BoletinMar2011 skambalu/Flickr

Jesucristo fue muy enfático al advertir a sus discípulos que "en el mundo tendrán aflicciones", Juan 16:33

, y Pablo habló en el mismo tono al prevenir a los creyentes diciendo, "Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios", Hechos 14:22. A través de toda la Biblia, aprendemos que la vida cristiana incluye muchas veces pobreza, sufrimiento, desprecio, y persecuciones. Fíjese en Santiago 1, en el libro de Job, en muchos de los salmos (6, 13, 44, 88, y muchos versículos del 119), Mateo 10, Lucas 9, 1 Corintios 4, Hebreos 11, y 1 Pedro 1. Hebreos 10:32-34 habla de los santos que sufrieron "el despojo de vuestros bienes".

Sin embargo, y pese a las abundantes advertencias en la Biblia, algunos actualmente predican que Dios quiere que sus hijos disfruten ahora mismo, en esta vida y en este mundo, sólo prosperidad, salud, y paz. Proclaman lo que llaman "el evangelio de la prosperidad". Sin duda Dios bendice y cuida de su pueblo. "Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia", 2 Pedro 1:3. En Cristo nos encontramos "completos", pero a la vez, entendemos muy bien que en esta vida nos hacen falta disciplinas y pruebas para que crezcamos espiritualmente.

Así pues, señalamos tres problemas de los más graves de esta enseñanza, "el evangelio de la prosperidad":

1. El primero, y el peor problema, es que distrae a muchos y los hace tener en poco el evangelio verdadero. Los lleva a buscar, no el perdón de sus pecados en Cristo por su sangre, no la reconciliación y la paz con Dios, sino el bienestar material, físico y emocional. El evangelio de la gracia de Dios nos lleva a servir a Dios y al prójimo, pero el de "la prosperidad" tiende a concentrarnos en nuestra propia comodidad y egoísmos. Recordemos que somos llamados a guardar "tesoros en el cielo", Mateo 6:19-20.

2. El segundo grave problema del "evangelio de la prosperidad" es que hace promesas falsas en el nombre de Dios. No toma en cuenta todo lo que la Biblia dice, y así da una idea falsa de cuál es el mensaje completo de la Biblia. Las personas oyen ciertas frases de la Biblia como el del Salmo 23:1, "Jehová es mi pastor; nada me faltará", y contentos con esta y otras similares, no oyen las exigencias a buscar primeramente el reino de Dios. No caen en cuenta que la prosperidad completa que Dios promete es para cuando Cristo vuelva otra vez.

3. Un tercer problema es que, entendiendo mal ciertos textos bíblicos, promete que mediante "la siembra" y "la palabra de fe", uno puede manipular a Dios, y determinar su situación según sus propios deseos caprichosos y limitados.

Para leer más sobre el tema, recomendamos el libro "Crisitianismo en crisis" por H. Hanegraaff.


 

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