Boletín marzo 2018 

Como cristianos bíblicos, debemos preguntarnos: ¿es bíblico, o no, el participar de las celebraciones tradicionales en la Semana Santa? (Foto: Chema Concellón/Flickr)

 

Semana Santa

Nos acercamos a una fecha donde el mundo cristiano recuerda la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Como cristianos bíblicos, debemos preguntarnos: ¿es bíblico, o no, el participar en dichas celebraciones?

Para comenzar a contestar esta pregunta, puede verse el libro de Éxodo, particularmente el capítulo 12, cuando Dios instituye la Pascua. La mandó celebrar de manera perpetua, junto con la fiesta de los panes sin levadura. Esto, con el objetivo de que los hijos de Israel nunca olvidarán las señales y los prodigios que Dios hizo para sacarlos de la esclavitud en Egipto. Éxodo 12:26-28. Véase también que justo en el capítulo siguiente, Jehová además de que consagra a los primogénitos, ratifica la celebración de la Pascua. Éxodo 13:14

Tristemente, la infidelidad del pueblo de Israel no tardó. Solo unos pocos años después, ellos ya habían olvidado. Los padres no cumplieron con el encargo de Jehová de instruir a sus hijos y a los hijos de sus hijos, como dice Dt. 6:4-9. Los resultados de ese olvido los vemos en el libro de Jueces 2:10 “Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que Él había hecho por Israel”. Fue solo hasta el reinado de Josías, entre 639 a 608 A.C., cuando se volvió a celebrar la pascua. 2 Reyes 23:21-23

Al pasar al Nuevo Testamento, los evangelios presentan la celebración de la pascua, por el mismo Señor Jesucristo, en el Capítulo 22 de Lucas. Allí se narra la celebración de los panes sin levadura. En esta celebración era necesario sacrificar el cordero de la pascua. Y es en ese contexto que nuestro Jesucristo instituyó la Cena del Señor. Lucas 22:14-20

Véase que los sacrificios realizados en el pasado eran simples sombras y tipos del sacrificio definitivo que haría nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Él es nuestro cordero pascual. Él fue quien compró un pueblo con su preciosa sangre.

1 Corintios 5:7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

1 Pedro 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Ahora, al tener la Biblia completa, entendemos el énfasis del Espíritu Santo al inspirar a Moisés para describir con tanto detalle cada parte del rito de sacrificio del cordero. Por ejemplo, este debía ser perfecto, sin defecto, así como lo es Cristo. También, se entiende la importancia del derramamiento de sangre, porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. Puede verse cómo el ritual estaba encaminado a presentar a Cristo, de una manera progresiva, apuntando en especial a su muerte y a sus sufrimientos.

Por tanto, en lugar de recordar la pascua solo un domingo al año, es mejor hacerlo cada domingo. Que cada domingo sea un Domingo de Pascua. Esto está más de acuerdo con lo que nos muestra la Palabra de Dios, ya que, por ejemplo:
1. Nuestro Señor resucitó el primer día de la semana. Juan 20
2. En ese día los apóstoles se reunían a partir el pan. Hechos 20:7
3. Es el primer día de la semana cuando se recogían las ofrendas. 1 Corintios 16:1-2
4. Al primer día de la semana ahora lo conocemos como el Día del Señor. Apocalipsis 1:10

Juan 20:19-21 “Paz a vosotros” es nuestro anhelo estar en la presencia de nuestro Señor cada domingo, para recordar la gran liberación que nos dio de la esclavitud del pecado, y cómo nos preparamos para el Éxodo definitivo, a nuestra patria celestial.

Damos gracias a Dios por la reconciliación lograda por el Cordero inmolado, 2 Corintios 5:18-21; damos gracias porque Él es nuestro sacrificio sustitutorio. A la vez, invitamos a quienes no han venido en arrepentimiento y fe en Cristo, para que reciban perdón de sus pecados. Jesucristo es la justicia que ya ha sido satisfecha, por el sacrificio perfecto hecho una vez y para siempre. Hebreos 7:26-27

No nos limitemos a conmemorar la obra redentora en la cruz un solo día al año. Mejor hagámoslo cada domingo, cuando nos reunimos para celebrar ese reposo anticipado; ese reposo que disfrutaremos algún día en su plenitud con Cristo, en las alturas. Hebreos 3:7-4:11

Gracias Padre Santo, por tu infinito amor hacia pecadores como nosotros. Rogamos porque no solo en esta época nos animemos a llevar las buenas nuevas de salvación a los perdidos, sino que esta sea una labor constante, de cada uno de los miembros de tu iglesia, cada día, y todos los días del año.

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