Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mt. 5:7

Ayudar a otros, es algo de lo cual muchos se enorgullecen. Pero, ¿entendemos qué es misericordia y quién es el que está necesitado de ella? ¿Será que todo cuanto hacemos por otro, realmente es del agrado de Dios y de ayuda real para el prójimo? Errar en esto, en cambio de beneficiarnos, puede estar amontonando ira sobre nuestra cabeza.

Para comenzar definamos qué es misericordia y qué es misericordioso:

1. Miseria: es la condición de la persona que está en pobreza extrema. Puede ser miseria económica, de salud, de conocimiento, o espiritual, o pude ser la combinación de dos o más, estas son temporales. La peor de todas las miserias es la espiritual por cuanto es de repercusión eterna. Un ejemplo es la historia del rico y Lázaro. Lázaro estaba en absoluta miseria material, pero era rico espiritualmente, por ello al morir entró al lugar de gozo. El rico poseía todo lo que un hombre desea en este mundo, pero estaba en una absoluta miseria espiritual, al morir su abundancia material no sirvió de nada, al instante fue al infierno. Lc. 16:19-31.

2. Misericordioso: es la persona que se compadece del que está en miseria. Un ejemplo fue el de las iglesias en Macedonia, que a pesar de su pobreza, se compadecieron de los hermanos de la iglesia de Jerusalén, quienes estaban pasando por un periodo de hambruna. Leer 2 Co. 8:1-5.

3. Falsas misericordias:

a. Cuando se ayuda a otro para ser visto, con el objetivo de que los demás los admiren. A estos les encanta el reconocimiento, por ello hacen todo para que los demás sepan lo “bueno que hicieron”. En este grupo podemos incluir algunos misioneros que hacen proezas, para llevar el evangelio a lugares remotos, pero que en su mente tienen darlo a conocer, no para que el nombre de Dios sea glorificado, sino para que ellos sean reconocidos como personas heróicas. Leer Mt. 6:1.

b. Cuando las personas ayudan con el propósito de recibir algún tipo de beneficio, por interés o negocio. Aquí podemos incluir, no sólo a los que dan esperando algo a cambio, sino también a aquellos que están en el ministerio sólo por tener un sustento. Es verdad que el obrero es digno de su salario, y que la iglesia debe preocuparse por el sostenimiento de su pastor, pero si el pretender servir a Dios está supeditado a los recursos que va obtener, su obra ya no es tenida como verdadera misericordia. Fil. 2:21; Jn. 10:12-13.

c. Cuando el propósito es alcanzar la salvación. Esta es una de las razones por las cuales los que son religiosos hacen obras, creen que la salvación es por obras y que Dios tiene una balanza, en donde coloca las obras buenas y en el otro las malas. Normalmente estos le dan un valor demasiado alto a lo que hacen, y uno insignificante o nulo al valor que le dan a sus obras creen que el plato de sus obras buenas está lo suficientemente lleno para merecer el cielo desconocen o no aceptan que lo único que Dios acepta para salvarnos de su pecado es la muerte y que para salvarse necesitan reconocer un sustituto perfecto que murió por ellos, miran a sus obras como su Cristo, como su salvador. Leer Ro. 9:16; 10:1-4.

d. Cuando el propósito es demostrar que compartiendo el evangelio pueden ayudar a otros a alcanzar la salvación, pero lo hacen por demostrarse a sí mismos y a otros que ellos también pueden. Leer en Fil. 1:15-16. Allí Pablo denuncia que algunos estaban compartiendo el verdadero evangelio, pero no por verdadero amor, sino por rivalidad.

e. Cuando lo que se hace por otra persona es perjudicial; puede ser induciendo al que está en miseria a una religión, donde su parte espiritual sea envenenada y no sanada, o como ocurre en algunas sectas que cuando alguien está en una situación de miseria la solución es llevar a la persona donde un brujo, para que le libere del problema. Normalmente las personas no consideran malo a este personaje, algunos dicen que los brujos son los que con sus hechizos hacen lo malo, pero que los que hacen sus rezos para curar o para solucionar problemas, son curanderos buenos. Sin embargo, es preciso aclarar que la Biblia los considera a todos falsos y peligrosos. La adivina de Filipos solucionó muchos problemas de los que acudían a ella, pero el poder que tenía era de un demonio que habitaba dentro de ella. En algunos sectores también se utiliza a este tipo de personajes, para ayudar aparentemente a obtener un bien; sin embargo resultan involucrados en trabajos ilícitos. También puede que a la persona se le quiera ayudar involucrándolo en un trabajo ilícito, ya sea de tráfico de drogas, contrabando, o venta de algo que sea perjudicial, como las bebidas alcohólicas, o como ocurre en la Pedrera, que las personas se involucran con el trabajo de peces ornamentales, extrayéndolos de manera ilegal de Brasil. Leer Mt. 23:15; Dt. 18:10-14; Hch. 16:16; Hab. 2:15; Pr. 14:12.

4. La verdadera misericordia:

a. Es una virtud que solo se encuentra de manera natural en Dios, El cual es quien la otorga a su pueblo para que pueda mostrar el verdadero arrepentimiento y las virtudes de aquel que lo llamó. Leer Lc. 18:19; Fil. 2:13; Mt. 5:16; 1 P. 2:9-10

b. El que ejerce la verdadera misericordia tiene claros los principios que la Biblia le dá para ayudar a su prójimo. No hace simplemente algo porque sus semejantes lo requieran, sino que analiza y reflexiona si lo que va a hacer está de acuerdo con el propósito de Dios. Por ejemplo, hay personas que viven en miseria por su pereza, porque no quieren trabajar, y la Biblia dice que el que no quiera trabajar que tampoco coma; otros viven en miseria porque desperdician, no cuidan, esto ocurre especialmente con aquellos que reciben sin que les cueste nada; tener misericordian y dar ayuda a este tipo de personas no es bíblicamente correcto. "Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros" 2 Ts. 3:10-12.

El que ejerce la verdadera misericordia lo hace por amor real al prójimo y porque comprende la importancia de dar a conocer la Palabra. Es muy común dar simplemente por agradar al que necesita, porque creo que así lo dice Dios y no quiero quedar mal con Él, pero la cosa es que ya estoy quedando mal con Dios cuando doy por dar y no para fortalecer el espíritu. Él quiere que seamos misericordiosos porque estamos buscando el bien real del prójimo y no por cumplir. 1 Co. 10:24.

La verdadera misericordia tiene como única meta la gloria de Dios: sabemos que los hombres hacen muchas cosas por otros, pero que no son aprobadas por Dios porque sus motivaciones son carnales. La verdadera misericordia debe buscar que el nombre de Dios sea exaltado, que las personas alaben a Dios y no a nosotros, que ellos vean que lo que estamos haciendo por ellos no es porque nosotros somos buenos, sino porque Dios en su misericordia nos está usando con unos propósitos definidos para su Gloria. 1 Co. 15:10; 1 Co. 10:31.

 

Nota

Debemos tener presente que nuestra vieja naturaleza y Satanás se oponen a nuestras actuaciones por los que están en miseria, por un lado, para que no lo hagamos, y por otro lado, si lo hacemos, nos inclinemos por tener una actitud calmada frente a ellos. En esta situación debemos clamar a Dios para que nos lleve a ser misericordiosos con los caidos en miseria y  glorificar su Nombre. Todas estas acciones serán en nombre del Señor: solo así llevaremos fruto a Dios en toda buena obra. Leer Col. 1:10.

Por otro lado es bueno tener presente que ser misericordioso con los que están mal materialmente es bueno, y no debemos escudarnos en que somos pobres para no ayudar. Téngase en cuenta que la mejor obra de misericordia es la que hacemos por aquellos que están en miseria espiritual. Leer 1 Co. 9:22.


 

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