BoletinAgo2012 Miles Cave/Flickr

Me refiero a las drogas ilegales, alucinantes, etc.

Causan muchos problemas, pero muchos. ¿Por qué, pues, la gente las toma?

Bueno, piense en porqué un pescado no está contento fuera del agua. Obvia la respuesta, ¿no? Un pez, por ser pez, necesita el agua. Si no está en el agua, por decir lo menos, no está contento. Con razón, pues fuera del agua muere pronto.

Así es parecido el caso del ser humano. Por ser humano, para estar contento, necesita de Dios. Pero, no de cualquier dios. Necesita del Dios que lo hizo, el único Dios en verdad. Fuera de Dios, muere, por estar fuera de Dios, está muerto. Es así de sencillo. No está contento, no tiene paz, la vida no tiene sentido, pues un ambiente sin Dios no es su ambiente. Cree que sí, vive como si fuera, busca contentarse con una cantidad innumerable de otras cosas, pero no está contento.

Estando descontento, echa mano a las ofertas. ¡Las drogas! Con la cocaína, por un rato por lo menos, puede olvidarse del vacío en su vida, y disfrutar como si todo estuviera bien. Experimenta cosas maravillosas. Pero, tristemente, experimenta cosas desastrosas también. Destruye su salud, su equilibrio mental, su dominio sobre sus emociones, y, después de todo, sigue descontento. ¡Más drogas, por favor! Ya se ha vuelto adicto, y no aguanta vivir sin las drogas. Ya no aguanta enfrentar la realidad de la vida y del mundo. Menos aguanta la voz de la conciencia que le reprende.

Tan fuerte se vuelve la sed de escapar (o simplemente el deseo de que de sus amigos le aprueben, o simplemente el deseo de desafiar a sus padres y a la sociedad en general), que la persona hace lo que tiene que hacer para conseguir las drogas. Ya es esclavo, pero no contento. No puede serlo sin Dios, porque Dios lo hizo así. En Él únicamente encuentra satisfacción y porvenir. Y el camino de regreso a Dios es el perdón por medio de Jesucristo y su obra en la cruz. No es posible acabar con el tráfico de drogas si primero la gente no aprende a estarse contenta en medio de las luchas de la vida.

¿Está cansado de vivir descontento? Usted fue hecho para servir a Dios, y el único gozo real es una vida en comunión y paz con Él. En su servicio hay plenitud de gozo.

Puede que su problema no sean las drogas. ¿Cuál es el capataz suyo? ¿Algo que le domina? ¿Su celular? ¿La televisión? ¿La pornografía? ¿Ir de compras, comprar sólo por comprar? ¿Tener siempre la razón? ¿Los chismes? ¿La vida social? La lista es interminable. La manera más fácil de romper la esclavitud es esclavizarse bajo Cristo Jesús.


 

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