Introducción a la carta del 7 de noviembre de 2001

El privilegio de servir a Cristo es de todos los días, y muchos son los adversarios que buscan desviarnos de esta empresa. Que Dios esté preservándole ante tantos ataques y peligros. (Foto: Megan/flickr)

 

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Introducción a la carta del 7 de noviembre de 2001
Diag. 128C; # 53-47, Barrio Las Villas Bogotá, D.C. 7 de noviembre de 2001
Estimado hermano pastor,

El privilegio de servir a Cristo es de todos los días, y muchos son los adversarios que buscan desviarnos de esta empresa. Que Dios esté preservándole ante tantos ataques y peligros. Si por la persecución el enemigo no logra su fin, lo busca por medio del error, la inmoralidad, las peleas, las envidias, los desalientos, el poco crecimiento, etc., etc. ¡Con razón somos llamados a ser sobrios y a velar!

En la reunión el 22 de octubre en la Biblioteca Para Pastores, comenzamos la reunión reflexionando sobre la importancia de impartir a la iglesia una estructura doctrinal, un sistema bien definido, concreto y a la vez sencillo que permita que todos los creyentes relacionen las varias enseñanzas o hilos que corren a través de la Biblia. Debemos proveerles un esqueleto de razonamiento lógico bíblico que permita cohesión y firmeza en su comprensión de lo que es la vida cristiana, sus deberes y sus privilegios.

Esta provisión pastoral es para que el creyente no pierda ninguno de los beneficios de la verdad de Dios, ni aquellos que resultan de ver la interconexión entre una enseñanza y otra. Por ejemplo, el brillo de la gracia de Dios en la obra de Cristo sobresale sólo a la luz de la verdad de la corrupción e incapacidad del pecado. No son temas aislados el uno del otro.

Esta provisión pastoral es para que el creyente no sea fácilmente persuadido a recibir las tantas novedades que pululan por todas partes. Al ver la gracia de Dios en todas sus dimensiones, será librado de los mecanismos y las técnicas inventados para supuestamente lograr una experiencia de las actuaciones de Dios.

¿Qué sugerencias prácticas hay en esto? Recomendamos el uso de “El Catecismo para Niños”, más de 140 preguntas y respuestas en orden de la verdad bíblica, con divisiones según las doctrinas bíblicas y con referencias bíblicas anotadas. O, en un nivel un poco más avanzado, existe “El Catecismo Menor de Westminster”, o en la versión original o en la bautista. Recomendamos que todos aprendan de memoria estos catecismos, poco a poco y con explicación cuidadosa. Dará mayor orden, estructura e identidad de criterio y de comprensión a la iglesia evangélica. En toda la predicación y enseñanza, estos catecismos, ya en la memoria de los oyentes sirven como punto de referencia y colación. Tristemente, existe ahora cierto rechazo a aprender datos de memoria. Reconocemos que la parte intelectual sola no es suficiente, pero si no sabemos y si no tenemos en memoria las verdades bíblicas, ¿cómo vamos a recibir de ellas las consolaciones y la firmeza que nos comunican?

 

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