La Biblia dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyas en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos” Pr. 3:5-8 “Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes” Sal. 118:8-9 Sin duda nuestros fracasos, especialmente en el área espiritual, se deben a dejar de lado la Palabra de Dios para hacer lo que nuestro corazón (que es perverso y engañoso) nos dicta, o lo que otro complaciéndose con nuestra carnalidad nos aconseja. Aunque es imposible para nuestras fuerzas, y no es atractivo, ni popular abandonar el anterior estilo de “vivir”, el que Dios nos saque de ese camino y nos coloque en su senda nos libera de la carga que no nos deja tener paz. (Mt. 11:28-30)

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