BoletinAgo2011

Este escrito se trata de crecer y de progresar. (Foto: Mike_tn/Flickr)

Mire 2 de Pedro 1:1-15. En estos versículos Pedro declara claramente que los lectores de su carta ya habían recibido mucho, pero mucho, del Señor. Según versículo 1, habían recibido... una fe igualmente preciosa como la de Pedro y los que estaban con él. Además, según el versículo 3, todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad les habían sido dadas. El versículo 4 agrega que habían llegado a ser participantes de la naturaleza divina, es decir, que habían ya nacido de nuevo, y que habían ya huido de la corrupción que hay en el mundo. Ya sabían, según el vs 12, las cosas que Pedro traía a su memoria. El vs 9 hace recordar la purificación de los pecados que habían recibido al conocer al Señor Jesucristo, vs 8.

Sin embargo, "poniendo toda diligencia, por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud", etc., vv 5,7. "...Haciendo estas cosas, no caeréis jamás". Y Pedro, por la importancia de esta instancia, la importancia de este deber, escribe la carta para recordarles siempre estas cosas, v 12. Pedro busca "despertarles con amonestación", v 13. Quiere que en todo momento sus lectores tengan memoria de estas cosas, v 15.

De todo esto entendemos con toda claridad cuál es nuestra triste tendencia como cristianos. Como que una vez dentro de la puerta, ya perdemos todo cuidado, es decir, una vez hayamos confiado en Cristo para el perdón de pecados, y una vez bautizados, ya perdemos el interés en cuanto al reino de Dios. Pero, según el vs 9, el no crecer pone en jaque el proceso comenzado por la purificación de nuestros antiguos pecado. Donde no hay el progreso recomendado por Pedro, se trunca todo el proceso. Vs 11, sin embargo, nos hace recordar que en el progreso "de esta manera nos será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo".

¿Dice Pedro en estos versículos que uno puede perder la salvación que ya había recibido? No, no dice esto, pero, sí, dice que los que gozan de la salvación crecen. No hay otra alternativa. El cristiano que no progresa no es cristiano, porque el cristiano crece. Este asunto no es fácil de explicar, pues, Pedro no está diciendo que el cristiano es perfecto ya en esta vida. No, no dice esto, pues bien entendemos por la Biblia que el creyente a veces sufre largos lapsos de indiferencia y retroceso. A veces nos nace la pregunta, "¿Hasta qué punto un cristiano puede seguir siempre lo mismo, sin crecimiento, y a la vez salvarse?"

Hacemos mejor si no nos hacemos esta pregunta, y que no esperemos la respuesta, sino que más bien acatemos el consejo que el Espíritu Santo nos da en estos versículos, el de añadir todo lo mandado según los vss 5-7, para que así, con estas cosas en nosotros, no estar ni ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de Jesucristo. Esta es la preocupación principal del cristiano sano. No se pregunta en cuanto al mínimo necesario para salvarse, sino que se esfuerza al máximo para asegurarse, pues anhela con todo su ser estar con Jesucristo en su reino, v 11. No, la salvación no es por obras nuestras, pero tampoco es sin obras, las cuales resultan cuando creemos en Cristo.


 

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