11. Oiga semáforo

Doña Chocorruta venía manejando su auto muy tranquilita en una linda tarde. Como siempre, cuando iba para la casa, tenía que pasar por el semáforo donde se cruzaba la calle Sema con la avenida Foro. En este día que les estoy contando, le tocó parar porque la luz estaba en rojo.

 

 

Pasó un minuto. Pasaron cinco, diez... veinte... y nada que cambiaba esa luz. Todos los demás choferes se cansaron de esperar y empezaron a gritar y hacer sonar sus bocinas con impaciencia.

Uno por uno se fueron escapando por debajo de esa luz roja, pero, ¿ustedes creen que doña Chocorruta se movió? No. ¡Ni un poquito! Se fueron todos y la dejaron sola. Llegó la noche y nada que la luz cambiaba, pero doña Chocorruta seguía esperando con toda tranquilidad.

 

Semaforo

 

Durmió allí esa noche, y, por la mañana, como la luz todavía estaba en rojo, sacó un libro, y sin ningún afán empezó a leer. Así la encontró su familia, y como no pudieron convencerla de que ya no esperaba más, tuvieron que llevarle su desayuno al carro.

 

Semaforo

 

Imagínense que ese semáforo de la calle Sema con la avenida Foro duró 18 días en rojo (era que se le había metido una cucaracha y se había comido el cable de la luz verde). Todos esos 18 días doña Chocorruta se quedó esperando en su carro. No se molestó ni se puso brava. No se afanó tampoco. Le traían comida tres veces al día y ella, muy tranquila, comía y seguía esperando que la luz cambiara.

 

Semaforo

 

Cuando por fin arreglaron el cable y apareció la luz verde, encendió su motor y con toda calma se fue para su casa. No sé qué piensan ustedes, pero yo creo que esa señora era una señora de mucha paciencia. Una persona es paciente cuando no se pone brava si tiene que esperar mucho tiempo.

 

Semaforo

 

Dios es más paciente que nadie. Él puede esperar hasta miles de años sin ponerse bravo. Día tras día él espera que nosotros hagamos lo que él manda. Pero día tras día todos hacemos más y más cosas malas. Dios podría terminar con nosotros de una vez. ¿Se acuerdan que les conté que Dios puede hacer todo lo que él quiere? Pero él es paciente y sigue esperando. Sigue dándonos otra oportunidad y otra,... y otra.

Su paciencia todavía no ha terminado, es increíble. Pero algún día por fin va a decir, «Ya no más. Esta gente no quiere hacer lo que yo les mando y no me los aguanto más.»

El día que diga eso, va a venir del cielo para castigar a todos los que no le hicieron caso. Los únicos que no van a ser castigados son los que le pidieron a Jesús que con sus manos perfectamente limpias los lavara de la mugre de su pecado. Es importante que hagamos eso, porque es lo que Dios nos manda.


 

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