BoletinOct2012 Tom Kelly/Flickr

Octubre, el mes de La Reforma, es un buen tiempo para recordar cuán importante es saber leer bien.

"Sola Escritura" era el lema y la práctica de los reformistas. Por supuesto leían otros libros fuera de la Biblia, muchos libros. Eran eruditos en el mejor sentido de la palabra. Leían mucho sobre muchas ciencias, porque querían entender cuánto podían sobre el mundo que Dios creó. Pero, juzgaban todo por lo que la Biblia decía, la Palabra de Dios sobre la vida y el mundo. Era para ellos la autoridad suprema para interpretar todo.

Así fue que los reformistas promovían la preparación formal de los cristianos. En Ginebra en 1559, por ejemplo, animados por Juan Calvino, establecieron La Academia. Más que todo, tenía como propósito preparar predicadores del evangelio, misioneros, y evangelistas, pero a la vez hombres que pudieran aplicar los principios de la Reforma en todas las áreas de la vida. La enseñanza en la Academia tenía que ver con el recto entendimiento de la Biblia. Enseñaban a leer y analizar con exactitud y comprensión. ¿Cómo podrían los jóvenes juzgar todo según las Escrituras si no las conocían correctamente? Y, para conocerlas así, tenía que saber leer con precisión.

Este mismo enfoque se ha presentado a través de los siglos en las iglesias de la tradición de la fe reformada del siglo 16. Las iglesias reformadas se han preocupado por fomentar la educación formal de los cristianos, todos los cristianos, ya que según la Biblia, cada creyente debe amar al Señor con todo su ser, incluyendo su mente. Colosenses 1:28.

La Iglesia Cristiana Gracia y Amor, siguiendo en este mismo enfoque, fundó hace unos 19 años el Colegio Cristiano Gracia y Amor. Con gran esfuerzo y sacrificio, la iglesia, los profesores, los directivos, y los padres de los estudiantes, han buscado orientar centenares de niños y jóvenes en la verdad total de la vida y el mundo tal como son, para que esta juventud pudiera desarrollarse para pensar y vivir según esta verdad – y así honrar en todo a Dios, el Creador, Señor y Salvador.

Pasan los años, y nos preguntamos si seguimos apoyando el colegio con por ejemplo nuestras oraciones constantes y con el uso de nuestros talentos y recursos a favor de este ministerio. En este momento de manera particular, nos hacen falta más profesores doctos en sus áreas, informados en todo por la enseñanza total de la Biblia. Y, además, y de aun más importancia, nos hace falta la visita de Dios para cambiar corazones de los jóvenes para que tengan el gozo de creer y vivir la verdad en Cristo.


 

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