BoletinNov2011 Frerk Meyer/Flickr

El progreso de la iglesia no depende del pastor (solo), sino de cada uno.

¿Cómo va a entender mejor usted la cosmovisión bíblica, es decir, la verdad total de Dios? Lo va entender mejor cuando, dejando a un lado todas las ocupaciones no esenciales, se dedique al estudio de esto. Tiene que aceptar que como creyente, tiene que hacerlo. Si no domina esto, siempre va a estar caminando confundido, si no errado. Cada cual según sus oportunidades y capacidades tiene que poseer conocimiento básico de la Biblia y de la doctrina bíblica si va a ser una persona útil en el mundo para la gloria de Dios. No puede uno esperar a que le dicten materia. Lea y analice Biblia, toda la Biblia. Lea y estudie los libros básicos señalados por los pastores, y hágalo con análisis cuidadoso para saber si dicen la verdad o no. Es deber de uno. Es deber suyo.

A través de los años, hemos ofrecido a cada uno opciones para progreso: sermones, clases, catecismos, libros, ABC, etc. Hemos dicho repetidamente que el crecimiento es por el conocimiento de la Biblia misma. Hemos advertido que no vamos a poder entender tanto como quisiéramos, pero que es para cada uno entender lo revelado, cumplir los deberes revelados, esto, por supuesto en el poder de Cristo con el evangelio, con el poder del Espíritu con un nuevo nacimiento. El deber es suyo. No es cuestión de esperar que el pastor lo explique o que haya un milagro.

Joven, por favor, usted muy bien sabe que la fornicación es pecado, y que trae todo tipo de tristezas. ¡No lo cometa, pues! ¡No sea bobo! Disfrute de los gozos legítimos de acuerdo con las instrucciones del Creador.

Adulto, usted muy bien sabe que ciertos entretenimientos son una pérdida de tiempo. ¡Déjelos, pues! Buenos los hay. Gózalos en una medida sabia.

Los chismes no sirven. ¡No sea chismoso! Tampoco sirven los rencores y envidias. Nunca sirve lo que Dios prohibe. Sepa qué ha prohibido Dios, y apártese. Mucho hay bueno en qué ocuparse. Organícese y disciplínese para hacer lo bueno que hay a su alcance. Deje de hablar tanto de sí mismo. Deje de hablar demasiado.

Sabe que debe trabajar seis días y descansar el domingo. Hágalo. Si no encuentra empleo, trabaje de todas formas hasta que encuentre, (hay mucho que hacer para ayudar de una manera y otra). Y busque con todo esfuerzo y con toda oración y súplica.

Aprenda a tomar decisiones sabias según los principios bíblicos. No dependa de otros (aunque, sí, puede y debe pedir consejo). No pida consejo cuando ya sabe qué debe hacer.

Las críticas y las quejas rara vez conducen a algo bueno. Déjalas. Cumpla con su deber. Ofrezca y muestre alternativas constructivas a los errores del gobierno (y la iglesia). Obedezca a sus padres. Forme a sus hijos. Usted mismo, hágalo; no dependa de los profesores para hacerlo. Mantenga autoridad cariñosa (o sumisión gozosa) en su hogar.

Así, pues, "al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado".


 

 

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