BoletinMar2013 Max Sat/Flickr

 Leamos la Biblia siempre buscando entender todo según "el hilo rojo" que corre a través de todo.

¿Cuál hilo rojo? Pues, el de la sangre del Cordero. ¿Para qué es esta sangre? Es para limpiar el pecado, 1 Juan 1:7, Juan 1:29; Hebreos 1:3. No sólo quita el pecado, sino que también quita o modifica sus consecuencias.

Génesis 3 relata la entrada del pecado al mundo, al puro comienzo del libro de Dios. Sólo el relato de la creación va antes. La Biblia tiene el propósito de narrar y explicar la solución que el Creador ofendido ofrece por el mal que nos separó de Él, y nos puso bajo su ira y condenación.

Es cierto que una gran parte de la Biblia enseña sobre nuestros deberes ante Dios, deberes que si los cumplimos, hacen de la vida un deleite. Pero, otra buena parte de la Biblia narra lo que hace posible que cumplamos lo que trae el deleite. Sin esta provisión de Dios, somos tan débiles por razón de haber nacido pecadores que jamás podemos vivir sabia y santamente. Es decir, la Biblia narra lo de la redención, proclama que Cristo pagó el precio para nuestro perdón y paz con Dios y para nuestro nuevo nacimiento.

A través de toda la Biblia corre "el hilo rojo", es decir, la sangre de Cristo en el cual somos justificados por la fe, Romanos 5:10. Es bueno todos los años celebrar una Semana Santa que nos obliga a pensar en el sacrificio que Cristo ofreció de sí mismo a Dios en lugar de su pueblo, Hebreos 9:14. Los patriarcas ofrecían animales en el altar a Dios, anticipando de esta manera lo que Cristo iba a hacer en el Calvario. La ley de Moisés da mucha atención y mucho detalle a estos sacrificios, como para obligar al pueblo del pacto a pensar y vivir teniendo en cuenta siempre que el único camino de paz con Dios era por medio de la muerte de un sustituto en su lugar. Hebreos 9:22 pone en estas palabras un resumen de la única manera cómo volver a Dios: "Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón". De esto hablan los profetas también, insistiendo en que los sacrificios de animales fueran ofrecidos de corazón y con verdadera fe y verdadero arrepentimiento. Isaías capítulo 53 sobresale en su explicación de qué resultó de la obra de Cristo, es decir, la expiación, o el pago de nuestro pecado ante el Dios justo.

En el Nuevo Testamento, "el hilo rojo" sobresale en el hecho mismo de la sangre de Cristo derramado en la cruz. En los cuatro evangelios, cuatro veces el Espíritu Santo narra la semana final de Cristo antes de su muerte, cuatro veces, lo vemos morir en la cruz. Las cartas apostólicas dicen con toda claridad qué fue lo que Cristo logró cuando murió. Apocalipsis, libro de alabanzas a Dios por su victoria a favor de su pueblo, comienza en 1:5 hablando de Cristo con estas palabras de regocijo: "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre".

Por razón del "hilo rojo", nuestra iglesia insiste en el repaso constante de toda la Biblia. Queremos saber cómo agradar a Dios en todo, pero aun más, queremos tener siempre presente cuál es el camino para poder vivir así. Es por medio de la fe en este Cristo que murió (y resucitó). Con preguntas es un programa de estudio de la Biblia, una guía y un estímulo para que leamos la Biblia con atención y enfoque. Queremos ver a Cristo; queremos meditar en su obra y los frutos abundantes de su obra. Sólo por esta obra de Cristo la vida tiene sentido. Sin ella, aun lo bueno que pudiéramos hacer, en cierto sentido ofende a Dios y no es aceptable ante Dios.

¿Cómo le va con el estudio de la Biblia valiéndose del sistema Con preguntas? No es un mero ejercicio para llenar el tiempo, sino la continua escucha de la voz de Dios que alimenta para vida eterna, vida eterna en Cristo comenzando desde ya. Si no ha comenzado a guiarse con Con preguntas, hágalo ya. Si comenzó, pero no ha seguido, comience otra vez. Para sacar más provecho de esto, solicite un documento que explica cómo proceder. Hable con alguno de los diáconos o ujieres. Así toda semana será en mayor sentido, Semana mayor.


 

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