Una persona del mundo puede admirarnos, ser movido a ayudarnos en algo, incluso puede quedar perplejo cuando le anunciamos la justicia de Dios y escucharnos de buena gana, también puede quedar triste cuando se le pide actuar en contra nuestra. Pero si tiene que decidir entre nosotros y sus intereses carnales, sin duda siempre se inclinará a favorecer sus intereses, aunque esto implique borrarnos del mapa. Mr. 6:14-29

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