BoletinMar2015 Joshua Hayes/Flickr

En el caso de los cuatro menores asesinados en cercanías de Florencia, Caquetá, el gobierno y los medios formaron – justamente – un gran escándalo.

¡Que tragedia! Pero la reacción inusual puso de relieve la tragedia nacional en general del descuidado de la infancia en el país. ¿Por qué esta reacción exagerada (aunque justa), pero en un sólo caso? Suceden muchos casos parecidos y peores que no reciben ni titulares ni castigos.

Por ejemplo, ¿qué de la promulgación de la violencia, en muchos casos dignificada, del conflicto social, y del sexo inmoral, ofrecidos como grandes estrenos teatrales para consumo de millones de hogares, incluyendo a los niños en esos hogares? Esto también es abuso de menores. Eso nos enseña que las aberraciones mencionadas son lo normal y hasta lo recomendado, que son la práctica de las élites de la sociedad, aberraciones que, por el espectáculo, permean la sub conciencia de los niños como comportamientos aceptables.

Otro ejemplo son los padres que sencillamente no forman a los niños en principios y disciplinas de buen comportamiento. Esto también es "matar" (es decir, insensibilizar) a los niños al respeto que merecen sus prójimos. Después nos quejamos porque existe tanto crimen. ¿No merecen los padres de estos "tremendos" alguna sanción por parte de la fiscalía también? ¿No debe el señor Presidente salir en los noticieros todas las noches condenando a los padres cuyos hijos son los titulares en casos de corrupción y abusos? Miles y miles no enseñan a sus hijos el temor de Dios. ¡Criminal! Sí, y pecaminoso.

Otro ejemplo son los educadores que abogan por el materialismo, la neutralidad moral, y la tolerancia total de las opiniones, sean las que sean. Por supuesto por medio de éstas la niñez y la juventud aprenden sobradamente que tienen derecho de salirse siempre con la suya. ¡Hasta pueden demandar a quienes exijan obediencia contra su voluntad!

Por supuesto, la disciplina de las autoridades civiles, familiares, y escolares deben impartirse con inteligencia y controles. Pero, ¿no es permitido el castigo físico en ningún caso, ni aun cuando es administrado dentro del contexto total de amor, bondad, y con medida? Se han cometido abusos y se seguirán cometiendo, pero abusos hay también de la libertad y de los derechos individuales. ¿Abolimos la libertad para evitar abusos de ella? Por favor, ¡pensemos las cosas antes de dictar prohibiciones! El consejo de Dios, la exigencia del Creador en cuanto al hijo, "Lo castigarás con vara, y lo librarás de la tumba" es de divina sabiduría. Dios sabe mejor cómo es y cómo debe ser el hombre. El consejo suyo, Proverbios 29:15; 13:14; 23:13-14; 22:15, por ejemplo, no permite una ciega y airada reacción de un padre ante una desobediencia, sino que ofrece una de las varias herramientas de corrección que Dios aconseja como ambiente y medio de lograr que los muchachos anden en la ley y en el temor de Dios – recordando que las respuesta suprema de Dios a la desobediencia es el EVANGELIO.

LA FAMILIA, LA IGLESIA, LA ESCUELA DOMINICAL, EL COLEGIO CRISTIANO – todos en una medida u otra hacen su aporte a evitar el abuso de los niños.

Volver