
“Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada”. Salmos 68:5 (Foto: RisoKuulasmaa/Flickr)

“Antes del quebrantamiento se eleva el corazón, y antes de la honra es el abatimiento”. Proverbios 18:12 (Foto: DeKleineRodeKater/Flickr)

En este último domingo de marzo iniciamos en Villa Betancour por motivo de la pandemia los cultos al Señor en cada casa... (Foto: Prachatai/Flickr)

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1 (Foto: OliverSoubeiran/Flickr)

“Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová. Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos andará en pos de su avaricia. Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra”. Ezequiel 33:30-32 (Foto: AlexMotrenko/Flickr)

El desconocimiento de lo que va a pasar, hasta en el futuro más inmediato, nos causa temor, de manera natural, entre otras, porque en cualquier momento podemos morir. Puede haber un terremoto, o desatarse una tormenta, o cualquier cosa puede pasar y nos puede afectar, Mateo 24:7b. (Foto: Matt Deavenport/Flickr)
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