Danilo y sus hijos 1 

Danilo y sus hijos (I)

 

Danilo enseñando a sus hijos sobre la depravación total del hombre.


Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Ro. 3:12

Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó Ro. 8:30

 

1. Danilo se casa y tiene dos hijos. Después de haber pasado una infancia difícil, se prepara físicamente, intelectualmente, pero especialmente se preocupa por su área espiritual. Luego de formarse y conseguir un trabajo encuentra una joven hermosa y temerosa de Dios y después de un tiempo se casan. De ese matrimonio surgen dos hijos. Los nombres de sus hijos son Sara (princesa) y Samuel (pedido a Dios). Los dos jóvenes esposos conscientes de la responsabilidad de educar a sus hijos en el verdadero temor de Dios piden mucha sabiduría para educar sus hijos y se dedican diariamente a prepararse para tamaña tarea.


2. Características de los hijos
Sara era aparentemente buena. Ella obedecía, no respondía mal a sus padres, era buena estudiante, procuraba hacer todo bien, pero en su corazón lo hacía para ganar cosas. Ella quería ser la mejor hija para que sus papás le dieran regalos, para que la elogiaran, ella quería que todos dijeran que era buena. Allá en su corazón quería hacer cosas malas, pero no las hacía porque sabía que perdería privilegios.


3. Samuel era rebelde. Él no procuró esconder lo que era, le gustaba pelear con los compañeros y con su hermana, era desobediente, no era buen estudiante, aborrecía a su hermana porque siempre le decían: “tú tienes que ser como ella”.


4. Danilo le explica a sus hijos sobre la condición en la que venimos a este mundo. Danilo, que ya sabía cómo son los seres humanos, reunió a los dos niños y les dijo: Hijos, cuando nosotros fuimos engendrados en el vientre de nuestra madre, fuimos engendrados tristemente:


a. Físicamente vivos. Con nuestro cuerpo podemos hacer muchas cosas porque éste está vivo. Podemos coger, correr, gritar, oler, comer, escuchar, ver, etc. Por ello Sarita puede coger los colores para pintar, y tú Samuelito puedes jugar fútbol.


b. Intelectualmente activos. Llegamos con una mente que puede aprender e inventar muchas cosas. Podemos inventar aviones, computadores, carros, etc. Por ello Sarita sabe responder las pruebas de la escuela, y tú Samuelito puedes armar los juegos didácticos.


c. Pero llegamos espiritualmente muertos. Por heredar la naturaleza pecaminosa de Adán, en esta área llegamos absolutamente incapacitados para el bien. En Adán todos morimos.


5. Es por estar espiritualmente muertos que:


a. No podemos hacer el bien que Dios exige. De pronto a los ojos de los hombres hacemos cosas buenas, pero no delante de Dios. Las obras que a Dios le agradan tienen que hacerse conforme a la Biblia, para el bien del prójimo y que lleven fruto a Dios de tal forma que en verdad glorifiquen a Dios.


b. No entendemos cómo hacer el bien que Dios exige. Nuestros sentidos espirituales están completamente inhabilitados.


c. Ni deseamos hacer el bien que Dios exige. Como llegamos muertos pues no podemos ni desear y es por ello que ninguno de nosotros nos podemos salvar por nuestros méritos.


5. Sara protesta. Entonces Sara dijo: papi, pero yo me porto bien, yo puedo hacer el bien, yo entiendo cómo hacerlo y lo deseo hacer. Entonces Danilo le dijo: hija, tú haces cosas relativamente buenas. Tú obedeces porque quieres que te digan que eres buena, porque quieres ganar cosas, no lo haces para agradar a Dios, o por amor a tus padres lo haces para buscar tu propio bien. Sara se quedó callada, pero por dentro estaba llena de furia, ella quería que su papá le dijera que era buena. Samuel, se alegró de que su papá le hubiese hablado por fin a Sara que ella no era tan buena como parecía.


6. Danilo, usando la ley, le demuestra a sus hijos la absoluta incapacidad para el bien. Danilo con una hoja blanca en la cual tenía un corazón pintado les dijo: Para demostrarles que no somos buenos, que todos somos malos, muy malos, que somos depravados espiritualmente miren este corazón. Yo lo quiero ir pintando mientras miramos un poco sobre los mandamientos:


I. No tendrás dioses ajenos. Cuando hacemos las cosas para nosotros y no para Dios. Cuando le rendimos culto a seres creados. Cuando le damos más importancia a lo nuestro que a Dios (T.V, juegos, etc) estamos teniendo otros dioses. Sara y Samuel se dieron cuenta que tenían otros dioses, porque Sara buscaba sus propios intereses y no los de Dios, y Samuel le importaba mucho más el juego y la T.V. que los asuntos de Dios. Danilo con un marcador comienza a llenar una parte del corazón.


II. No tener imágenes ni venerarlas. Dios abomina a las personas que se hacen imágenes de Él o de algún ser creado para rendirles cultos, o cuando la persona necesita ver algo para creer. Los dos niños no tenían la inclinación de hacer ni rendirle culto a las imágenes, pero sí querían ver cosas para creer en Dios y esto es algo parecido. Danilo llenó otra partecita del corazón.


III. No hacer mal uso del nombre del Señor. Prometo y no cumplo, digo groserías, juro el nombre de Dios en vano. Sara y Samuel se sintieron muy mal con este mandamiento porque cada uno de alguna forma había prometido hacer cosas y no las había hecho, especialmente Samuel que había prometido no ser grosero ni agresivo, pero nunca cumplía. Danilo llenó otra parte del corazón.


IV. No profanar el día del Señor. Cuando lo uso para buscar mis intereses carnales y no los de Dios. De pronto hasta estoy en la iglesia, pero mi corazón está en otro lugar, o solo deseo ir a la iglesia por los dulces que dan, o porque me gusta pintar, pero no porque tenga el deseo de estar unido con el pueblo de Dios entorno a su Padre celestial adorándole. Samuel estaba frito, era lo que siempre hacía, Sara sabía que todo lo hacía por aparentar. Danilo continúa llenando el corazón.


V. No deshonrar a los padres. Cuando les hago caso solo para que no me castiguen o para conseguir algo de ellos, cuando les robo, cuando les respondo mal, cuando no les hago caso, cuando no les ayudo, cuando me burlo de ellos, eso y otra cosas es deshonrar a los padres. No había palabras para describir el asombro de Sara y Samuel al sentirse acusados por este mandamiento. Danilo pinta otra parte del corazón, el cual ya estaba casi lleno.


VI. No Matar. Cuando golpeo a otro, cuando actúo con venganza, cuando odio, cuando deseo que a otro le valla mal, cuando desprecio a alguien esto es matar. Sara y Samuel, antes de explicar el mandamiento, pensar que por fin se habían salvado de uno, pero luego se dieron cuenta que habían matado muchas veces. Danilo pinta otra parte del corazón.


VII. No cometer adulterio. Cuando deseo cosas inmorales. Cuando quiero ver en la T.V. cosas que son inmorales. Sé que ustedes aun son niños, pero esto no los exime de que quieran ver cosas malas. Los niños se miran, pero Danilo llena otra parte del corazón.


VIII. No robar. Cuando cojo lo que no es mío. Cuando se comen el pan que mamá dijo que no deberían ni tocar, cuando le quito el esfero o el lápiz a mi compañero de estudio, etc. Todo ello es robar. Los niños ya ni protestaban, todo les estaba acusando. Danilo ya tenía el corazón casi todo pintado.


IX. No mentir. Cuando no digo la verdad, cuando aparento que soy bueno, cuando enseño lo que no es cierto. A Sara le dio muy duro esta parte porque ella siempre aparentó que era buena. Danilo no paraba de pintar el corazón.


X. No codiciar. Cuando quiero y busco ser rico, famoso, poderoso. Cuando siento rabia porque a otro le va mejor o me alegro cuando le va mal, esto es envidia, esto es codicia. Samuel siempre deseó que Sara errara porque sentía envidia de los elogios que le hacían, Sara deseaba que Samuel no cambiara para que fuera ella siempre la consentida. Danilo llenó completamente el corazón.


7. Mostrando el corazón lleno. Como pueden ver no somos buenos, pero este problema no es solo de ustedes niños, es de todos. Mostrando figuras para visualizar la lección dice: miremos rápidamente dos casos. Uno fue un niño que se dedicó sin reservas a hacer lo malo, el otro aprendió a aparentar que no era malo.


a. Manasés. Fue rey a los doce años, pero aunque tuvo un papá muy piadoso, él no tenía ningún temor de Dos, por ello cuando fue rey, se dedicó a la idolatría, a la brujería, a matar a todos los que verdaderamente adoraban a Dios y hasta a sus hijos sacrificaba a dioses paganos. Él conocía la verdad, pero sus obras mostraban que físicamente estaba vivo, intelectualmente activo, pero espiritualmente muerto, por ello no podía, no entendía ni deseaba hacer el bien, solo se deleitaba en lo malo.


b. Saulo. Fue un niño educado en una familia de judíos, todos los días escuchaba la ley del Señor, después fue a estudiar con uno de los religiosos más preparados, pero aunque él no adoraba imágenes, guardaba el día de reposo, etc, odiaba a Cristo. Hacía todo para buscar la gloria de los hombres, pero no para Dios, por ello cuando ya fue más viejo, aunque en apariencia no era tan malo como Manasés, terminó matando como él, pues persiguió a los que verdaderamente adoraban a Dios.


8. Tarea para Sara y Samuel. Hijos, como pueden ver tanto los que se dedican abiertamente a pecar como aquellos que quieren aparentar son igual de malos, pero si no quieren creer, entonces les doy la siguiente tarea: tomen este papel en blanco, péguenlo en su cuarto y cada que tengan un mal pensamiento o hablen o hagan algo malo, hagan una línea, y mañana me muestran como les fue. Los niños recibieron el papel, pero Sara dijo para sí, mañana mi papá verá que no soy mala, porque no voy a pecar. ¿Demostraría Sara que no era mala como la Biblia dice? Mañana miraremos que pasó.

 

Resumen de lo que los niños aprendieron

Depravación total del hombre
Hoy aprendí basado en las historias de Manasés y Saulo:
1. Que todos por el pecado de Adán llegamos a este mundo:
a. Físicamente Vivos.
b. Intelectualmente activos.
c. Espiritualmente muertos. (Ro. 5:12)
2. Que por llegar espiritualmente muertos:
a. No podemos hacer el bien que Dios exige. (Ro. 8:7-8)
b. No entendemos cómo hacer el bien que Dios exige. (1 Co. 2:14)
c. Ni deseamos hacer el bien que Dios exige. (Jer. 13:23)
3. Que por medio de la ley Dios nos hacer ver tal realidad. Nos hace ver que en verdad tenemos un corazón de piedra, es decir, perverso y engañoso. (Ro. 3:20; Jer. 17:9-10)
4. Que por tanto no nos podemos salvar por sí mismos, pues llegamos muertos. (Ro. 9:16)

 

Preguntas


1. ¿Cómo se creía Sara? R: Buena.
2. ¿Cómo era Samuel? R: Muy malo.
3. ¿En qué estado llegamos físicamente a este mundo? R: Vivos
4. ¿En qué estado llegamos intelectualmente? R: Activos.
5. ¿En qué estado llegamos espiritualmente? R: Muertos.
6. ¿Qué cosas no podemos hacer por estar muertos espiritualmente? R: No podemos hacer el bien que Dios exige.
7. ¿Qué cosas no podemos entender por estar muertos espiritualmente? R: No podemos entender cómo hacer el bien que Dios exige.
8. ¿Qué cosas no deseamos por estar muertos espiritualmente? R: No deseamos hacer el bien que Dios exige.
9. ¿De qué forma Dios nos demuestra que no podemos, no entendemos ni deseamos hacer el bien que Dios exige? R: Por medio de la Biblia haciéndonos un examen usando los mandamientos.
10. ¿Qué niño aparentaba ser bueno en las historias bíblicas de hoy y cual abiertamente era malo? R: Saulo fue un niño que aparento ser bueno, era hipócrita. Manasés fue el niño que abiertamente se dedicó a hacer lo malo.

César Triana

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