BoletinJun2014 Alice Popkorn/Flickr

Como los candidatos a la presidencia en las elecciones del 15 de junio hablan mucho de cómo conseguir la paz en Colombia, nosotros, cristianos, ¿qué opinamos?


1. Queremos la paz.

2. Una paz auténtica se consigue solamente cuando el hombre goza de la reconciliación con Dios.

3. La reconciliación con Dios se consigue solamente al arrepentirnos de nuestro pecado y creer el evangelio, es decir, que Cristo "...fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación".

4. Pero, como Dios preserva su mundo y la sociedad pese a su rebeldía contra Dios, debemos elegir como presidente al candidato que más moldee su pensamiento y sus políticas según los principios de la ley de Dios. Es decir, según la justicia.

5. Sin justicia, sin justicia para todos, no va a haber paz completa y permanente.

6. Como no todos en el momento, ni una parte significante de la población, es cristiana, la gran mayoría piensa y vive contra Dios y contra el prójimo. Por lo tanto, el gobierno debe castigar a los que hacen lo malo y premiar a los que hacen lo justo.

7. El presidente de la República debe estar comprometido con la justicia para todos. Debe ser honesto y esforzado, a favor de todos y en contra de la corrupción y la discriminación.

8. El presidente de la República debe promover políticas que provean empleo con remuneración adecuada en lugar de regalar, regalar, regalar.

9. El presidente debe promover una reforma tributaria justa y que, siendo justa, sin embargo no sofoca el desarrollo agrícola, industrial, etc.

10. Los ciudadanos deben colaborar aportando Voluntariamente adicional a los impuestos, fondos y esfuerzos a favor de la caridad y el desarrollo.

11. Los ciudadanos pobres y oprimidos, en lugar de esperar subsidios, deben abandonar vicios, si los hay, y esforzarse por salir de su condición.

12. El gobierno debe proveer vigilancia y consejo para luchar contra la pobreza, pero limitar al mínimo su intervención directa.

13. Los padres de familia deben encargarse de sus hijos para formarlos en justicia, disciplina, y servicio. Pueden aprovechar la colaboración de instituciones educativas, pero insistir en que las mismas no enseñen contrario a normas y comprensiones paternales probadas.

14. Las iglesias deben ejercerse en obras de caridad, pero principalmente en actuaciones espirituales como la predicación y el consejo, insistiendo en la responsabilidad de cada cual en la obediencia a la ley de Dios mediante la fe en Cristo.

15. Como los ingredientes ya anotados en buena parte no existen, necesariamente debe haber paciencia para introducir y promover los cambios. Pero la inmensidad de la tarea no debe ser excusa por la cual aumentar la función del gobierno y a la vez reducir el deber de cada ciudadano. El gobierno no debe hacer por el pueblo lo que el pueblo debe hacer.

¿Nos parece imposible lo anterior? Claro que sí. Pero, ¿tiene apoyo de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Vamos orándole, "Hágase tu voluntad"? Obviamente los puntos arriba presentados necesitan de explicación, modificación, y elaboración. ¡Pensemos! ¡Actuemos! ¡Oremos!


 

 

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