El abuelo Joao y Julio

El abuelo Joao era un hombre muy sabio. Había visto que su nieto Julio estaba haciendo cosas malas, y se ideó un plan para darle una lección. (imagen: classroomclipart.com)

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La historia de Joao y Julio - 1

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El abuelo Joao y Julio. Noticia mala y noticia buena - 1

 

“Julito, vamos a pescar,” dijo el abuelo Joao a su nietico Julio. Julio, muy feliz, respondió: “Claro abuelito.” Alistaron los anzuelos, y con una pala rompieron el suelo y cogieron lombrices para carnada. El abuelo Joao colocó en su mochila unas cosas, dentro de ellas dulces y galletas. Fueron luego a la orilla del rio, subieron a un pequeño bote y cada uno con su remo, remaban en dirección a un lugar donde el abuelo sabía que había bastante pescado. El abuelo Joao se hizo en la parte delantera del bote, en la proa, y Julio, su nieto, en la parte trasera, en la popa. El abuelo dejó su mochila cerca de Julio. El día era muy bonito, las aves volaban, las tortuguitas subidas en fila india en los troncos se asoleaban, los delfines de agua dulce se dejaban ver. Al llegar, el abuelo Joao, dijo: “Julio, arrimemos aquí, en este lugar hay buen pescado.” El abuelo amarró la canoa de una rama de un árbol que llegaba hasta el rio.

El abuelo Joao, cogió su mochila, contó los dulces y las galletas. Julio miraba detenidamente a su abuelo. Dijo el abuelo Joao: “Julio, faltan aquí dos dulces, y unas galletas,” Julio, rápidamente respondió: “Yo no las cogí,” El abuelo dijo: “Ah, de pronto fue una piraña que subió y los cogió, ¿o tal vez un canyirú? ¿O no sería el Pía Pía, el ave ladrona que le gusta robarles los huevos a las otras aves? ¿No los viste Julio?” El canyirú es un pescado tan carnívoro y peligroso como la piraña. Julio respondió: “No señor, no los vi,” El abuelo Joao dijo: “Julio, solo estamos tu y yo, y uno de los dos es el ladrón. ¿Crees que fui yo quien robo los dulces y las galletas?” Julio dijo: “No abuelito. Ah, ya sé que fue lo que pasó. Yo no quería que su mochila se mojara, y la cambie de lugar, tal vez al moverla cayeron al río. Sí, eso fue lo que pasó,” El abuelo dijo: “ ¡Claro! el rio se los comió, pero como a él no le gusta comer los dulces ni las galletas con el papel, los lanzo detrás de ti, están ahí,” Julio miró hacia atrás, y los papeles en que estaban envueltos los dulces y las galletas estaban en la punta de la canoa. Es que cuando él los comía y lanzaba los papeles al río, el viento los devolvía y Julio no se dio cuenta. Aunque el corazón de Julio trabajaba para no reconocer su robo, nada daba cierto, pero entonces buscó justificar su robo, dijo: “Abuelito, yo si comí los dulces y las galletas, pero el señor no debió dejar la mochila cerca de mí, por ello fue que yo los comí.”

El abuelo Joao, mirando a su nieto con tristeza, pero al mismo tiempo con compasión, dijo: “Julio, yo sabía que irías a hacer esto. Te he visto haciendo eso mismo a tus padres. Debido a esto fue que planee venir hasta aquí para enseñarte algunas cosas importantes,” Y abrazó a su nieto. Julio estaba sorprendido, sentía vergüenza, y quería salir corriendo, pero ¿cómo? No había forma de huir. El abuelito Joao, dijo: “Antes de decir lo que planee, lancemos los anzuelos.” Los dos colocaron la carnada en los anzuelos, y los lanzaron, “chs chs chs chs, chs” y los amarraron a la canoa.

“Hijito, mirando todo lo que te pasó hoy, te tengo que hablar sobre una noticia mala.” Abriendo su mochila, Joao el abuelo saca una carpeta y de dentro de ella saca unas hojas. Le muestra la primera a Julio, y le pregunta: “¿Qué dice aquí?” Julio dijo: “Dice: Mala noticia, abuelito” Luego el abuelo Joao, le muestra un corazón, le pregunta: “¿Qué dice en este corazón?” Julio responde: “Corazón malo.” El abuelo le dice: “Julio, la razón por la cual todos los seres humanos hacemos lo malo se debe a que todos desde cuando fuimos formados en el vientre de nuestra madre ya venimos con ese corazón malo, y en todo momento nos trae malos pensamientos para que nosotros hablemos y hagamos lo que no es agradable a Dios. Nos impulsa para que nosotros sembremos, es decir, pensemos hablemos y hagamos lo que es malo, para que recojamos problemas, sufrimiento ¿Quieres ver algunas de las tantas cosas malas que tiene ese corazón?” Julio, curioso, dijo: “Si abuelito, yo quiero.” El corazón era en realidad una bolsa de papel. El abuelo había pegado dos corazones por los lados y había dejado una abertura arriba. Dijo: “vamos a haber que hay dentro de este corazón…” pero en ese momento el nylon se movió. “Abuelito, abuelito, picó, picó el pescado.” El abuelo jaló con cuidado el nylon. Efectivamente, un sábalo grande, matrinchao como le dicen los brasileros, o yamú, como le dicen en los llanos orientales de Colombia, cayó en el anzuelo que lanzó Julio. “Guau está grandote,” dijo Julio. Sacaron el pescado del anzuelo, colocaron la carnada, y Julio lo lanzó. Chuss, chuss, chus,”

El abuelo luego de lavar las manos y secarlas, dijo: “Luego de recibir tal bendición del Señor, ahora si vamos a ver que tiene ese corazón” Sacó un papelito que decía: “idolatría”, dijo: “En el corazón con que venimos a este mundo hay idolatría. Todos los humanos venimos a este mundo con la tendencia de rendirle culto a otros seres diferentes a Dios, sean ángeles, seres humanos vivos o muertos, animales, vegetales, minerales, o nos inventamos nuestros propios dioses. Eso es idolatría. Pero también, entre muchas otras cosas, es idolatría cuando le damos más importancia a la T.V., computador, celular, juegos que a las cosas que Dios nos ordena en su palabra.”

Luego sacó otro papelito que decía: “Nombre de Dios en vano” Y dijo: “Tomar el nombre de Dios en vano es cuando decimos lo que Dios no dice, cuando decimos groserías, palabras corrompidas, cuando prometemos y no cumplimos, cuando, por ejemplo, en un campeonato de la escuela hacen el juramento de juego limpio, de cumplir las normas, y el profesor o director dice: “Juran por Dios respetar las normas del campeonato, en caso de ganar no mirar con desprecio al perdedor y en caso de perder aceptar la derrota y no mirar con odio y con envidia al ganador? Y todos responden: Si Juro. Pero luego nadie cumple.”

Sacó luego el papelito que decía: “Profanación del día del Señor” y dijo el abuelo: “En el día del Señor, tú sabes, que es el día que la gente hasta si descansa, pero no en el Señor, a los niños ni les gusta ir a la iglesia a escuchar la Palabra de Dios, a reunirse con las otras personas en familia delante de su Padre celestial, prefieren quedarse viendo T.V, en el computador, los adultos lo usan para divertirse tomando cerveza, y otros vicios.”

Sacó otro que decía. “Deshonra a las autoridades” dijo el abuelo: “Los niños no quieren obedecer a sus padres quienes son sus primeras autoridades, les roban, les gritan, solo los utilizan, se ponen bravos cuando les mandan a hacer algún oficio, y hay algunos que golpean a sus padres, y si los padres los corrigen hasta los demandan.”

Sacó otro que decía: “Homicidio” Dijo el abuelo Joao: “Julito, Homicidio es matar, pero hay muchas formas de matar. Cuando odiamos, cuando nos vengamos, cuando despreciamos, cuando insultamos.”

Sacó otro que decía: “adulterio” y dijo: “Sé que aun eres niño, pero tristemente ahora hay niños y niñas que se dejan tocar su cuerpo, que miran cosas inmorales y muchas otras cosas.”

Sacó luego uno que decía, “Deshonestidad” Dijo: “La deshonestidad incluye cuando cogemos los dulces y las galletas que no son nuestras y las comemos, cuando un niño no hace la tarea y la copia de otro, cuando en las pruebas de la escuela miramos el cuaderno o la hoja del compañero para escribir la respuesta, cuando los adultos llegan tarde al trabajo y buscan salir temprano, cuando el patrón paga sueldos injustos.”

Sacó otro que decía: “Mentira” y dijo el abuelo Joao: “Julito, esto hace relación a no decir la verdad. ¿Sabías que los hombres hemos hecho de la mentira la solución a los problemas? Si haces algo malo, dices que no fuiste, y lo dices para evitar el castigo. Si vas a vender algo, mientes para decir que lo que vendes es lo máximo, aunque sea muy malo, así la persona termina comprando.”
Sacó otro que decía: “Codicia” Y dijo: “la codicia es ese deseo malo de querer tener y tener, de querer ser poderoso, rico, famoso porque cree que es eso lo que lo hace feliz.”

Sacó otro que decía: “Envidia” y el abuelo dijo: “la envidia es ese enojo que sentimos cuando vemos que a alguien le va mejor que a mí, cuando lo admiran más que a mí, cuando a otro le dan mejores cosas que las que me dan a mi o cuando a otro le dan y a mí no, pero también es envidia cuando me alegro cuando a aquel por quien siento envidia fracasa, le va mal.”

Sacó otro que decía: “Incredulidad” y dijo: “Somos incrédulos cuando no creemos lo que Dios nos dice en su Santa Palabra, y lo demostramos cuando ni nos gusta leer la Biblia ni hacemos lo que Dios nos dice en ella, mas bien hacemos lo que nosotros queremos.”

Sacó otro papel que decía: “Brujería” Dijo: “La mayoría de personas de alguna manera practican la brujería, por ejemplo, yo sé que tú eres seguidor del Flamengo, ¿no es verdad? ¿Recuerdas el día que jugó contra el Internacional, y dijiste: “Me voy a colocar la camiseta blanca, porque la última vez que ganó flamengo jugó con esa? Eso es un agüero, y eso hace parte de la brujería.”
Sacó otro que decía: “Cobardía” y dijo: “La cobardía es cuando por miedo a ser golpeados, rechazados, o tener otro tipo de perdida, hacemos lo que otros quieren y no lo que Dios dice en su Palabra, es cuando nos avergonzamos de Cristo delante de los hombres para agradarlos a ellos.”

Sacó otro que decía: “Pereza” y el abuelo Joao dijo: “la pereza es un pecado que nos lleva a muchos otros pecados. La pereza no nos deja cumplir con nuestros deberes de la manera correcta, no queremos hacer tareas, no queremos ayudar en los quehaceres de la casa, nos lleva a ser desordenados, incumplidos, sucios, glotones, nos vuelve como los zánganos, solo queremos aprovecharnos del trabajo de los demás.”

Sacó otro que decía: “Hipocresía” y dijo: “La hipocresía es un tipo de mentira, que nos lleva a aparentar lo que no somos. Cuando las personas se preocupan por verse atractivas por fuera, pero no se preocupan principalmente por ser santas por dentro eso es hipocresía. Esta es una característica muy propia de los falsos maestros. Ellos por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de maldad.”

Por último, sacó uno que decía: “Egoísmo” y dijo el abuelo: “Julito, el egoísmo es cuando yo busco solo lo que considero que a mí me conviene, cuando yo soy lo único importante para mí, cuando todo lo que hago, aun aquello que otros pueden ver como bueno, lo hago para beneficiarme.”

Metiendo todos los papelitos de nuevo en el corazón, dijo: “Claro que esto no es lo único malo que hay en el corazón, hay muchas cosas más Julito, pero creo que con estas cosas que viste, puedes entender por qué razón hacemos lo malo.” Julio al escuchar a su abuelito, entendió por qué el dejo la mochila con los dulces y las galletas cerca, dijo: “Abuelito, ahora comprendo porque hacemos lo malo.” En ese momento nuevamente el nylon se movió y rápidamente Julio lo jaló, pero al acercar el anzuelo se dieron cuenta que no había nada, dijo: “ah abuelito, las pirañas o los canyirú se comieron la carnada,” y colocando nueva carnada la lanzó el anzuelo al rio.

¿Quieren saber que pasó luego de que el abuelo Joao mostró a Julio lo que había en el corazón del hombre? Si Dios quiere en el próximo audio lo sabremos. En tanto les ruego que memoricen el siguiente versículo: “El que confía en su propio corazón es necio, mas el que camina en sabiduría será librado.” Pr. 28:26 y que lean con sus papitos Jer. 17:5-10 y Mt. 15.

 

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