error no honra a Dios. El error nos hace daño.

Bien entendemos que muchas otras iglesias evangélicas son iglesias verdaderas de Cristo Jesús. La ICGyA no es la única iglesia verdadera. Hay muchas más. Pero, no por eso debemos aprobar el error, ni en nosotros y ni en otras iglesias. Insistimos en tener y creer la verdad. Criticamos el error. No es cuestión de gustos o preferencias nuestras. No es cuestión de encubrir ciertas doctrinas como para ganar más gente. Tenemos que hablar la verdad, claro, hablar la verdad en el amor de Cristo, con paciencia, con aprecio por otros que aman al Señor Jesús, en muchos casos, quizás, más de lo que nosotros hacemos. Pero, insistimos en la verdad. La buscamos en el estudio continuo, cuidadoso y humilde de toda la Biblia. Para recibirla, dependemos de Dios, Espíritu Santo. No es por nuestra sagacidad o inteligencia. No somos superiores a los demás. Dependemos del Espíritu de verdad y de gracia. Pero, dependiendo de Él, y de acuerdo con lo que Él mismo quiere, insistimos en la verdad.

Reconocemos el peligro del orgullo y el intelectualismo que hay en esto de estudiar y formular la doctrina. Tenemos que guardarnos contra estos pecados. Pero, pese al peligro, insistimos en la verdad, y por eso, seguimos en el estudio, a veces más allá de lo que muchos consideran necesario. Pero, si estudiamos bien, estaremos a la vez rindiendo servicio a Dios que ama la verdad en lo íntimo.

Reconocemos que otras iglesias también se preocupan por la verdad igual como nosotros. Nuestra orientación “reformada” obedece a una larga tradición de erudición y piedad que mejor que otras es fiel a la sana exposición de la Biblia. ¿Suena esto como jactancia? Bueno, allí está el desafío, el de seguir examinando la Biblia para ver si hemos acertado o no. Creemos que sí, y, por eso existimos. Así es “nuestra iglesia”. Claro, hay mucho más que debemos y podemos decir sobre un tema tan amplio. Por ahora, que lo anterior sirva como base para charla y reflexión. ¿Comentarios?

“...Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32

La Alborada - 7 de Enero de 2007

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