A. Los gobernantes
1. Son instituidos por Dios. (Ro. 13:1b)
2. Son instituidos para hacer justicia. (Ro. 13:4)
3. Lo anterior no indica que todas las autoridades son buenas. (Is. 1:23)
4. Aun así el Señor, a lo que quiere los inclina. (Pr. 21:1; Ro. 9:17)
5. Pero la autoridad es responsable si actúa pecaminosamente (Is. 10:1-4)

B. Los gobernados
1. Deben someterse a las autoridades. (Ro. 13:1ª; 1 P. 2:13-14)
2. Los gobernados por orden de Dios deben aprender a soportar injusticias, pero no están obligado a obedecer aquello que lo obligue a pecar contra Dios. (Mt. 5:41; Hch. 4:18-19)
3. Los gobernados deben orar por las autoridades. (1 Ti. 2:1-2)
4. Si dentro de la soberanía de Dios Él le da la oportunidad de elegir las autoridades, debe tener presente o siguiente:
a. No debe elegir por interés personal. (1 Co. 10:14; Fil. 2:21)
b. Debe elegir personas que sean temerosas de Dios, idóneas y que aborrezcan la codicia. (Ex. 18:21; Dt. 16:18-19; 2 Cr. 19:6-7)
c. Elegir personas que sean moralmente puras. (Pr. 31:3)
d. Elegir personas que aborrezcan las bebidas alcohólicas. (Pr. 31:4-5)
e. Elegir personas que verdaderamente busquen el bien del prójimo. (Pr. 31:8-9)

Nota: Los gobernados nos hacemos también responsables de los delitos si elegimos gobernantes corruptos.


Conclusión.

Ecl. 10:17

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