Confiar en Dios es mucho más que esperar que Él me ayude en el momento de mis problemas, porque los del mundo hacen lo mismo; confiar en Dios es mucho más que esperar que Él me prospere en las faenas que emprendo, los del mundo también lo hacen; confiar en Dios es creer a su Santa Palabra, y como evidencia de ello actuar conforme a lo que ella dice, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda; independiente de las consecuencias o de la forma como sea tratado de ahí en adelante. (Sal. 19:41; Nm. 14; Mt. 7:21; Stg. 2; Mt. 10; Is. 66:2)

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