El que tiene la fe que Dios envía por medio de las Escrituras, cuando llegan los momentos de crisis, aunque el dolor sea intenso y sean tentados para ser desleales, generalmente su reacción es: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá...” y “¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Pero el que tiene una fe meramente terrena, en momentos de crisis, aun mínima, su fidelidad, si vale algo, vale un plato de lentejas, porque su dios es el vientre. Job. 1 y 2; Gn. 25:27-34; Fil. 3:18-19

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